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Batalla fotográfica: iPhone 6s vs Galaxy S7 vs cámara réflex, ¿cuál es mejor?

El Confidencial El Confidencial 19/04/2016 Ramón Peco

En un momento en el que la tecnología que impulsa la fotografía móvil parece estar alcanzando límites complicados de superar, Samsung y Apple siguen librando una potente batalla por dotar a sus teléfonos de cámaras cada vez mejores. No están solos, ni mucho menos. El LG G5, el Huawei P9, el Microsoft Lumia 950, el Sony Xperia Z5, el Nexus 6P o el recién lanzado HTC One 10 cuentan con cámaras de una calidad que pocos hubieran pensado que se podría alcanzar hace pocos años. Sus cámaras son tan avanzadas que es inevitable hacerse la siguiente pregunta: ¿han llegado a la cálidad de una cámara réflex tradicional?

No es la primera vez que nos hacemos esta pregunta. Hace un par de años confrontamos al Nokia 1020 con una cámara réflex, la Nikon D5100. Pero justo en estos últimos dos años es cuando se han producido algunos de los cambios más espectaculares en fotografía móvil. Ya son muchos los móviles que, como el Nokia 1020, disponen de estabilizador de imagen óptico, controles manuales y graban archivos en formato RAW.

Pero también ahora algunos de los mejores teléfonos con cámara cuentan con objetivos más luminosos y sistemas de enfoque más rápidos y precisos. En el terreno del vídeo se ha alcanzado la grabación con resolución 4K. Incluso Asus hace poco ha estrenado un teléfono con un zoom óptico integrado basado en un periscopio. Ahora están apareciendo numerosos móviles con cámaras duales para traspasar las fronteras de la fotografía móvil.

En este caso nos hemos decantado por confrontar a la misma Nikon D5100, que sigue proporcionando una calidad de imagen muy buena en el segmento de las réflex de iniciación, con el Samsung Galaxy S7 y el iPhone 6s Plus. Ambos terminales ofrecen un conjunto bastante equilibrado de prestaciones en el actual panorama de la fotografía móvil.

Empecemos por las tripas

La tecnología óptica del Galaxy es tal vez la mejor que existe hoy en día en un teléfono. El hecho de que cuente con el objetivo más luminoso que es posible encontrar en un móvil, f/1.7, y que además sea estabilizado, permite obtener fotografías y vídeos bastante nítidos. Incluso de noche. Además, la gran apertura de diafragma de su objetivo reduce la profundidad de campo y produce cierto efecto bokeh sin recurrir a trucos de 'software'. Lo que nos permite usar el enfoque selectivo como un factor expresivo, algo poco habitual en el mundo de la fotografía móvil y que lo acerca en algunas ocasiones a la estética que proporcionan la réflex.

Otro aspecto en el que despunta el Galaxy S7 es en la velocidad y precisión del enfoque. Para ello utiliza la tecnología dual pixel, muy similar a la que Canon emplea en algunas cámaras réflex. Esta se basa en que cada píxel del sensor cuenta con dos fotodiodos. Uno de ellos está dedicado solo al enfoque. Damos fe de que en la práctica esto es tremendamente efectivo, pues hemos logrado enfocar casi a oscuras.

(Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial (Foto: Ramón Peco)

El iPhone 6S Plus no despunta demasiado sobre el papel en ningún aspecto sobre otros teléfonos de alta gama. Su cámara de 12 megapíxeles no tiene unos fotodiodos muy grandes, 1,22 micras; tampoco su objetivo es muy luminoso, f/2.2; su sistema de enfoque y su estabilizador óptico funcionan muy bien al hacer fotos y grabar vídeo, pero no están por encima de lo que logran otros terminales. Como el propio Galaxy S7, el iPhone tampoco es capaz de captar fotos en formato RAW para poder afinar en la edición, como la mayor parte de sus competidores.

Lo que sigue haciendo especial al iPhone 6s es que cuenta con el que a nuestro juicio es el mejor procesador de imagen de un teléfono. Un aspecto que suele tomarse poco en cuenta, pero que es fundamental. Los colores que logra son muy exactos. Más incluso que los que logran algunas cámaras réflex. Además, para reducir el ruido que se produce con sensibilidades ISO altas cuando hay poca luz no se percibe de forma notable el efecto acuarela del que otros fabricantes abusan tanto. También despunta el iPhone 6s Plus a la hora de grabar vídeo.

La ficha técnica de ambos terminales arroja una clara ventaja del Galaxy S7 frente al iPhone 6S: cuenta con controles manuales de serie, mientras que en el caso del iPhone hay que recurrir a aplicaciones de terceros; su objetivo es más luminoso; su sensor de imagen cuenta con fotodiodos de un tamaño algo superior a los del iPhone; enfoca con mayor precisión y velocidad, sobre todo cuando hay poca luz; capta imágenes en formato RAW; es resistente al agua, algo importante de cara a hacer ciertas fotos; y por si eso fuese poco es posible grabar las imágenes en una tarjeta SD. Esto es útil sobre todo si recurrimos al modo de grabación de vídeo 4K.

Pero el iPhone también tiene sus propios ases en la manga. Su procesador de imagen ofrece fotos más naturales en la mayor parte de situaciones, su ergonomía es mejor, pues a pesar de sus mayores dimensiones se sostiene con mucha más firmeza que el resbaladizo Galaxy por el material empleado en su construcción; su estabilizador óptico funciona con todas las resoluciones a las que se puede grabar vídeo; puede captar imágenes a cámara lenta con resolución Full HD a 120 fps y a 240 fps si rebajamos la resolución a HD. El Galaxy S7 no puede grabar imágenes a cámara lenta a 120 fps en Full HD.

Finalmente, hay un apartado que no tiene nada que ver con el terminal pero en el que el iPhone se muestra intratable: las aplicaciones de foto y vídeo de la App Store siguen siendo por cantidad, variedad y calidad muy, superiores a las de la Play Store de Google. En el segmento de las cámaras réflex y sin espejo aunque se ha realizado alguna experiencia para permitir que estas usen aplicaciones de fotografía, el experimento ha sido casi anecdótico.

Fotografía nocturna

Comenzamos con el test de imágenes probando las cámaras en la situación más complicada: cuando la luz escasea. Con la Nikon D5100 hemos usado un objetivo Nikkor VR 18-55 f/3.5-f/5-.6 disparando a 18mm y f/3.5. Es decir, casi igualamos el área que abarcan los objetivos de los dos teléfonos (aunque estos son mucho más luminosos que el objetivo que hemos empleado en la Nikon).

Samsung Galaxy S7. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial Samsung Galaxy S7. (Foto: Ramón Peco)

La réflex, a pesar de tener que disparar con una sensibilidad de 2.200 ISO por la menor luminosidad del objetivo que hemos usado frente a los de los móviles, ha logrado mejor nivel de detalle que el Galaxy S7, que realizó la foto a 320 ISO, y que el iPhone, que realizó la foto a 100 ISO. Lo que viene a constatar que las tres cámaras en modo automático realizan mediciones de la luz muy diferentes.

iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco)

En lo que respecta al color la Nikon también gana, pues obtiene unos colores más fieles. El Galaxy es el que tiende a saturar más el color a costa de la fidelidad. Los colores del iPhone, a pesar de ser menos espectaculares, nos parecen más fieles a los de la escena fotografiada. En cuanto a los estabilizadores de imagen de los objetivos de las tres cámaras, sorprende que el iPhone haya logrado disparar a una velocidad de sólo un cuarto de segundo. Aunque sospechamos que de forma un tanto temeraria, pues quizá a eso se debe en parte la falta de detalle de la imagen. El Galaxy ha disparado a 1/10 y la Nikon se ha mostrado mucho más conservadora y ha disparado a 1/30.

Nikon D5100. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial Nikon D5100. (Foto: Ramón Peco)

Dejando solos al Galaxy y al iPhone en otra escena realizada con menos luz y en la que ambos teléfonos se ajustaron con una sensibilidad de 800 ISO. Observamos algo interesante: el nivel de detalle del iPhone es superior con sensibilidades ISO altas. Algo que se debe al agresivo procesado que Samsung ha aplicado a las imágenes para eliminar el ruido. Apple sin embargo opta por dejar cierto nivel de ruido en la imagen y costa de eso gana en detalle.

En definitiva, el Galaxy se impone frente al iPhone con poca luz, pero este logra unas imágenes más naturales. La Nikon demuestra que sigue siendo mejor idea usar una réflex que un teléfono para lograr ciertas fotos. Al menos por la noche. Sobre todo si contamos con un objetivo luminoso. Pero también sin él, pues el nivel de ruido de esta cámara a 3.200 ISO es menor que los de las cámaras de los teléfonos a 800 ISO.

[Aquí puedes ver más fotos comparativas tomadas de noche]

A plena luz del día

En principio no cabe esperar grandes diferencias en la calidad de imagen que varias cámaras puedan proporcionar con luz abundante y una sensibilidad ISO mínima. Pero los procesadores de cada máquina suelen dat resultados muy diferentes incluso en estas condiciones favorables. En este caso incluso hemos introducido en la prueba un viejo Nokia N8 para ver que tal aguanta el tipo a plena luz del día.

Galaxy S7. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial Galaxy S7. (Foto: Ramón Peco)

De hecho, al sacar la lupa nos encontramos una sorpresa de inmediato: el Galaxy es el que obtiene un peor resultado. Algo que sin duda se debe a la agresividad con la que se comporta su procesador de imagen al generar la imagen en Jpeg. De hecho, nos ha costado tanto entender el resultado que hemos querido observar la misma imagen realizada con el Galaxy pero en formato RAW.

iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco)

En ese caso vemos parte de los detalles que el procesador del Galaxy se ha llevado por delante. También comprobamos que en el proceso se ha potenciado la saturación de los colores. Otra sorpresa viene al comprobar que el Nokia N8 aguanta el tipo a pesar de sus seis años de vida. La imagen, eso sí, en cuanto a nitidez se ve menos afilada que las del resto de cámaras.

Nikon D5100. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial Nikon D5100. (Foto: Ramón Peco)

Es importante observar que la imagen del Nokia es la de colores menos saturados de todas las de la prueba. Algo que se debe a que los finlandeses buscaban ante todo la neutralidad en el tratamiento de la imagen. Por lo que no vemos los colores saturados que ofrecen el resto de cámaras, incluida la Nikon. Esta por cierto se impone en lo que a calidad de imagen se refiere. Aunque no de forma tan clara como en las escenas nocturnas.

[Aquí puedes ver más fotos comparativas tomadas a plena luz del día]

Modo HDR

Si activamos el modo HDR en una escena de contraluz en ambos teléfonos encontramos que el Galaxy S7 logra un rango dinámico más elevado que el iPhone. Los reflejos producidos en el interior de los objetivos por la acción de la luz directa del Sol son muy parecidos en ambos casos. Más contenidos que lo que hemos tenido ocasión de observar en otros terminales, como es el caso del Sony Xperia Z5.

Galaxy S7. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial Galaxy S7. (Foto: Ramón Peco) iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco)

Aunque al ver las foto disparadas en modo HDR con la Nikon vemos la absoluta superioridad de la réflex en este apartado. La imagen tiene mucho más detalle que las de los teléfonos. El rango dinámico, la capacidad de captar detalles en la zonas de luz y sombra, es mucho más alto en una cámara réflex. Usemos o no el modo de rango dinámico extendido. Este es uno de los aspectos en los que más se diferencia una cámara como esta Nikon de un teléfono.

Nikon D5100. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial Nikon D5100. (Foto: Ramón Peco)

Cámara frontal

Los que estén interesados en los 'selfies' deben saber que tanto el Galaxy como el iPhone cuentan con cámaras frontales de cinco megapíxeles sin flash. Aunque pueden iluminar al máximo sus pantallas para mejorar un poco la luz. La del Galaxy incorpora un objetivo tan luminoso como el de su cámara principal y abarca un ángulo de visión más amplio que la del iPhone. Aunque esto último es sólo buena noticia en las foto de grupo para que quepa más gente.

(Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial (Foto: Ramón Peco)

En los retratos individuales la distorsión que la lente angular produce en el rostro es notable. Por contra la cámara frontal del iPhone es menos luminosa pero logra retratos que no parecen una caricatura. Al igual que el caso de la cámara principal, el Galaxy vuelve a producir imágenes más nítidas. En ambos casos en cualquier caso es recomendable que si la luz acompaña se active el modo de alto rango dinámico, pues por defecto las luces altas se tienden a quemar por el pobre rango dinámico de estas cámaras secundarias.

iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial iPhone 6s. (Foto: Ramón Peco)

Las cámaras frontales no están disponibles en las réflex, pero sí cabe hacer una reflexión sobre la forma en la que estas cámaras están transformando la fotografía respecto a los criterios clásicos que representa una réflex. Resulta paradójico comprobar cómo una cámara pensada para autorretratos, caricaturiza al retratado. Bien sea por los exagerados objetivos gran angular que incorporan o por el procesado de la imagen para disimular imperfecciones.

De hecho, en el Galaxy esa función de maquillaje digital está activada por defecto y hemos tenido que apagarla por la escasa naturalidad de la imagen que proporciona. Los que son pocos amigos de los retoques agradecerán que el iPhone no cuente con ese preajuste de 'software' en su cámara frontal.

¿Qué hay del vídeo?

En el apartado del vídeo el iPhone domina por la sencilla razón de que su estabilizador de imagen también funciona en este modo. Mientras que el Galaxy, a pesar de contar con este componente para hacer fotos, no funciona al grabar vídeo: la estabilización de vídeo es digital en el Samsung y está limitada a las imágenes grabadas en Full HD.

El iPhone 6s Plus logra captar planos completamente estáticos sin usar trípode si el pulso es bueno con cualquier resolución. Esta característica es importante para lograr movimientos de cámara convincentes. La buena noticia al grabar imágenes en movimiento con el Galaxy es que la luminosidad de su objetivo y su rápido enfoque lo hacen ideal para grabar vídeo con poca luz.

De hecho, hemos observado que en escenas nocturnas en las que el iPhone no lograba enfocar, el Galaxy lo hacía sin problema. Sin embargo, con luz abundante las diferencias son mucho menores en el enfoque. Tampoco nos convence que el iPhone siga grabando sonido mono en modo vídeo. Apple debe enmendar esto ya, pues es algo impropio de un teléfono que puede llegar a costar más de 1.000 euros. El Galaxy S7 se lleva la palma en este apartado, pues registra mucho mejor el audio.

El iPhone incorpora modos de grabación 4K 30fps, 1080p 30fps, 1080p 60fps, 1080 120fps y HD estándar a 240 fps. El Galaxy está más limitado, pues permite grabar 4K 30fps, 1080p 30fps, 1080p 60 fps y HD 240 fps. Este último modo de cámara lenta está muy logrado en ambos teléfonos.

Hemos incluido también en la prueba un vídeo grabado con la Nikon en Full HD 1080p a 30fps. Esta cámara parece comprimir demasiado la imagen, por lo que se resiente el nivel de detalle. También su enfoque es menos veloz. A nuestro juicio la Nikon proporciona un resultado más pobre que las grabaciones realizadas con el Galaxy y el iPhone con resolución Full HD.

Conclusión

La cámara del Galaxy S7 es mejor que la del iPhone 6s a la hora de hacer fotos, pero no en lo que respecta al vídeo. Eso sí, el exagerado procesado que el Galaxy realiza en las imágenes en Jpeg nos parece un aspecto que habría que corregir. Sobre todo porque con frecuencia los archivos RAW de la cámara muestran imágenes más atractivas que las dispradas en Jpeg.

La cámara del Galaxy resultará atractiva a los que hacen fotos en entornos con poca luz sin preocuparse demasiado por la fidelidad del color. El iPhone sin embargo resultará más interesante a los que buscan colores fieles y graben vídeo con frecuencia. También a los que le dan importancia a la ergonomía y el diseño del dispositivo con el que hacen fotos. Los bordes curvos de la pantalla del Galaxy son un estorbo para captar y ver imágenes. En cualquier caso es difícil sentirse defraudado con las cámaras de ambos.

(Foto: Ramón Peco) © Proporcionado por El Confidencial (Foto: Ramón Peco)

Sorprende que ambos terminales hayan logrado aventajar a una cámara réflex a la hora de grabar vídeo. Aunque no hay que olvidar que estas permiten usar una gran variedad de objetivos, algo fundamental para hacer ciertas grabaciones. Tampoco hay que olvidar que tanto las cámaras réflex como las EVIL han evolucionado mucho en el terreno del vídeo desde que la Nikon D5100 fue lanzada. En lo que ambos teléfonos están lejos de aventajar a una cámara con un sensor de imagen mucho más grande, como el de una réflex, es a la hora de hacer fotos.

A pesar de todos los trucos que proporciona la fotografía computacional a los fabricantes de móviles, es mejor olvidarse de que estos puedan igualar pronto a las cámaras réflex en calidad. Ahí está el Nokia N8 para demostrar que hasta cierto punto un móvil de hace seis años no hace fotos mucho peores que los de ahora. Sólo a largo plazo podrían aparecer tecnologías que logren acortar la distancia que separa a los móviles de cámaras más serias. Aunque las cámaras duales ya están llegando y prometen logros importantes en la fotografía móvil para los próximos años, tampoco esta tecnología parece que pueda derrumbar la frontera que divide a ambos mundos.

(Foto: Ramón Peco) © Externa (Foto: Ramón Peco)
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