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Belén Cuesta: "La película se ha hecho con mucho respeto"

Logotipo de El Mundo El Mundo 28/09/2017 Javier Estrada

Con el paso de los años,

Belén Cuesta (Sevilla, 1984) ha ido creciendo y se ha convertido en una de las mejores cómicas de nuestro país

. Sin embargo, ese camino de éxitos gracias al esfuerzo y la entrega no ha sido siempre fácil y también ha incluido etapas en las que todo parecía cuesta arriba. Fue en una de ellas cuando a Belén Cuesta le llegó una oportunidad magnífica: meterse en la piel (y los hábitos) de Milagros, una joven monja con dudas. Aquella obra teatral era La llamada, un musical que ahora da el salto a la gran pantalla. Rodeada de Macarena García, Anna Castillo y Gracia Olayo, esta actriz vista en Ocho apellidos catalanes o Kiki, el amor se hace regresa a un personaje que tantas alegrías le dio sobre las tablas. La llamada, que dirigen Javier Calvo y Javier Ambrossi, es una comedia musical que se desarrolla en un campamento en el que unas apariciones darán un vuelco a la vida de dos jóvenes con ganas de montar un grupo de reaggeton y dos religiosas.

© Proporcionado por elmundo.es

Después de haber representado durante tantos años a Milagros sobre las tablas, ¿no tienes la sensación al estrenar la película de que entra en una nueva dimensión? Pues, si quieres que sea sincera, ni yo ni el resto del equipo nos hacemos todavía a la idea de lo que supone estrenar en cines La llamada. Pero es una suerte poder tenerla grabada y es una especie de regalo enorme que culmina un viaje que empezamos hace años. Es casi como si se cerrara una etapa. Además, de una manera excepcional. A pesar de que haya estado en otros trabajos, en este caso se dan muchas circunstancias que lo convierten en algo muy personal. Creo que es muy emotivo y pienso que en el estreno estaré muy ilusionada y nerviosa. Y eso que vienen mis amigas y mi familia a verla, que son quienes tanto me han apoyado. Si ya cuando la vi con mis compañeras me eché a llorar... ¿Qué recuerdos tienes de la primera vez que te metiste en el papel? Recuerdo como si fuera ahora mismo los ensayos de la obra teatral. Tuvieron lugar en un garaje y la verdad es que no esperábamos nada. Vamos, que no se podía decir que la fuéramos a hacer por dinero porque no lo había. Nos apetecía y teníamos tiempo. Hasta me acuerdo de los tuppers que nos traían los padres de los directores con filetes empanados... Fue algo precioso. Y ya no te digo cuando al fin la estrenamos en el hall del Teatro Lara. Íbamos a hacer cuatro funciones ¡y mira ahora!

¿Estás de acuerdo con la definición de que La Llamada es "un musical religioso en un contexto laico", como han dicho los productores? Ése podría ser el marco de la historia. Al final es un tema delicado pero creo que se ha hecho con mucho respeto, porque se habla del respeto de una misma y de los demás. Pero no lo veo sólo como un musical religioso. Creo que es más bien el marco en el que sucede todo. Porque no es sólo la llamada de un Dios; en el fondo, hay cuatro llamadas diferentes. La que recibe cada una de las chicas. Entiendo que saber de qué va pueda darle vértigo a más de uno. Pero espero que nadie se lo tome a mal, porque para mí lo que hace interesante a esta película es que habla de muchas cosas. ¿Qué es lo que más te sorprendió de los comentarios del público cuando salía del teatro? Al final hubo de todo. Mucha gente fue a verla, incluidos espectadores del mundo eclesiástico. Por ejemplo, un día en Valladolid vino un grupo de monjas que trabajaban en un campamento como el de esta historia que se lo pasó genial. Pero también tuvimos una vez a una persona que se lo tomó como una falta de respeto. Yo creo que es que no entendió de qué iba la obra... ¿No te parece que gran parte del éxito y que esta película se haya hecho se debe a los espectadores más jóvenes? Sí que es verdad que los jóvenes han hecho mucho para que estuviera en el teatro y para que al final se hiciera la película. A lo largo de los años me sorprendió ver cómo La Llamada era capaz de atraer al teatro a muchos jóvenes que nunca antes habían sentido interés por ir a una sala. Y, para mí, como actriz, ha sido un privilegio ayudar a liberarse o atreverse a muchos en su camino a ser quienes de verdad querían ser. Te digo esto porque no te haces una idea de las cartas tan bonitas que hemos recibido mis compañeras y yo en la que chicos y chicas nos decían que esta historia les había ayudado mucho. Y no sólo de los jóvenes, también de algún padre.

El lema que tienen María (Macarena García) y Susana (Anna Castillo) de "lo hacemos y ya vemos" no parece una mala filosofía de vida... Me gusta, pero en el sentido positivo (risas). Ojalá fuera un lema para aplicar en esta vida, porque es el motor de la historia y habla mucho de cómo surgió todo. Cómo no va a ser así si para conseguir la escenografía en el teatro los directores cogieron un coche para meter dos camas dentro. Sin esperar nada, sin ponernos un listón. Lo hicimos y ya está. Y el resultado, ahora que salta a la gran pantalla, es una película con pocas actrices pero bien complementadas... Pues somos cuatro mujeres muy diferentes entre sí que nos hemos entendido bien. Además de compañeras somos amigas en la vida real. Qué suerte poder hacer cine con tus amigas, ¿no? Gracia, Anna y Macarena nos conocemos y sabemos lo que necesitan las otras. Trabajar con esa confianza ayuda muchísimo. Anna me dice que soy como su hermana mayor porque no paro de decir que es una gran actriz. Pero es que de verdad que lo es. Me parece tan genuina... Y Macarena García es tan madura y especial. Y Gracia Olayo atesora toda la sabiduría del mundo y más. Quiero ser como ella... ¿Cantar ha llegado a ser en algún momento un problema para ti? Qué va (risas). Yo iba asustada. Y lo he pasado mal hasta en la película, con todo lo que llevaba ya a mis espaldas. En la obra de teatro me llegaron a poner un profesor de canto. Me dijeron que era para las cuatro... ¡y al final sólo ensayaba conmigo! Pero, oye, que me han dado premios y todo por haber cantado en un musical. Lo que me gusta es que los personajes no cantan bien sino que lo hacen como todos lo haríamos en casa. Y a través de la música se cuenta cómo son y quiénes quieren ser. Al igual que sucedía en Kiki, el amor se hace, un trabajo en el que tenía una presencia muy destacada, en La Llamada se escuchan diálogos frescos, muy actuales. ¿Crees que eso es una ventaja para conectar con un público más amplio? Sí. Al contar la historia desde la realidad, con un lenguaje cotidiano, puede que por ello parezca todo más real... Es algo difícil que tanto Paco León en Kiki como los directores de La Llamada lo han hecho bien. Aunque todas las actrices hemos puesto de nuestra parte, en este caso nos hemos dejado llevar hacia donde ellos querían porque creíamos en lo que hacían. Ahora me doy cuenta de que los Javis lo han hecho muy bien. Sentarte y preguntar a los directores es muy divertido y te convierte de alguna manera en creadora.

Un 'pelotazo' teatral

Cuando se estrenó en el Teatro Lara, el 2 de mayo de 2013, muy pocos podían pensar que, pasados los años, La Llamada se convertiría en una película. Aquel día, las mismas actrices que hoy protagonizan la cinta, junto a Richard Collins-Moore, sorprendían en el hall de este teatro a unos espectadores que no daban crédito ante una historia de monjas y jóvenes en un campamento de verano. Lo que iba para cuatro funciones pronto saltó a la sala principal del Lara y se convirtió en uno de los bombazos teatrales más sonados de los últimos tiempos en Madrid. La obra, en la que se intercalan temas de Whitney Houston y Presuntos implicados con otros creados por Alberto Jiménez, cantante de Miss Cafeína, ha sido interpretada por otras muchas intérpretes, como Angy Fernández y Llum Barrera.

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