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Benítez, el entrenador a la medida de Florentino Pérez

ABC ABC 28/10/2015 Tomás González-Martín
Benítez y Florentino Pérez, historia por hacer © Diario ABC Benítez y Florentino Pérez, historia por hacer

«Es el mejor entrenador que he tenido». Lo afirma Florentino Pérez. Y muchos piensan que es lo que debe decir, como cuando Julio Iglesias manifiesta que su último disco es el mejor. Lo importante es que el presidente del Real Madrid quiere decirlo, porque no está obligado. Lo asegura. Y lo argumenta.

Benítez ha conseguido que la plantilla no se aburguese. Que obtenga un gran rendimiento físico. Que haya disciplina táctica en los partidos. Que se realice un fútbol moderno, de presión arriba, que no deja respirar a muchos rivales. Un equipo en el que juegan los suplentes y rinden, cosa casi imposible con Ancelotti, que no creía en el banquillo. Hay una pregunta que Benítez ha contestado con hechos. «Este Real Madrid tiene un gran banquillo, hace valer a su plantilla". La ha hecho valer él. Hoy, Jesé Rodríguez, el recién fichado Lucas Vázquez y sobre todo Casemiro y el costarricense Keylor Navas se han ganado el sitio y el respeto. Y Cristiano continúa marcando goles con un esquema más férreo, fornido, atacante pero con presión desde arriba. La cuestión es: ¿Por qué no había reservas válidos con Ancelotti? Porque no creía en ellos. Descartó a Casemiro, que triunfó en el Oporto.

La verdad es que Florentino Pérez le echó bemoles para despedir a Carlo Ancelotti. Era un entrenador educado y amable querido por mucha prensa y por la mayoría de los jugadores. Precisamente por esto último tomó la decisión valiente de ir contra corriente y fichar otro técnico. Para el presidente del Real Madrid habría sido cómodo continuar con el italiano. Pero vio aburguesamientos entre los futbolistas, permitidos por Ancelotti, que no le gustaron. Necesitaba un responsable de la plantilla que fuera duro con el grupo, que dirigiera entrenamientos que reportarán una mejor prepración física. Un hombre que cambiará el estilo del equipo para hacer un fútbol más moderno. Eligió a Benítez. Y las críticas se cebaron contra él. «Es muy defensivo», le dijeron. Lo ha escuchado hasta hoy. El dirigente es franco en su postura. «Es el mejor entrenador que he tenido».

Florentino Pérez no lo afirma porque sea su técnico actual. Lo argumenta con hechos. El madrileño ha revolucionado el concepto del fútbol del Real Madrid de manera insospechada. Ha convertido el estilo tradicional de ataque que define a la casa en un esquema ofensivo que presiona con los tres puntas desde arriba, con el fin de no dejar jugar al enemigo y obligarle al patadón. Una estrategia que implica que el Madrid defiende desde arriba y evita la construcción de fútbol del adversario. Ancelotti solo plantaba un 4-3-3 habitual y no hacía variaciones tácticas. El contrario sabía que según comenzaba el Madrid, así terminaba. No temían sorpresas.

El presidente asegura que Benítez es su mejor preparador, y sus directivos lo corroboran, porque ha hecho una cosa tan sencilla como intentar colocar a cada hombre donde mejor rinde o más le gusta. Bale prefiere ser media punta, pero ahora puede penetrar por la izquierda, su puesto natural. Cristiano se mueve por todos los sitios. James también regatea por los dos interiores. Y el responsale del equipo ha tenido el acierto de situar a Modric o a Kroos, según cada partido, como centrocampistas ofensivos para crear jugadas, que es lo que ambos hacen mejor. Ese es su puesto. Ya no son medios centros defensivos, como sucediía con el italiano. Kroos se retrasa un poco cuando el croata es el media punta constructor, pero el único pivote del conjunto es Casemiro, un hombre, el brasielño, al que Ancelotti descartó porque fallaba muchos pases, aunque le salvó el pescuezo en Dortmund hace dos años y, de paso, le permitió ganar la Undécima.

Hacer valer a los suplentes

Son muchos cambios de posición los realizados por Benítez en un Real Madrid que estaba hecho. Lo ha planificado su estilo. Y le ha salido bien, aunque le llamarán defensivo siempre.

Hay otros tres puntos fundamentales en la revolución Benítez: el primero, la disciplina en los entrenamientos y en las tácticas de los partidos; el segundo, su acierto para realizar cambios en los segundos tiempos; y el tercero, su osadía de corregir a las figuras y a los jóvenes, sin distinción de caché. En todas ellas es opuesto a la filosofía tranquila de Ancelotti.

Benítez vino para apretar las clavijas físicas al Real Madrid y lo ha conseguido. Vino para aumentar el nivel aeróbico, de velocidad y de resitencia del plantel. El entrenador exige ese mismo despliegue físico en los partidos. Lo necesita para hacer efectiva su estrategia de presión arriba. Con Ancelotti, era imposible apretar tan arriba. No lo pedía. No lo hacían.

Las sustituciones son otra victoria del nuevo responsable. Hace los relevos pronto y bien. Da oportunidades. Si Jesé sale en el segundo tiempo, sentencia. Si entra Lucas Vázquez, rompe por la banda para dar centros a Cristiano. Kovacic y Nacho son otros baluartes de rendimiento en media hora.

Las figuras no lo saben todo

Ancelotti era un suspenso general en esta faceta. Era muy antiguo. No creía en los cambios. Por él, se jugarían con once, como en la época de Gento y Domenghini. Los hacía al final y para dar unos minutos a algunos hombres con el fin de colocar en la estadísica que jugaron catorce.

El capítulo más revolucionario de todos es la vigilancia total que Benítez realiza sobre todas las cosas que rodean a cada futbolista. quiere hablar con ellos y saber si soportan problemas personales, de pareja o de otra índole. Y se inmiscuye en su forma de jugar y de cuidarse hasta el mínimo detalle. Su forma de corregir a Cristiano en ciertos lanzamientos de faltas es una actuación que sorprenmdió. Su manera de decir a Ramos cómo hay que marcar a un rival en una cierta jugada también extrañó a los profesionales, acostumbrados a ver entrenadores que no les dicen a los consagrados los detalles que pueden hacerles todavía mejores.

Tras estas acciones sobre dos figuras, sus enseñanzas a Danilo, Marcelo, Isco, Nacho o Kroos parecen normales. Lo controla todo. Su exigencia a Ramos para que no bebiera cerveza en Balaídos con el fin de pasar el control antidopaje es el último aspecto de una forma de ser. «No bebas cerveza, te quedas sin sales». Durante años hemos vivido lo contrario.

«Es el mejor entrenador que he tenido» por todas esas razones. Y por aleccionar deportiva y mentalmente a Jesé con la disciplina de trabajo de Lucas Vázquez. Su estrategia es fomentar la competencia del enfadado con otro futbolista que viva su misma situación, no se queje y se gane el puesto. Le llaman defensivo. Amarrategui. Le da igual. Líder, invicto, 21 goles a favor y tres goles en contra.

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