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Boston se blinda para conmemorar el aniversario de los atentados

EL PAÍS EL PAÍS 15/04/2014 Eva Saiz

Un año después de que dos bombas de fabricación casera explotaran en la línea de meta del maratón de Boston, acabando con la vida de tres personas e hiriendo a más de 260, la ciudad sigue recuperándose del atentado terrorista y se prepara para conmemorar ese fatídico aniversario atrapada en una mezcla de esperanza y abatimiento. Las autoridades han incrementado la seguridad para garantizar que esta edición, que tendrá lugar el próximo lunes 21 de abril, se desarrolle sin contratiempos. Muchos de quienes participaron en la carrera del año pasado y asistieron al caos y al desconcierto provocados por las explosiones tienen previsto correr de nuevo; otros siguen pensándoselo; varios no podrán hacerlo por las mutilaciones que sufrieron tras el estallido de los artefactos explosivos colocados por los hermanos Dzhokhar y Tamerlan Tsarnaev el 15 de abril de 2013.

“Va a ser una gran ocasión, muy solemne. El martes vamos a conmemorar la tragedia del año pasado, pero también la fuente de orgullo en la que se convirtió para nosotros esta ciudad por la forma en la que mostró al mundo cómo es una comunidad fuerte”, señaló el gobernador del Estado de Massachusetts, Deval Patrick, este domingo en un programa de televisión. A las 12 de la mañana, Patrick, acompañado del vicepresidente de EE UU, Joe Biden, el actual alcalde de la ciudad, Martin Walsh, y el que ocupaba el Ayuntamiento cuando ocurrieron los atentados, Thomas Menino, atenderá a un acto en homenaje de las víctimas y los heridos en el Centro de Convenciones. A las 2.30, cuarenta minutos antes del momento en que estalló la primera bomba, se guardará un minuto de silencio en la línea de llegada en la calle Boylston. Y coincidiendo con el instante del estallido, a las 2.49, el presidente Obama guardará otro minuto de silencio en Washington.

Este año la maratón de Boston se celebra el 21 de abril. Durante la carrera, más de 3.500 agentes de policía estarán dispuestos a lo largo del trayecto de 42 kilómetros de la carrera entre Hopkinton y la calle Boylston. Las medidas de seguridad se han extremado. Las bolsas voluminosas y las mochilas, como las que los hermanos Tsarnaev abandonaron hace un año con las bombas dentro, van a estar prohibidas en los alrededores de la meta. Tampoco se va a permitir a los corredores que lleven sus propias bolsas al comienzo de la carrera. Las autoridades ya han advertido a los espectadores y participantes que van a tener que someterse a exhaustivos controles de seguridad. “Nunca se pueden eliminar los riesgos, pero estamos trabajando duro para reducirlos”, ha señalado a la prensa el coronel de la policía estatal Timothy Alben.

Imagen de una de las explosiones en la meta de la maratón de Boston, enm 2013. © DAN LAMPARIELLO Imagen de una de las explosiones en la meta de la maratón de Boston, enm 2013.

Los inconvenientes no han disuadido a los corredores de participar en la carrera. Este año se han inscrito 36.000, 9.000 más que en 2013, una cifra que ha convertido a la maratón de esta edición en la segunda con mayor número de atletas de su historia. “Boston es hoy una mejor ciudad que la que era antes. La gente ha aprendido cómo tratarse los unos a los otros, cómo lidiar con la tragedia”, reconocía hace unos días el anterior alcalde, Menino.

Ese proceso, sin embargo, no ha sido fácil. Muchas de las personas afectadas por los atentados han sufrido amputaciones y han debido luchar por adaptarse a sus nuevas circunstancias y no todos lo han conseguido. Otros, no han podido arrancarse el miedo del cuerpo tras presenciar las explosiones o asistir a la cacería de los hermanos Tsarnaev. No obstante, el lema Boston Strong, que se adoptó casi instintivamente tras los atentados, ha operado como un mantra que ha ayudado a la ciudad a sobreponerse. La victoria en la Liga nacional de Baseball de los Red Sox, que a lo largo de todo el campeonato llevó pegado en el uniforme esa divisa, fue un ejemplo de esa catarsis.

Hay traumas que permanecen indelebles. Adrianne Haslet-Davis, una bailarina que perdió parte de su pierna izquierda durante los atentados del pasado 15 de abril y que, de acuerdo con The Boston Herald, se convirtió en uno de los símbolos del lema Boston Strong, abandonó la semana pasada la grabación de un programa de televisión porque los responsables no acataron su exigencia de que no se mencionara el nombre de los autores de la matanza.

El único de ellos que sigue vivo, Dhokhar Tsarnaev, el menor de los hermanos, aguarda su juicio, previsto para el próximo 3 de noviembre, en una celda de la prisión federal de Fort Devens. El fiscal general, Eric Holder, accedió a que la fiscalía solicitara la pena de muerte por la forma “inhumana, cruel y depravada” del ataque con el que mató a tres personas e hirió a más de 260. “La naturaleza de su conducta y el daño derivado de la misma obliga a tomar esa decisión”, explicó Holder.

En Massachusetts no está admitida la pena de muerte, pero Tsarnaev ha sido acusado de 30 delitos federales -17 de ellos que llevan aparejados ese castigo-. Desde que la pena capital federal se reinstauró en 1988, 70 personas han sido condenadas a la misma y tres han sido ejecutadas. Boston ha recibido la decisión dividido. De acuerdo con una encuesta de The Boston Globe, el 57% preferiría que fuera condenado a cadena perpetua, frente al 33% que sí aboga por su ejecución.

Tsarnaev fue encontrado el 19 de abril oculto en un barco en la parte trasera del jardín de una casa en Watertown, después de una intensa persecución en la que su hermano mayor, Tamerlan, perdió la vida y en la que mataron a un agente de policía en los alrededores del Instituto Tecnológico de Massachusetts. El menor de los Tsarnaev, nacido en Kirquistán y que llegó a EE UU con ocho años, confesó ser el autor de los atentados, estar inspirado por publicaciones y propaganda de Al Qaeda y, de acuerdo con lo que escribió cuando estaba escondido en el barco, actuó para vengar la matanza de inocentes en el exterior por parte de EE UU.

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