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Bueyes adictos a las anfetaminas

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 29/09/2017 Pedro Gorospe
Exhibición de arrastre de piedra en la Semana Grande de Bilbao. © Proporcionado por ElPais Exhibición de arrastre de piedra en la Semana Grande de Bilbao.

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El dopaje en los deportes es conocido. Ciclistas, remeros, atletas o ´halteras´, entre muchos otros deportistas, han sido protagonistas de casos de consumo de productos prohibidos para mejorar su rendimiento. En Bizkaia acaba de descubrirse un nuevo caso de dopaje en otro tipo de deportistas, en este caso de cuatro patas: bueyes. Dos ganaderos vizcaínos fueron puestos a disposición judicial el pasado martes por la Ertzaintza por su presunta implicación en un posible caso de dopaje de estos animales, a los que se inyecta anfetaminas u otros productos para lograr que arrastren más rápido la carga de piedras que va asociada al deporte que practican: idi probak.

En esa disciplina se entrena a los animales para arrastrar unos bloques de piedra de hasta dos toneladas. El que gana se lleva jugosos premios en metálico. Las pruebas tienen mucha tradición en el País Vasco y Navarra y cuentan con importantes patrocinadores que los financian, como Kutxabank,El Corte Inglés y las instituciones públicas.

Uno de los ganaderos fue detenido y el otro está siendo investigado tras celebrarse una de las pruebas de arrastre de piedra en el LXI campeonato Mikel Deuna, en la localidad vizcaína de Laukiz, que patrocina la entidad financiera, el ayuntamiento de la localidad y la Diputación Foral de Bizkaia.  Los agentes encontraron jeringuillas y otros útiles para dopar a los animales en el lugar en el que se recogía el ganado.

La Ertzaintza llevaba investigado este tipo de hechos desde hacía meses ante la sospecha de que se empezaban a generalizar este tipo de prácticas. En agosto de 2014 murieron dos bueyes de 800 kilos en Erandio Goikoa, agotados, después de finalizar la prueba de arrastre. Los análisis confirmaron que habían fallecido por sobredosis de anfetaminas. El abuso les produjo "sofocación y agotamiento extremo, disnesia, ataxia y temblores musculares que condujeron a una muerte agónica". El ganadero fue condenado a tres meses de prisión y un año de inhabilitación.

Los dispositivos de vigilancia y control que de la Ertzaintza tiene establecidos para prevenir posibles infracciones o conductas irregulares en ese ámbito, llevaron a abrir hace unos meses una investigación ante otra sospecha de dopaje que se iba a producir el 26 de septiembre en Laukiz, un municipio con fuerte tradición en este tipo de pruebas. El año pasado falleció un buey. 

Agentes de la Sección Central de Investigación Criminal y Policía Judicial de la Ertzaintza se personaron en el probadero donde iba a tener lugar la competición, acompañados de veterinarios adscritos a la Dirección General de Agricultura del Departamento de Sostenibilidad y Medio Natural de la Diputación Foral.

Las sospechas se vieron confirmadas al localizar diverso material del utilizado habitualmente en las prácticas dopantes, según señala la Ertzaintza, por lo que, con la autorización previa del Juzgado de Instrucción número 4 de Getxo, se procedió a la detención de uno de los ganaderos y a la imputación de otro en calidad de investigado. Las sanciones que pueden recibir los ganaderos por dopar a cada uno de los animales ascienden a 15.000 euros y puede costarle además el cierre de las explotación ganadera, cárcel e inhabilitación. Los veterinarios tomaron muestras de sangre y de orina de las cuatro parejas de bueyes que se habían inscrito para participar en la prueba deportiva en Laukiz y la Ertzaintza continua con la investigación.

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