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Cómo me gustaría

Logotipo de El Mundo El Mundo 17/06/2014 SALVADOR SOSTRES

España tiene unos políticos muy por encima de lo que el español medio merece. Rubalcaba, aun con sus tinieblas, es mucho mejor que la tropa que votó Podemos. Rajoy, con su asombroso manejo de los tiempos, es un genio al lado de los que votaron a Zapatero. Aznar, sin grandeza, vale más que cualquiera de los que le culparon del atentado de Atocha. Hay que ser muy mediocre para tener de presidente a Felipe González y echarlo. Todavía hoy continúa siendo el político más lúcido y brillante de España, a pesar de que, en los años convulsos, algo de compasión con Adolfo Suárez no le habría hecho ningún daño.

Cada vez que el vulgo se expresa manifestándose, cada vez que sale a la calle para explicitar cuáles son sus inquietudes y sus demandas, siento la morbosa tentación de darles lo que reclaman para que después de tanta arrogancia, se ahoguen en sus vómitos y queden sepultados por su ignorancia.

Cómo me gustaría instalarme en París, en el Costes si puede ser, y asistir en diferido al espectáculo de la miseria que, con Podemos en el poder, experimentarían los miserables que le han votado. Cómo me gustaría reunirme en el Bar Duke, del hotel Westminster, con los 100 principales y pérfidos empresarios españoles que hubieran cerrado de antemano sus diabólicas empresas mientras Iglesias nos da lecciones de economía y de hambruna. Cómo me gustaría que los que más desfavorecidos hoy dicen sentirse, comprobaran lo mucho peor que podrían estar si, además de vivir condenados por su holgazanería y su incapacidad, les cayera encima el peso de sus funestas ideas y su falta de inteligencia.

Si pudiéramos detener el tiempo y que esta parte de la Historia no contara, si de un modo reversible pudiéramos instalar en España la república de Pablo Iglesias durante diez años, con todas las medidas que vienen en su programa, le pediría a Casimiro una columna diaria para dejar constancia de hasta qué punto el español medio es lerdo y zafio, y especialista en pisotear sus intereses sin ser consciente de lo que hace ni poderlo remediar. Todavía queda gente en España que piensa que la guerra la empezó Franco.

Cómo me gustaría que notaran los efectos de la economía planificada los que tanto se quejan del capitalismo y del mercado; cómo querría que una jornada de 35 horas y la jubilación a los 60 años dejaran claro cómo acabas cuando no trabajas y ya no quedan empresarios a los que atracar. Cómo me gustaría ponerles a los indignados, a los que creen que la culpa no es suya, a los que se enfadarán por este artículo un gran espejo delante para que se dieran cuenta de hasta qué punto están extraviados. Cómo me gustaría dejaros con Iglesias una temporada. Para que os fuerais conociendo. Para que sintierais el pánico de la atrocidad cuando os llevara. Y ese French 75 exacto que nos tomaríamos con Rajoy y Sarkozy mientras sonreímos y os miramos.

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