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Cómo proteger al sospechoso

EL PAÍS EL PAÍS 11/06/2014 Juan Mari Gastaca

PNV y PSE-EE siguen sin entender el mensaje de las urnas. En plena efervescencia de la creciente indignación social por los casos de corrupción y de malas prácticas en el destino del dinero público llega al Parlamento la investigación del caso Epsilon, donde se pierde la cuenta de las subvenciones desviadas por el desagüe hacia la inanición y los dos partidos se ponen de perfil.

Precisamente cuando su responsabilidad institucional les aboca indefectiblemente a adoptar una posición comprometida con la búsqueda de la verdad y la investigación del dinero público derrochado entre cuatro amigos, peneuvistas y socialistas componen una patética causa común que les debería abochornar. PNV y PSE, vaya sus cumplidores representantes en la deteriorada comisión de investigación, han cumplido las directrices y prefieren criticar al que denuncia que profundizar en las causas de un saqueo de subvenciones públicas que enrojece.

Que nadie espere, desgraciadamente, responsabilidades políticas de un proyecto megalómano, al final fallido con estrépito donde se pretende fiscalizar las ayudas públicas de 46,2 millones de euros que recibió Epsilon, y cuyo administrador, Joan Villadelprat, fue condenado por agravar con su gestión la situación de la empresa que pretendía competir en la Fórmula 1.

Hay que decirlo cuanto antes: no hay ningún interés por parte de quienes gobernaban (PNV, con el lehendakari Juan José Ibarretxe) cuando se sucedieron las ayudas millonarias y los créditos temerarios ni por quienes al sucederles en el Gobierno vasco (el PSE con Patxi López) advirtieron del quebranto económico pero que ahora parecen lamentarse de haber destapado la caja de la corrupción y de comprometer incómodamente a los nacionalistas con quienes tienen suscrito un pacto de acción económica en esta legislatura. ¿Qué han visto ahora los socialistas que no vieron cuando lanzaron la bravata del escándalo? ¿Cuándo y porqué han cambiado de opinión? El PNV, al menos, nunca ha cambiado de postura; siempre ha protegido al que daba y a quien recibía.

Sencillamente es vergonzoso que se hayan arrancado doce folios de un informe final del Tribunal Vasco de Cuentas sobre las supuestas malversaciones económicas en Epsilon. ¿Qué decían y a quién apuntaban? Y luego algunos se sorprenden de que el votante se queda en casa.

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