Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Catalanes antisoberanistas explican su versión por carta a las embajadas

EL PAÍS EL PAÍS 05/06/2014 Vera Gutiérrez Calvo

La asociación Societat Civil Catalana, que agrupa a catalanes de distinto color político pero unidos en el rechazo al proceso soberanista, ha presentado hoy públicamente el memorándum que ha enviado a todas las embajadas de países extranjeros radicadas en España, trasladándoles su versión sobre la situación que se vive en Cataluña. La plataforma civil, creada hace apenas dos meses, inicia así una campaña para intentar que se oiga en el exterior la voz de los catalanes contrarios a la independencia y al proceso soberanista. Hasta ahora, dicen, solo se ha oído una voz: la de la "propaganda" de la Generalitat. El Gobierno catalán de CiU ha enviado en los últimos meses varias cartas a Gobiernos extranjeros defendiendo la consulta soberanista del proximo 9 de noviembre, en un intento de lograr apoyos internacionales.

"Se da una imagen a nivel internacional que no se corresponde con la pluralidad de la sociedad catalana", ha protestado Susana Beltrán, vicepresidenta tercera de la asociación, durante la presentación de su memorándum en Madrid. Societat Civil Catalana -cuyo manifiesto fundacional han firmado hasta ahora cerca de 12.000 personas- sostiene que "la mayoría" de los catalanes no apoya la independencia y que buena parte de ellos tampoco está de acuerdo con el proceso soberanista puesto en marcha, pero que no encuentran cauces para hacerse oír.

La idea de que toda Cataluña está a favor del "derecho a decidir" y de que la independencia solo traerá ventajas es "mentira", ha añadido el presidente de la asociación, José Ramón Bosch. El vicepresidente segundo, Joaquim Coll, ha denunciado "la manera tramposa en la que se ha ido construyendo el proceso" y el "populismo" que, a su juicio, subyace en él. "Se ha engañado a los catalanes. Ha habido una operación planificada desde hace años para convertir los problemas en enormes agravios", ha dicho.

Societat Civil Catalana celebró su acto fundacional en Barcelona el pasado 23 de abril, día de Sant Jordi, presentándose como un foro para que catalanes de distintas ideologías aúnen fuerzas en su rechazo al proceso soberanista. A aquel acto acudieron, junto a un millar de ciudadanos, algunos miembros del PP, PSC, Ciutadans, UPyD y Vox. 

Susana Beltrán ha explicado hoy que no pretenden "dar la réplica" internacional a las cartas que ha estado mandando el Gobierno de Artur Mas a los Gobiernos extranjeros, pero que sí quieren que esos países conozcan "todas las versiones". "Nosotros, la sociedad catalana que se opone al proceso, no aparecemos en absoluto en esas cartas de la Generalitat. Estamos preocupados porque no se está escuchando la posición de quienes ni nos sentimos catalanes oprimidos ni creemos que la secesión esté justificada", ha explicado.

"Una coacción inaceptable"

En su memorándum, Societat Civil Catalana da cinco razones para oponerse al proceso soberanista: carece de "legitimidad democrática", no está siendo "transparente ni honesto", "no está justificado", no sería "positivo para los catalanes" y "pone a un país democrático", España, "ante una coacción inaceptable". "La Constitución española puede ser reformada, las leyes pueden ser cambiadas, los conflictos políticos pueden ser resueltos mediante el diálogo y la negociación, pero el cumplimiento mismo de la ley y el respeto a las reglas de funcionamiento del Estado democrático no son negociables", reza el texto, tras recordar que la Generalitat ha lanzado "la amenaza de no respetar el Estado de Derecho si no se da satisfacción a sus pretensiones". El memorándum acusa al Gobierno de Mas de sufragar con dinero público "la movilización de masas a favor de la secesión".

"El debate cuenta con elevados niveles de manipulación", prosigue la carta enviada a las embajadas. "Los argumentos [de la Generalitat] son exagerados, cuando no falsos", dice. Y pone estos ejemplos:

1.-Los derechos históricos. "Al contrario que en el caso escocés, la invocación a la soberanía catalana no tiene una sólida base histórica", sostiene la asociación. "El Reino de Castilla y el Reino de Aragón, del que el Principado de Cataluña formaba parte, llevan siglos unidos sin que mediara ninguna anexión territorial", señala. Y la derrota de 1714 que Cataluña conmemora en cada Diada se dio en el contexto de "un conflicto europeo sobre la sucesión a la Corona española": "En el dramático asalto final a las murallas de Barcelona en 1714 había catalanes a un lado y al otro".

2.- Los agravios fiscales. Societat Civil Catalana asegura que los datos que maneja la Generalitat sobre ingresos e inversión en Cataluña son "muy discutibles" y que, en todo caso, el supuesto déficit fiscal con el Estado "es probablemente inferior, por ejemplo, a las transferencias del norte de Italia hacia el sur o de los länder más ricos hacia el resto de Alemania".

3.- La sentencia del Estatut. La sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el Estatuto de Cataluña, que la Generalitat presenta como punto de inflexión en la relación entre Cataluña y el resto de España, es interpretada de forma distinta por Societat Civil Catalana. Coincide en que fue "una distorsión" que la sentencia se produjera después de celebrado el referéndum, pero subraya que en ese referéndum solo participó el 48,9% del censo y sostiene que, en realidad, "la sentencia salvó el Estatuto, pues jurídicamente los efectos prácticos fueron pequeños". "Hoy la Generalitat dispone de más autonomía que antes desde todos los puntos de vista".

4.- La política de recortes del Gobierno central. Es injusto, dice el texto, atribuir todos los problemas económicos de Cataluña al Gobierno central o a los efectos de la crisis. "Hay una responsabilidad directa en la gestión de los diferentes Ejecutivos catalanes hasta el día de hoy".

El memorándum también rechaza que Cataluña tenga un problema de inversión en infraestructuras y que la lengua catalana esté perseguida. "El discurso victimista de la Generalitat carece de sentido", concluye. Y la secesión, "incluso en el improbable escenario de una ruptura de terciopelo", comportaría una "pérdida sustancial" en el PIB catalán.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon