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Celso Piña: “Me importa la opinión del pueblo”

EL PAÍS EL PAÍS 06/06/2014 Yumber Vera Rojas

“Yo creo que todo es difícil en la vida. Cuando te subes a un escenario, no es que calas tan rápidamente. Dependiendo de la manera en que vaya caminando el show, el público se va prendiendo”, asegura Celso Piña desde Copenhague, donde inició el pasado 25 de mayo la escala europea de su actual gira. “Pero en mi caso no pasa mucho tiempo para que la raza se enfieste”. Tras revolucionar ayer Granada con su cumbia hechicera, el acordeonista mexicano de 61 años continúa esta noche en Madrid, en la Sala Penélope, su serie de presentaciones en España, aunque en esta oportunidad lo hará con la aureola de figura estelar del festival de nuevas tendencias sonoras tropicales Guacamayo Fest, cuyo telón fue levantado el 31 de mayo por Chicha Libre, agrupación neoyorquina de cumbia psicodélica. “Es un gran placer cuando escucho que la gente se refiere a mí como ‘embajador de la cumbia’, al tiempo que es un compromiso venir hasta acá para poner el nombre de México bien en alto. Me importa la opinión del pueblo”.

Aquí presente compa regresa a los orígenes de la cumbia tras varios años de duetos con artistas del pop y el rock

El primer desembarco de Piña en España se produce a pocas semanas de haber puesto a la venta su nuevo álbum, Aquí presente compa, en el que el artista regiomontano, tras haberse distinguido en los últimos años por consumar varios duetos con figuras del pop y del rock como Café Tacvba, Control Machete, El Gran Silencio, Julieta Venegas y Gloria Trevi, volvió al estudio con la Ronda Bogotá, la agrupación que históricamente lo ha acompañado, para desempolvar sus orígenes en la cumbia. “Con este trabajo pasó algo interesante, pues parece que todo el mundo se puso de acuerdo con lo mismo. Allá en Monterrey, de donde soy nativo, en los últimos tiempos, cada vez que salía a la calle, porque nunca estoy encerrado, señoras y chavos me decían: ‘Celso, ¿cuándo haces un disco tú solo, sin invitados, para volver a escuchar tus raíces?'. Y eso fue gracias a un festival muy importante que celebró mi trayectoria”, evoca el músico que aprendió a tocar el acordeón por su cuenta a los 17 años. “Entonces se lo propuse a mi disquera, y ahora lo estamos estrenando”.

Aparte de rescatar ese sonido seminal que patentó en la década del ochenta, el más reciente disco de Celso Piña incluye sendos temas dedicados a su amigo Gabriel García Márquez, a quien además ofrendó la presentación de esta producción, el 17 de mayo último, en la Plaza Condesa de la capital mexicana. “Tuvimos una relación corta, pero provechosa. Siempre me pedía que le tocara la Cumbia Sampuesana, porque aseguraba que esa era la madre de todas las cumbias”, repasa el también cantautor y arreglista, que actuará el sábado en la sala Barts de Barcelona, al lado del grupo La Troba Kung-Fú, concierto con el que concluirá su mini gira por España. “En una de esas bienvenidas que le dimos, el Maestro me dijo: ‘Gracias por poner el folclore de mi país bien en alto, y trata de ser un buen hombre’, y en honor a él grabé Reyna de cumbias, que precisamente era una de sus cumbias favoritas, al igual que Alicia adorada, un vallenato que fue muchas veces escuchado a través de Carlos Vives, quien la popularizó hace unos 15 años”.

Vídeo promocional de 'Aquí presente compa'. 

En Aquí presente compa, el artista igualmente conocido por su alias, El rebelde del acordeón, que ganó tras mostrar su descontento en un concurso musical en el que participó en sus inicios, también homenajeó a una de las grandes leyendas de la cumbia mexicana, así como gran renovador del género, Rigo Tovar, del que se cumplirá una década de su fallecimiento en 2015. “Luego de un tributo que le hicieron a Rigo en Matamoros, el alcalde me preguntó cuándo iba a grabar una canción suya. Lo mismo me pasó con su hermano, a quien me lo conseguí tiempo después. Entonces decidimos hacer A caballo, cuya letra dice: ‘Montado yo en mi caballo, pasando por la pradera, camino hacia la corriente, donde me espera mi amor. Pasito para allá, pasito para acá’. La rola nos quedó bien chévere”, desliza Piña. “Mi acercamiento al rock se lo debo a él. Creo que se merece el reconocimiento, y esperamos poder estar presentes para su aniversario luctuoso porque luego de Europa se nos viene una gira muy intensa”.

Si bien a Rigo Tovar se le debe el acercamiento concienzudo de la cumbia al rock, influencia que evidenciaron años más tarde grupos del temperamento de Caifanes, Celso Piña ahondó en ese flirteo, por lo que, tras la aparición de su disco Barrio bravo, en 2001, se convirtió en una figura referencial no sólo para el género tropical, sino para la cultura rock en América Latina. Al punto de que la edición argentina de la revista Rolling Stone lo llamó el Eddie Van Halen del acordeón, mientras que su música fue adoptada por los cholos [tribu urbana mexicana cuya influencia se extendió a Estados Unidos y Centroamérica] de Monterrey, a manera de banda de sonido, por lo que su estilo fue rebautizado como cumbia callera, lo que inspiró una película en 2007. “La cumbia callera existe”, afirma el músico que prepara un álbum por sus 35 años de trayectoria artística. “Tú andas por Monterrey, y sacan ahí el estéreo, la tablet o el iPod, y la gente se pone a bailar sin ningún prejuicio. Es una cultura ya, y eso está bien para todo el movimiento”.

Puedes anular el reggaeton o la lambada, pero jamás un folclore

Celso Piña regresa por cuarta vez a Europa en una época en la que el público de ese continente descubrió las inagotables posibilidades sonoras que ofrece el género parido en Colombia. “La cumbia nunca se borró, pues Colombia aún está en el mapa” expedita el artista. “Puedes anular el reggaeton, el pasito duranguense o la lambada, pero jamás un folclore. Siempre hay recesos, y sí, pasó por una época de bajón, pero ha venido mucha gente de México acá en son de cumbia, y ha prendido al público. Es un ritmo que, más que redescubrierto, ha sido recordado”. A pesar de su constante reivindicación al lugar de origen de la cumbia, el exponente regiomontano logró darle a esa expresión cultural una identidad propia de su ciudad. Y ése es quizá su gran aporte para la música popular latinoamericana. “En 2011, me invitaron al cierre del Festival Internacional de Barranquilla, donde fui recibido por Aníbal Velázquez y Alfredo Gutiérrez, cuyos discos inspiraron mi música. Por eso, cuando los vi, les agradecí por ser mis maestros virtuales”.

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