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Certificados engañosos y opacidad: la oscura historia de la española Graphenano

El Confidencial El Confidencial 18/04/2016 Jaume Esteve

Lo llaman "la tercera revolución industrial". La compañía Graphenano asegura que va a cambiar para siempre la tecnología con una batería de grafeno con capacidad cuatro veces superior a la de Tesla y por el mismo precio. Una pila que se cargará en ocho minutos y que dejará en pañales todo lo visto hasta ahora en telefonía, automóviles u hogar. Una batería que debería estar en el mercado a finales de 2016. Sin embargo, todo apunta a que la supuesta 'revolución' podría ser en realidad una de las grandes historias de 'humo' y opacidad del sector tecnológico español. 

La batería se presentó en sociedad el pasado mes de febrero, en un evento organizado en Madrid, en el que Graphenano aseguró tener dos certificados que Teknautas ha podido confirmar que no son tales: son en realidad meros "informes de ensayos". Pero también surgen otros interrogantes a raíz de las declaraciones de diferentes fuentes cercanas a la compañía, que se suman a las que ofrecen algunos de los documentos presentados por la firma, con sede en Murcia. 

Liderada por los hermanos Martínez Rovira, Graphenano ha hecho del oscurantismo su modo de vida durante los últimos meses, como afirmar en primera instancia que iban a fabricar baterías para decir, unas semanas después, que en realidad manufacturan "las celdas" de las que se componen esas pilas. Poco se ha sabido, desde entonces, de Grabat Energy (la filial de Graphenano encargada de manufacturar las celdas), y las escasas pruebas presentadas para confirmar la veracidad de su producto, desarrollado junto a la Universidad de Córdoba, provocan serias dudas.

Dice ser "la primera empresa del mundo que puede fabricar este material revolucionario en grandes cantidades". Dice que pueden "producir diariamente varios kilómetros de cable de grafeno", dice llevar "varios años de adelanto frente a otras empresas productoras". También asegura tener "contratos blindados con algunas de las empresas más importantes del mundo para suministrarles grafeno".

Dice, en definitiva, tener "un sistema único en el mundo" para fabricar grafeno a gran escala y bajo coste. Y, por motivos sentimentales, quieren instalarse en Yecla y crear 500 puestos de trabajo allí. Para hacerlo, necesitan poder comprar una nave de 40.000 metros cuadrados que está en pleno concurso de acreedores. Además, dice necesitar la implicación de las administraciones públicas y "que el GobiernorRegional declare el proyecto de interés estratégico", porque "Yecla no puede perder esta oportunidad".

Dice que, si su socia Chint, compañía china que compró el 10% de Grabat por 18 millones de euros el pasado mes de enero, puede abrir la planta en Yecla, invertirá 350 millones de euros, se logrará una facturación de 3.000 millones y se dará empleo a más de 5.000 personas. Sin embargo, ni la documentación disponible sobre la compañía ni las fuentes que conocen bien lo que ocurre dentro de la misma corroboran la historia de los hermanos Martínez Rovira.

Dudas con los certificados

Las primeras dudas surgen con los supuestos certificados aportados por Grabat. TÜV Rheinland y Dekra son dos compañías certificadoras con sede en Alemania que se encargan de expedir certificados en los que demuestran el correcto funcionamiento de una tecnología. Según una nota de prensa emitida por la empresa de Yecla, la certificación del polímero de Grabat se había realizado "en estrecha colaboración con los prestigiosos institutos independientes Dekra [en España, AT4 wireless] y TÜV [en Alemania]".

Los hermanos Martínez Rovira. (Foto: EFE) © Proporcionado por El Confidencial Los hermanos Martínez Rovira. (Foto: EFE)

“La certificación del polímero se ha realizado en estrecha colaboración. Dichos test han superado los 1.000 Wh/kg, cifras que multiplican por cinco las tecnologías de baterías actuales, suponiendo una revolución de proporciones todavía incalculables”, aseguran. La clave: no dice que la certificación se haya realizado “por” los prestigiosos institutos independientes, sino “con” ellos. Es decir, llaman "certificación" a lo que en realidad se trata de un simple "test". En otras palabras: la tecnología aún carece de una certificación completa emitida por un experto independiente.

Ambas firmas fueron las empresas encargadas, según Grabat, de 'certificar' sus productos y así lo confirmó la compañía en la presentación de febrero. Ambos documentos estuvieron colgados en la página de Facebook de Grabat, aunque el de Dekra ahora ha desaparecido. Consultada por Teknautas, TÜV Rheinland confirma que no existe registro alguno en su base de datos que remita a Grabat o a Graphenano o al número de registro del documento. El problema de ambos documentos reside en el hecho de que no son certificados sino páginas de un informe técnico.

El supuesto certificado de TÜV Rheinland. © Proporcionado por El Confidencial El supuesto certificado de TÜV Rheinland.

"El documento es real y válido, pero es la primera hoja de un informe de ensayos en el que no se aclara el resultado. El cliente puede decir que tiene ese informe de ensayo pero no puede hablar de certificado", explica una fuente cercana a TÜV Rheinland.

Estas mismas dudas respecto a los logros de Graphenano se pueden encontrar en el ámbito académico. Fernando Calle-Gómez, profesor del departamento de ingeniería electrónica de la Universidad Politécnica de Madrid y experto en grafeno, es cauto respecto a los logros que Grabat dice haber conseguido. "Tengo noticias de esta empresa desde hace bastante tiempo, pero no he visto ningún resultado científico. No me constan resultados", argumenta. Calle-Gómez ha trabajado en el ámbito de las baterías junto a Repsol y cree que es un campo en el que se podrían producir "buenas noticias a corto plazo".

El profesor de la UPM cree lógico que haya un cierto halo de oscuridad respecto a la tecnología de Grabat pero que, "una vez hecha una patente, se pueden comenzar a publicar resultados si existen intereses comerciales".

Una fuente muy próxima a Graphenano que prefiere guardar el anonimato y conocedora de las operaciones de la compañía va un poco más allá y apunta al verdadero problema: "Es el de todas las empresas de grafeno del mundo: pueden crear grafeno de alta calidad y a bajo coste, pero solo a nivel de laboratorio. En cuanto intentan escalarlo a nivel industrial, son incapaces". Otra fuente muy próxima a la empresa coincide. "Esto va a acabar muy mal. Solo saben venderse muy bien a sí mismos, decir que van a revolucionar el mundo y crear un montón de sociedades para dar apariencia financiera. Grafeno no sé, pero el humo lo venden mejor que nadie".

El de Dekra es otro ensayo técnico

El caso de Dekra también tiene su peculiaridad. Graphenano publicó hace unos meses un documento que supuestamente probaba que Dekra había certificado su producto. Sin embargo, el documento "no es un certificado de ningún tipo", explica Francisco Cañas, director de Laboratorio Regulatorio de Dekra (AT4 Wireless) en España y responsable de una prueba efectuada el pasado 16 de noviembre. 

© Proporcionado por El Confidencial

"Esa página del informe de ensayo no constituye ningún tipo de certificado y no se puede utilizar de manera parcial, tiene que ser completo. La página no vale para nada", afirma Cañas. El responsable de Dekra argumenta que el contenido de ese informe no se encarga de valorar una tecnología, sino de "reflejar el trabajo técnico que se ha hecho con un cliente y un contenido. La interpretación corresponde a otras instancias".

Preguntado al respecto, Martín Martínez, fundador y consejero delegado de Graphenano, admite pese a lo publicado que en realidad se trata solo de un informe y no de un certificado: "Un certificado te puede costar 80.000 euros mientras que si pides lo que nos han hecho, cuesta 20.000. Si quieren que paguemos más para certificarlo...". Martínez señala que el halo de secretismo se debe a que no quieren facilitar la vida a la competencia: "Llámalo como quieras. El informe dice que la densidad de nuestro polímero (1.000kWh/kg) se cumple al 98%, pero en el texto hay mucha información que no podemos revelar".

Las baterías que Grabat presentó en Madrid a principios de febrero. © Proporcionado por El Confidencial Las baterías que Grabat presentó en Madrid a principios de febrero.

Otra de las fuentes consultadas y conocedoras de la compañía de Murcia tampoco cree que hayan dado con la fórmula de la Coca-Cola: "En Graphenano es todo ciencia ficción. Nada de lo que se ha presentado es real. ¿Te parece normal que saquen esas cifras y esos desarrollos y no esté medio mundo peleándose para fabricar grafeno con ellos? Tendría que venir el de Tesla y darles un cheque en blanco". Y añade un último dato para cimentar su tesis: "Fuera de España, Graphenano es totalmente irrelevante, nadie les hace caso". 

Frente a esta acusación, la postura de Graphenano ha sido similar en diferentes entrevistas: "Tenemos firmados acuerdos con diferentes compañías, pero no podemos revelarlos porque les pondríamos en un aprieto con sus suministradores actuales".

La compañía se apoya en una patente, enviada el 10 de noviembre de 2015 y en pleno proceso de solicitud, para demostrar que su tecnología es verdadera y funciona. Pero esa patente no pasará el proceso de revisión hasta 18 meses después de haberse presentado, por lo que no se podrá comprobar la veracidad de la misma hasta mayo de 2017.

Otra empresa española dedicada al grafeno, la vasca Graphenea, también ha puesto en tela de juicio los supuestos logros de Grabat. Íñigo Charola, portavoz de la firma, cree que las dudas son razonables: "Los datos que aportan se desmontan por sí solos. Cuando alguien dice que va a hacer algo importante, tiene que hacer acciones creíbles. Pero no han dado ninguna pista, lo hemos contrastado con gente a nivel técnico. De ser cierto, sería un descubrimiento de premio Nobel".

Una de las pocas explicaciones que ha ofrecido Graphenano es sobre su sistema para producir grafeno. Las dio Martín Martínez Rovira en una entrevista publicada en el diario 'La Verdad': "Lo obtenemos sintetizando gases. Por eso, nuestro grafeno tiene mucha más pureza que el de la competencia. Cogemos gases que muchas veces son de efecto invernadero y los sintetizamos en forma de grafeno".

Fuentes de Graphenea argumentan a Teknautas que el gas "no se sintetiza" y que tiene "poco que ver" con la pureza del grafeno. "La propiedad más radical del grafeno es la movilidad de los electrones", aclaran.

¿De dónde viene el dinero?

Martín Martínez Rovira ha declarado en repetidas ocasiones que no ha recibido ayuda alguna para levantar la empresa. El responsable de Graphenano aseguraba que había puesto en pie el negocio con las contribuciones "de familia y amigos". Y en la entrevista concedida al diario 'La Verdad' se reafirmó en su tesis: "No hemos recibido ayuda de nadie. Ni una subvención".

Según ha podido saber Teknautas, la compañía sí ha recibido un pago de la Unión Europea. El programa Nano Leap, que pretende promocionar el uso de nanomateriales en la construcción y las infraestructuras civiles, otorgó 328.125 euros a Graphenano. El proyecto está liderado por la Universidad de Castilla-La Mancha y coordinado por José Luis Valverde. Preguntado al respecto, Martín Martínez reconoce la dotación pero advierte de que todavía no la han cobrado: "Nos pagan para proporcionar grafeno al resto de investigadores".

Documento que prueba la concesión de fondos europeos del proyecto Nano Leap a Graphenano. © Proporcionado por El Confidencial Documento que prueba la concesión de fondos europeos del proyecto Nano Leap a Graphenano.

Valverde, catedrático de ingeniería química de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y responsable del proyecto Nano Leap, está convencido de que los hermanos Rovira han dado con la piedra filosofal: "Creo que se va a tardar menos en tener una aplicación comercial del grafeno. Si le das dinero a una persona que se juega la vida en que esa tecnología tenga un rendimiento, el proceso será más corto. Graphenano tendrá éxito y tirón inmediato porque la supervivencia les va en ello".

El catedrático trabaja en la actualidad con Graphenano desde un puesto externo y defiende el secretismo alrededor de la batería. "Si te digo el material que usan, me demandan. Es imposible de reproducir y la competencia va a tardar muchos años en llegar a algo parecido", asegura.

Estudios pagados por Graphenano

La relación de Valverde con los hermanos Martínez Rovira viene en realidad de lejos. Los hermanos han sufragado los estudios del investigador en los últimos años con 120.000 euros (la referencia aparece en la página 96 de la memoria económica de la UCLM) para un trabajo titulado 'Síntesis de materiales nanocarbonosos de interés industrial', llevado a cabo entre marzo de 2012 y marzo de 2014.

El pago no se hizo a través de Graphenano SL, la empresa visible de los Martínez Rovira, sino de Asimtra Murcia Consultores SL (en la página 80 de esta memoria de la UCLM puede comprobarse el aporte de 120.000 euros). Como veremos más adelante, Asimtra es una empresa de transportes que la familia Martínez Rovira creó en 2002, 10 años antes de que naciera Graphenano SL.

El grafeno tiene unas propiedades muy atractivas pero su aplicación en el mercado tarda en llegar. (Reuters) © Proporcionado por El Confidencial El grafeno tiene unas propiedades muy atractivas pero su aplicación en el mercado tarda en llegar. (Reuters)

La de la UCLM no es la única colaboración con una universidad que ha brindado resultados 'a posteriori' a Graphenano. La Universidad de Córdoba, la misma que ha dado con la fórmula mágica de las baterías de grafeno, puso en marcha un estudio en 2014 dedicado a estudiar las baterías recargables basadas en polimeros de grafeno con una dotación de 1.353 euros brutos durante un periodo, prorrogable, de seis meses.

"Ya va por el segundo o tercer año", explica Julián Morales, responsable del Grupo de Química Inorgánica de la Universidad de Cordoba. Morales asegura que no puede revelar los resultados de la investigación porque le une un contrato de confidencialidad con Graphenano y que, por ello, no han enviado ningún estudio "a una publicación de difusión más o menos convencional".

Para poner en marcha la maquinaria del grafeno, los Martínez Rovira fundaron Graphenano con un capital social de 3.100 euros, la cantidad con la que suelen nacer la inmensa mayoría de las sociedades limitadas en nuestro país. Pero los hermanos contaban con mucho más dinero en sus bolsillos. Según su propio relato, obtuvieron nada menos que cuatro millones de euros cuando vendieron sus acciones de Bio Fuel Systems (BFS) a la empresa Cementos de México. BFS fue una de las primeras empresas españolas que empezaron a hablar públicamente del uso del grafeno para la fabricación de baterías.

En el equipo fundador de Bio Fuel Systems estaba Martín Martínez Rovira, que llegó a ejercer de consejero delegado e incluso llegaba a pasarse por foros de internet para solucionar las dudas que los distintos usuarios pudieran tener. 

La venta de las acciones y la salida de Martínez Rovira se produjeron en 2010, pero la trayectoria de Bio Fuel Systems hasta el día de hoy no ha sido demasiado positiva: la compañía acumula cierres de plantas, deudas con trabajadores y proveedores e incumplimiento de proyectos. El líder de la empresa, Bernard Stroiazzo Mougin, de hecho ha tenido problemas judiciales por evasión fiscal

El entramado empresarial de Graphenano

A Graphenano se la conoce por la marca homónima de su compañía, pero el conglomerado empresarial en torno a esta compañía es algo más complejo. Desde la creación de Graphenano SL, en marzo de 2012, los hermanos Martínez Rovira han creado más de 10 empresas (algunas filiales, otras hermanas) en torno a la industria en la que trabajan. Un movimiento lógico y lícito en una compañía con varias divisiones de negocio, pero muy ilustrativo a la hora de mostrar la foto empresarial del 'imperio Graphenano' y su opacidad.

Las últimas cuentas presentadas por Graphenano SL son de 2013, cuando la compañía tuvo unas ventas de 375.925 euros, pero acabó con un balance negativo de 81.232 euros. En total, la empresa registró un activo de 997.329 euros. Unas cifras que, como poco, llaman la atención al contrastarlas con el número que los hermanos calculaban que facturarían ese mismo año tan solo con una supuesta planta en Ciudad Real: "Nuestra facturación en este 2013 rondará los 300 millones de euros".

El momento fuerte de creación empresarial de los hermanos Martínez Rovira llegó en el verano de 2015. En menos de dos meses, vieron la luz hasta cinco empresas distintas: Graphenano Composites SL, Ecore Nanotechnologies SL y otras tres sociedades cuyo socio único es la propia Graphenano: Graphenano Aditives SL, Horminano SL y Sensor Graphene SL.

Empresas del entorno de Graphenano SL

EMPRESA

FECHA CONSTITUCIÓN

CAPITAL SOCIAL

GRAPHENANO SL1/3/20123.100€GRABAT ENERGY SL16/10/20146.000€GRAPHENANO ADITIVES SL12/6/20153.000€GRAPHENANO COMPOSITES SL26/6/2015503.000€HORMINANO SL22/7/2015753.000€SENSOR GRAPHENE SL21/7/20153.000€ECORE NANOTECHNOLOGIES SL25/8/20153.000€GRAPHELIUM SL25/2/20153.000€

Empresas de las que Graphenano SL es accionista

EMPRESA

FECHA CONSTITUCIÓN

CAPITAL SOCIAL

CARGO DE GRAPHENANO

SENSOR GRAPHENE SL21/7/20153.000€Socio únicoHORMINANO SL 753.000€Socio únicoGRAPHENANO ADITIVES SL12/6/20153.000€Socio único

En ocasiones, Graphenano se une a otras compañías a modo de 'joint venture' con acuerdos específicos, como es el caso de Graphenstone, una marca usada tanto por Graphenano SL (que la tiene registrada) como por Industria Española para el Desarrollo e Investigación 2100 SA (que la tiene registrada como rótulo), una empresa sevillana que se unió a Graphenano en un acuerdo específico para la producción de pinturas y otros materiales. Ambas empresas operan bajo la marca Iedisa SA, que también es un rótulo comercial registrado por Industria Española para el Desarrollo e Investigación 2100 SA.

Los hermanos Martínez Rovira no se dedican solo al grafeno. Otra de sus empresas es Asimtra Murcia Consultores SL, dedicada al transporte, y que financió con 120.000 euros el informe titulado 'Síntesis de materiales nanocarbonosos de interés industrial', liderado por el catedrático José Luis Valverde, tal y como se muestra en la página 80 de esta memoria de la UCLM.

Pero hay un día en el calendario, el 4 de diciembre de 2015, que marca la creación de dos compañías que llaman la atención por su capital social; 206 Works SL y Ankek83 SL tienen el mismo objetivo social: "La adquisición de acciones y participaciones sociales en sociedades mercantiles con la finalidad de gestionar y dirigir dicha participación social, así como la colocación de los recursos financieros que de esta se deriven". Una descripción que parece encajar con dos tipos de modelos: el de un fondo de inversión y/o el de una empresa que se dedique a dirigir operaciones entre varias compañías de un mismo 'holding'.

¿Dónde están las baterías?

Graphenano afirmó en febrero que iba a abrir su primera planta de fabricación de celdas para baterías en marzo de 2016. En abril, la fábrica todavía no ha abierto, aunque la compañía asegura que se trata, tan solo, de "un ligero retraso". Según Martínez Rovira, están teniendo problemas a la hora de acondicionar el recinto en el que van a fabricar las celdas: "Se ha tenido que ignifugar la nave, ya que los requisitos para nuestra fábrica son los mismos que para una que fabrique baterías de ion-litio. Pero la línea está preparada, montada y estamos fabricando los primeros prototipos".

Pero incluso existen dudas acerca de las supuestas baterías que se presentaron en febrero. Otra fuente anónima y conocedora de la actividad de la compañía aporta un nuevo dato: "Lo anunciaron como una revelación... y presentaron unas carcasas que en algunos casos ni siquiera llevaban batería dentro".

Quedan pocos meses para llegar a octubre, el mes en el que se tienen que comercializar las primeras baterías. Algunos más hasta mediados de 2017, cuando se levantará el secreto sobre la patente de Graphenano. Meses por delante para demostrar si esta empresa murciana tiene de verdad una 'revolución' entre manos o, como apunta toda la información disponible, una tecnología incapaz de escalar para ser producida en masa.

Mientras espera cumplir su promesa, Martín Martínez se lo toma con filosofía: "Nos dan cera por todos lados y no lo entiendo. Tocamos las narices de mucha gente, pero el tiempo nos dará la razón. Tenemos a más de 100 personas en plantilla y hace más de cinco años que invertimos en crear todo esto. Si quieren pensar que no somos reales, no podemos hacer nada".

Los hermanos Martínez Rovira: Martín (izquierda), cofundador y CEO de Graphenano, y José Antonio, cofundador de la firma murciana. (Foto: EFE/Montaje: Enrique Villarino) © Externa Los hermanos Martínez Rovira: Martín (izquierda), cofundador y CEO de Graphenano, y José Antonio, cofundador de la firma murciana. (Foto: EFE/Montaje: Enrique Villarino)
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