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China toma la delantera en la carrera por la edición genética de seres humanos

El Confidencial El Confidencial 17/11/2016 S. Ferrer

"Alguien en China va a clonarse en los próximos veinte años, y va a editarse para ser mejor. Sé que va a pasar, lo sé". El editor jefe de la revista 'MIT Technology Review' pronunciaba estas proféticas palabras en una entrevista concedida a Teknautas en 2014. En esa misma conversación escogía la técnica de edición genética CRISPR como aquella tecnología que lo cambiará todo. Esta semana, una noticia parece darle la razón en ambos frentes: China ha probado por primera vez este sistema con un paciente humano.

"Creo que esto va a impulsar un 'Sputnik 2.0', un duelo biomédico entre China y los EEUU, algo importante si tenemos en cuenta que la competición mejora el producto final", asegura a 'Nature' el investigador de la Universidad de Pensilvania Carl June. En esta nueva 'carrera espacial', China lleva la delantera: en 2014 fue el primer país en editar el genoma de dos monos con esta técnica; en 2015 repitieron la hazaña con embriones humanos. Ahora, han inyectado células modificadas mediante CRISPR en un paciente de cáncer.

EEUU no se quedará muy atrás: el propio June participa en el que será el primer ensayo estadounidense que utilice CRISPR en seres humanos, ya en 2017. La prueba vio luz verde en junio, un mes antes de que el equipo de investigadores asiáticos liderado por Lu You anunciara su intención de comenzar las pruebas en agosto, decisión que al final se retrasó hasta el pasado 28 de octubre. La incógnita, si recordamos la turbulenta relación entre el presidente Bush y la investigación con células madre, es si la historia se repetirá con Trump y la CRISPR.

El primer ensayo anunciado esta semana consistió en extraer células inmunes de un paciente con una forma muy agresiva de cáncer de paciente para desactivar uno de sus genes. Este gen codifica una proteína, PD-1, que 'frena' la respuesta inmunológica y facilita la proliferación de la enfermedad. Gracias a CRISPR los investigadores chinos desactivaron este gen con la esperanza de que las células modificadas, una vez inyectadas de nuevo en el cuerpo, ataquen y derroten el cáncer.

© Proporcionado por El Confidencial

Para saber si la idea resulta un éxito habrá que esperar todavía: el siguiente paso es que el paciente pionero reciba una segunda inyección. Tras eso, otros diez voluntarios recibirán un tratamiento similar con la intención de garantizar también la seguridad del método. Aunque los estudios han mostrado que la neutralización de la proteína PD-1 es una buena forma de luchar contra el cáncer de pulmón, algunos investigadores no son tan optimistas. Uno de ellos es el investigador de la Universidad de Columbia Naiyer Rizvi, que considera que el proceso de extraer, modificar genéticamente y multiplicar células "no es muy escalable". En el artículo de 'Nature', duda que este sistema supere a la opción actual de utilizar anticuerpos.

Funcione o no, al hablar de un descubrimiento pionero llegado desde China surge la sombra del fraude y la falta de regulación. "El fraude científico es endémico en China", aseguraba el ganador del premio Maddox que denuncia estas prácticas en su país, Shi-min Fang, en una entrevista a 'New Scientist'. Los engaños científicos son más frecuentes de lo que imaginamos, en España y en todo el mundo, pero, ¿es un problema más grande en un país tan opaco como China?

Los datos llegan con cuentagotas, pero un estudio elaborado por el gobierno chino y publicado en septiembre de 2016 ofrece unas conclusiones demoledoras. Según una revisión de ensayos clínicos de un año de duración, el 80% de los datos clínicos son inventados. China persigue a los defraudadores, pero es difícil acabar con un problema que no es exclusivo del país asiático.

Un camión sin nadie al volante

"Varias compañías están aprovechando la falta de restricciones en las pruebas de coches autónomos en China", publicaba ayer la revista 'MIT Technology Review'. Esta noticia tecnológica parece tener poca relación con la edición de genomas, pero nace del mismo punto: ¿es más fácil saltar las barreras bioéticas y de seguridad en el país asiático?

La historia de la bioética en China no es muy larga: un análisis publicado en 'Embo reports' comenta que no fue hasta 1998 cuando el Ministerio de Salud definió los procedimientos para revisar cualquier investigación biomédica con seres humanos. El mismo trabajo asegura que las regulaciones chinas "no son diferentes de las europeas o norteamericanas". El problema, concluye, es la dificultad de su implementación.

Es atractivo explicar la sensación de Pontin de que el primer ser humano clonado nacerá en China por la falta de regulaciones, pero otros investigadores opinan lo contrario. Tras el anuncio de que los asiáticos habían sido los primeros en modificar embriones humanos mediante CRISPR, los investigadores Douglas Sipp de la Universidad Keio de Tokio y Duanqing Pei, de la Academia de Ciencias China, publicaron un artículo en 'Nature' en el que se defendía la bioética del país.

"La aproximación de China ha sido más efectiva y activa que los parches legales vistos en muchas partes del mundo", escribían. Permitir el avance de la ciencia respetando un punto de vista ético será la única forma de que la apuesta de Pontin llegue a buen puerto.

Investigadoras chinas toman la temperatura a un conejo. (Reuters) © Reuters Investigadoras chinas toman la temperatura a un conejo. (Reuters)
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