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Christine Daure, defensora de la dignidad de los presos

EL PAÍS EL PAÍS 31/05/2014 Bernabé López García
Christine Daure-Serfaty, en 2010 © ABDELHAK SENNA Christine Daure-Serfaty, en 2010

Christine Daure falleció en París, el 28 de mayo, en la discreción que caracterizó su vida dedicada a la defensa de la dignidad humana, especialmente en Marruecos, donde, por azares de la vida y de sintonía de ideas, centró su vida junto al que fue su marido, Abraham Serfaty, muerto en 2010.

Nacida en 1926, aprenderá en el seno de su familia, en plena adolescencia, el sentido de la resistencia a la opresión, al ser destituido su padre, Pierre Daure, como rector de la Universidad de Caen por el régimen de Vichy en 1941 y entrar en la clandestinidad durante tres años de guerra.

Profesora de Historia y Geografía, marchará como cooperante a Marruecos en 1962, primero en Tánger y más tarde en el liceo Mohamed V, el “Liceo rojo” de Casablanca. Su vida cobrará una nueva dimensión cuando en 1972 decida amparar la clandestinidad de dos militantes del grupo maoísta Ila al-Amam perseguidos por la policía de Hassan II, Abraham Serfaty y Abdellatif Zeroual. Detenidos dos años más tarde, este último morirá en manos de la policía mientras Serfaty será condenado a perpetuidad.

Christine fue detenida en 1976 y expulsada de Marruecos. En Francia se ocupó durante años de la defensa de los detenidos políticos desde el Comité de Lucha contra la represión en aquel país, desvelando asuntos tan oscuros e indignantes como la prisión secreta de Tazmamart.

Inquieta en 1986 por la salud de Abraham Serfaty, deteriorada por las condiciones de prisión en Kenitra, logró contactar con Danièle Mitterrand, quien consiguió de Hassan II que le permitiera visitarlo en la cárcel. Como confesó en 2010, para nada estaba al corriente de que esta entrevista terminase en boda con rabino incluido.

Desde entonces su vida transcurrió entre Francia y Marruecos, activa siempre en su lucha a favor de los detenidos. Ella proveyó la documentación necesaria y ayudó a la investigación para que Gilles Perrault, autor de obras de éxito sobre la resistencia y contra la pena de muerte y con escaso conocimiento de Marruecos, escribiera su libro Nuestro amigo el rey (1990), que permitió desenmascarar el “jardín secreto” de Hassan II con toda la serie de inhumanidades cometidas desde el asunto Ben Barka hasta Tazmamart.

La repercusión internacional obtenida por el libro, desvelando la cara más oscura del régimen, forzó el inicio de una tímida apertura en la política de Hassan II. Y obligó en cierta medida a la liberación de Serfaty, que sería expulsado en 1991 de Marruecos con el ridículo pretexto de haberse descubierto la naturalización brasileña de su padre. Instalados en Juvanzé, en el departamento francés de l'Aube, lugar de retiro de la familia Daure, trataron sin resultado de volver a Marruecos en vida del dictador.

Uno de los primeros gestos que hicieron creer en un cambio de régimen en Marruecos bajo Mohamed VI fue la autorización del retorno de Serfaty en septiembre de 1999, tras unas gestiones de Palacio al margen del gobierno del socialista Abderrahman Youssoufi. Los últimos años de la vida de ambos pasaron en Mohammedia y más tarde en Marrakech en una villa comprada a crédito como tenía a gala referir, hasta la muerte de Abraham en 2010.

Christine, elegida en 1993 presidenta del Observatorio Internacional de las prisiones, mantuvo siempre su compromiso en favor del respeto de los derechos humanos, tanto en su acción solidaria como en sus obras entre las que destaca Tazmamart: une prison de la mort au Maroc (1992) o la novela Le femme d’Ijoukak (1997). En el año 2000 publicó Lettre du Maroc, un vivo relato autobiográfico de su reencuentro con Marruecos en el que se mostró esperanzada de que la transición "a cuenta gotas" vivida por Marruecos pudiera llegar a buen término algún día. Su muerte ha tenido lugar en esa espera.

Bernabé López García es profesor honorario de Historia del Islam contemporáneo en la Universidad Autónoma de Madrid.

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