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Cinco días que conmovieron al PSOE

El Mundo El Mundo 01/06/2014 LUCÍA MÉNDEZ

Un PSOE arrumbado, dolorido y angustiado por la debacle del 25-M ha escrito esta semana páginas que alcanzan la intensidad literaria de las mejores novelas. Con personajes simples y complejos, viejos y nuevos que dan rienda suelta a las altas y bajas pasiones. Intrigas, miserias, traiciones, caos y descomposición.

Los socialistas, todos, se han autolesionado de gravedad ante lo que no esperaban. Una derrota estrepitosa. El domingo a mediodía se respiraba optimismo en Ferraz. Como poco, el PSOE empataría con el PP. La novela comienza esa noche, cuando Rubalcaba se mira y descubre que ha muerto. De forma inesperada. Entrañablemente sincero, el secretario general ha asumido su tétrica situación. "No me dejáis morir tranquilo", le dijo a uno de sus barones según ha contado la periodista Esther Palomera en el Huffington Post. "Los españoles enterramos muy bien", señaló refiriéndose a sí mismo tras escuchar los elogios funerarios de Duran Lleida y los empresarios catalanes.

El escenario, lleno de heridos

Rubalcaba Ferraz con el alma fuera de su cuerpo y podría haber abandonado también el escenario. Pero no lo hizo. "Alfredo ha sido fiel a sí mismo incluso hasta en su muerte política, ha seguido en el regateo constante, en el tacticismo, en la pelea en busca de no se sabe qué", asegura alguien que le conoce muy bien.

Una semana más tarde, con el escenario lleno de heridos, todas las personas consultadas por este diario, incluso los más próximos al secretario general, aseguran que esa misma noche Rubalcaba debió hacer lo que pensó en un primer momento. "Me tengo que ir". Esa noche todos los que le rodeaban le instaron a abandonar un barco que no estaba en condiciones de manejar. Una semana después, unos y otros coinciden en que lo mejor hubiera sido la solución Almunia: una gestora. Los comentarios sobre la actuación del secretario general no son nada piadosos. "Ha permitido el caos", "no ha sabido detener la descomposición", "nos ha engañado a muchos", "Alfredo nunca entendió al partido".

El lunes por la mañana, aún en estado de shock, la dirección socialista viró y rechazó la propuesta de Elena Valenciano -que desde el miércoles permanece alejada de todo en Altea- de convocar las primarias abiertas. La catársis, el big bang, la voladura del pasado, "la operación a corazón abierto", en palabras de Ramón Jáuregui.

La Ejecutiva no quiso apretar el botón de su propia destrucción y Rubalcaba creyó que la situación estaba bajo control porque Andalucía asumió el congreso extraordinario convocado por el secretario general saliente, pero aún presente. Nada más lejos de la realidad.

Irrumpen en la narración los personajes mudos

El martes entraron en escena los personajes que habían permanecido mudos por orden de la dirección durante el último año. Eduardo Madina, la joven promesa renovadora, protestó con educación y pidió .

A las once de la mañana en la narración con estrépito Carme Chacón. La ex ministra no se mordió la lengua. Dijo que el congreso extraordinario era una nueva maniobra de Rubalcaba para evitar la apertura del PSOE a la sociedad. La declaración desencadenó los acontecimientos e intrigas posteriores. Chacón es una persona capaz de exasperar y encender al secretario general. Había que frenarla, una vez más. ¿Cómo desmentir la horrible imagen de que el viejo y oscuro aparato se protege a sí mismo y a sus telarañas?

La trama se acelera

La trama argumental sufre un acelerón. Se pone en marcha la operación congreso abierto, un híbrido entre primarias abiertas y congreso cerrado. El miércoles por la mañana, es Eduardo Madina quien verbaliza su deseo de ser elegido por los militantes, no por los delegados. Dos horas más tarde, Rubalcaba anuncia a través de una nota de prensa que comparte la petición de Madina de que voten los militantes.

"Es evidente que Edu sale teniendo el plácet de la dirección, Rubalcaba hace tiempo que se apuntó a la solución Madina para seguir él mismo controlando el aparato". Ésta es la versión compartida por varios dirigentes.

"Ferraz se dio cuenta de que la situación se le iba de las manos y había una gran animadversión contra ellos entre la militancia", asegura otro. Las redes sociales del diputado vasco cambian #Primarias Abiertas por #UnMilitanteUnVoto. Esa mañana, sus fieles elaboran el relato del joven héroe de la democracia que se planta ante las fuerzas del mal instaladas en Ferraz y obliga a Rubalcaba a ceder. Pero es otra la versión que se impone, menos complaciente para el caballero blanco de Camelot.

Madina cambió de primarias abiertas a congreso abierto -rompiendo la coherencia de su discurso- porque estaba conchabado con la dirección. Él se enfada con esta interpretación y llama a Carme Chacón para decirle que es mentira. Lo mismo hace Rubalcaba, que -según insisten fuentes de la dirección- puso muy mala cara al escuchar a Madina, minutos antes de aceptar su propuesta. La imagen del renovador sufre un revés. Un socialista andaluz le dice a Rubalcaba por teléfono: "Si teníamos dudas las habéis despejado". Pedro Sánchez, el profesor de Economía que encarna el personaje de Cenicienta a la espera de su turno, siente que le han estado engañando durante todo el tiempo. Se ha pateado las agrupaciones y sabe del enfado de los militantes con estos manejos. Desde su modestia, no renuncia a nada.

Los barones regionales alzan la voz

El PSOE se encontraba el miércoles tendido en la camilla a corazón abierto. Asustados al ver a su criatura sumida en el caos y la anarquía, se incorporaron al equipo de salvamento con el maletín de las esencias orgánicas algunos personajes clásicos. José Luis Rodríguez Zapatero, José Blanco, José Bono, Manuel Chaves, José Antonio Griñán, los barones regionales.

Todos ellos alzan la voz escandalizados porque no se respeten los estatutos en los que no cabe la participación de los militantes. Y eso sólo se puede cambiar en un congreso. Blanco avisa de que cualquiera podría recurrirlo ante los tribunales. Zapatero le dice a su amigo y -hasta ahora- protegido Madina que no puede deslegitimar la elección de delegados si quiere ser el líder del partido.

Emerge la reina del Sur, Susana Díaz

Al grito de hay que evitar la destrucción del partido, necesitamos un comandante, alguien que mande a parar. Así es cómo emerge en la novela el gran personaje, la reina del Sur, Susana Díaz. La federación andaluza expresa su enfado con Madina y los secretarios regionales -muy castigados casi todos en las urnas-, en un goteo constante, piden a la presidenta andaluza que salve al PSOE.

"Es una política valiosa, ha demostrado con autoridad y dotes de mando que es una líder auténtica, es la única que ha salido viva de las elecciones europeas. Ella sí ha podido parar el fenómeno Podemos, tiene una gestión impecable en la lucha contra la exclusión social en Andalucía. No hay nadie como ella", sostienen los dirigentes que la apoyan. José Bono la defendió a su religiosa manera cuando entró en escena en el patio del Congreso aprovechando que tenía que renovarse el pasaporte.

"Imaginen que se eligiera a un obispo que no cree en Dios, pues alguien que nos lleve a la derrota sería como un obispo que no cree en Dios". El entorno de Madina responsabiliza a Blanco de la maniobra de los barones a favor de Díaz. Él lo niega con ironía. "Todo el mundo sabe que a mi se me cuadra Tomás Gómez cuando le llamo". Los partidarios del diputado vasco sienten que Zapatero le ha traicionado. Aunque según fuentes cercanas al ex presidente, siguen siendo amigos leales.

La novela sigue escribiéndose

Después de esos cinco días que estremecieron al PSOE, la novela sigue escribiéndose. Aunque los personajes han ido evolucionando. Eduardo Madina optará a la Secretaría General porque la Ejecutiva cambiará las normas a su gusto por el qué dirán.

La dirección socialista no puede aparecer como el verdugo de la democracia interna. Susana Díaz, que ha guardado silencio durante toda la semana, medita si como presidenta de la Junta puede echarse a la carretera durante un mes para recorrer las agrupaciones en busca del voto de cada militante. Fuentes de la dirección aseguran que ella es una persona responsable y que no dará el paso si no lo ve claro, porque aspiraba a un congreso de aclamación que ya no será posible. "Entablar una competición con un chaval que no tiene nada que perder es un marrón para ella".

Por contra, los muchos partidarios de Susana Díaz -que presumen de conocer el sentir de la militancia- creen que se hará con el control del partido por una amplísima mayoría, aunque la elección sea abierta. No hay quien la pare, aseguran con firmeza numerosos dirigentes. Si acaso, reconocen que la compatibilidad de ambos cargos, presidenta de comunidad y secretaria general, es su auténtico talón de Aquiles. Pero también defienden que representa la renovación tanto como Madina y que es la única capaz de decapitar el viejo aparato de Ferraz -o lo que queda de él- personalizado ahora en Rubalcaba. Algunos socialistas, los más contrarios a la cúpula orgánica fracasada, creen que el diputado vasco no tiene el valor suficiente para cortar por lo sano, ya que hasta ahora no ha dicho una palabra sobre su proyecto.

Cuando ya creíamos que habría que esperar al lunes para conocer nuevos capítulos de la novela, ayer sábado salió inesperadamente del arcón de la Historia la corriente Izquierda Socialista. Su líder, José Antonio Pérez Tapias, se a secretario general si es que reúne los avales. El personaje es muy secundario, pero tampoco quiso perderse un párrafo en esta narración.

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