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Cinco grandes fallos tecnológicos y dos aciertos de Telefónica en la era Alierta

El Confidencial El Confidencial 29/03/2016 Sergio Ferrer

César Alierta abandonará la presidencia de Telefónica después de quince años, según ha anunciado la empresa en un comunicado. Alierta fue nombrado en el año 2000 en sustitución de Juan Villalonga. Tuenti, Fusión, Movistar Series... la gestión de Alierta al frente de la multinacional ha tenido un protagonismo importante en Teknautas. Con el fin de ciclo reunimos los mayores fracasos y éxitos de esta etapa de la empresa.

El fracaso de las redes sociales

Telefónica montó su propia red social, Keteke, en 2008. Su objetivo inicial era alcanzar los 200.000 usuarios durante su primer año de vida y para ello la multinacional no reparó en gastos: Paris Hilton fue la 'madrina' encargada de promocionar el proyecto, pero ni siquiera los diez millones de euros invertidos hicieron que Keteke levantara el vuelo.

El invento nunca llegó a arrancar, y el último clavo del ataúd llegó en 2010. Ese año Telefónica compraba Tuenti por más de 70 millones de euros, tras varios contactos previos a la creación de Keteke. El experimento tampoco salió bien y la antaño 'startup' fue mutando hacia una operadora móvil virtual (OMV). A comienzos de 2016, Teknautas informaba en exclusiva de la muerte de Tuenti como red social: Telefónica se centrará en captar usuarios para su OMV, abandonando su idea de competir con gigantes como Facebook.

Que pague Google

Durante los últimos años al frente de Telefónica, César Alierta ha tenido una obsesión: lograr que la Unión Europea exigiera a las grandes compañías de internet pagar por cofinanciar la infraestructura de red de la operadora. El argumento: si YouTube, Facebook —y más recientemente Netflix— congestionan las redes con millones de fotos y vídeos, es justo que también paguen por la inversión adicional que requiere mantenerlas y ampliar su capacidad. Así lo aseguraba Alierta en una conferencia en 2010: "Es evidente que los buscadores de internet utilizan nuestras redes sin pagarnos nada, lo cual es una suerte para ellos y una desgracia para nosotros. Pero eso no puede seguir, las redes las ponemos nosotros, lo hacemos todo. Eso va a cambiar, estoy convencido".

La prueba de que Alierta y Telefónica se equivocaban es que, seis años después, nada ha cambiado. Por una sencilla razón: los vídeos que —supuestamente— congestionan las redes de las operadores son justo los que animan a millones de usuarios a pagar cada mes la conexión a internet. Ese es el negocio principal de las operadoras. Google, Facebook y otras multinacionales las han marginado en cierta manera, pero es pura y simple competencia. El tiempo ha demostrado que una estrategia a la defensiva, basada en intentar mantener su negocio mediante regulaciones e imposiciones, no ha funcionado. Telefónica —y el resto de operadoras— se ha visto obligada a acelerar lo que debería haber comenzado antes: competir con nuevos productos y líneas de negocio en lugar de querer cobrar 'impuestos' a sus competidores.

Las subidas de Fusión

Los clientes de Movistar Fusión sufrieron una subida de cinco euros en sus tarifas durante 2015. Desde el principio, Facua defendió que la subida era ilegal, pues rompía el compromiso de permanencia mutuo que vincula a clientes y empresa. El portavoz de la organización defensora de los derechos del consumidor, Rubén Sánchez, advirtió en estas páginas que los clientes tenían derecho a abandonar la compañía con una indemnización si así lo deseaban.

El movimiento inició una guerra entre Telefónica y Facua; esta última interpuso una demanda contra Telefónica que se tradujo en un expediente sancionador abierto por la Dirección General de Comercio y Consumo de la Comunidad de Madrid, todavía pendiente de resolución.

Contra Android y iOS

Android y iOS han sido la otra gran obsesión de Alierta, al ver que Telefónica pasaba de controlar toda la experiencia móvil a sólo ofrecer conexión y una factura cada mes. Google y Apple, a golpe de 'hardware' y 'software', lograron convertirse en el centro de la movilidad y levantar un millonario negocio que hace una década estaba principalmente en manos de las operadoras. Ya no.

Para intentar no perder terreno en este frente, Telefónica impulsó grandes iniciativas estratégicas que nunca llegaron a funcionar. Primero lo intentó con la mensajería instantánea. WhatsApp se estaba merendando los SMS y la operadora, junto a las otras grandes telecos, estrenó su propia plataforma, Joyn. El caso de Telefónica fue especialmente extraño: Telefónica Digital había lanzado meses antes su propia 'app' contra WhatsApp, TuMe. Es decir, con Joyn la operadora pasaba a hacerse la competencia a sí misma. En el 2013 TuMe dejó de funcionar. La iniciativa de Joyn acabó abandonada poco después. Algo parecido ocurrió más recientemente con Firefox OS. El sistema operativo, desarrollado en conjunto con Mozilla y un buen puñado de operadoras, estaba llamado a ser la alternativa a iOS y Android. Arrancó en 2013. Dos años después, a finales del 2015, Mozilla tiraba la toalla.

Guerra contra Netflix

Durante la etapa de Alierta, Telefónica apostó fuerte por los contenidos audiovisuales con Movistar Series, ahora agrupada bajo el paraguas de Movistar+ fruto de la compra de Canal+. Pronto se posicionó como el principal rival del recién aterrizado Netflix, gracias al contenido exclusivo —obtenido a partir de contratos de licencia o por producción propia—.

Una situación que podría ser temporal. Telefónica posee los derechos de series estrella de Netflix como 'House of Cards', cuyas temporadas nuevas ofrece antes que su rival; también los de éxitos como 'Juego de Tronos', propiedad de la HBO. La llegada de Netflix y HBO a España pone en riesgo este dominio y remarca la importancia de la producción propia. Como escribía nuestro compañero Jaume Esteve, es "pan para hoy y mucho hambre para mañana".

© Proporcionado por El Confidencial

No todo fueron errores en la era Alierta. Hubo grandes aciertos que hicieron recuperar terreno a Telefónica y llevarla con éxito a nuevos negocios. Estos son los más destacados.

Apostar por los emprendedores

Telefónica entendió que la fuente de innovación había cambiado. Ya no eran las grandes corporaciones las que tenían grandes ideas: eran los desarrolladores, ingenieros y visionarios que decidían montar su propia 'startup'. Si lograba controlar una parte de ese ecosistema, controlaría también el acceso a nuevas ideas. Dicho y hecho. Así nació Wayra, una aceleradora de 'startups' iniciativa del sustituto de Alierta, Álvarez-Pallete, pero que el primero apoyó desde el inicio con enormes recursos.

Wayra arrancó en España en el 2011 y hoy ya está presente en 10 países entre Latinoamérica y Europa. Desde entonces ha recibido más de 32.000 proyectos de los cuáles sólo ha admitido a unas 520 'startups'. Estos proyectos han recibido una inversión agregada total de 112 millones de euros.

La reinvención digital de un elefante

Transformar un antiguo monopolio en una multinacional capaz de competir a nivel mundial con Google, Apple, Facebook y otros gigantes de internet es tremendamente complejo. Alierta y Telefónica cometieron grandes errores durante los últimos 16 años, pero si algo han aplaudido los inversores y analistas ha sido su capacidad para transformar poco a poco su negocio tradicional en algo cada vez más digital.

Hubo dos puntos claves en este proceso. El primero, la creación de la unidad de Telefónica I+D (luego renombrada como Telefónica Digital), pensada exclusivamente para impulsar la innovación dentro de la empresa. El segundo, la gran reorganización llevada a cabo por Alierta en febrero de 2014, donde ya avanzó lo que estaba por llegar: más poder para Álvarez-Pallete y menos divisiones y burocracia. Fundamental para reaccionar con rapidez a los cambios en el sector digital. El adiós hoy de Alierta es el último gran cambio de la lista. Y reconocer que ha llegado el momento de pasar el testigo es tal vez su mejor decisión en casi dos décadas. 

(Foto: Reuters) © Externa (Foto: Reuters)
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