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Ciudadanos plantea al PP bajar el IVA cultural y reformar Sociedades

EL PAÍS EL PAÍS 12/08/2016

Albert Rivera le pedirá a Mariano Rajoy una profunda reforma del impuesto de sociedades y una rebaja del IVA cultural si el PP acepta las seis condiciones que le plantea Ciudadanos para abrir negociaciones con vistas a firmar un pacto de investidura.

El equipo económico de la formación cree que hay que recaudar más con el tributo que grava a las empresas y critica la reforma acometida por el Ministerio de Hacienda, que dirige Cristóbal Montoro. Por su parte, el PP ya se mostraba abierto a negociar el programa económico del próximo Ejecutivo en la oferta que envió al PSOE y a Ciudadanos.

“En el impuesto de sociedades hay un agujero”, resume José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos, en conversación con EL PAÍS.

“Creemos que hay que subsanar la diferencia entre los tipos que acaban pagando las empresas y el nominal. Es una de las bolsas que permitirían mejorar los ingresos. Es la gran reforma que planteamos”, argumenta el número dos de Rivera, que cree que se podría aumentar la recaudación del tributo en 4.500 millones al año suprimiendo deducciones.

“Tenemos una propuesta de simplificación del IRPF, pero no se puede hacer al día de hoy para cumplir con el déficit que nos marca Europa. También puede estar también sobre la mesa el IVA cultural [que quieren bajar del 21% al 10%], si hay hueco. Lo vamos a plantear”.

Rivera no negociará con Rajoy hasta que se conozca la fecha del debate de investidura y el PP acepte sus seis condiciones previas de lucha contra la corrupción y por la regeneración democrática.

Sin embargo, Ciudadanos ya ha empezado a ordenar sus prioridades. El equipo económico de la formación considera primordial reformar el impuesto de sociedades “de inmediato”, bien vía un decreto ley en 2016 o a través de un cambio legislativo en 2017. Bajo nivel de recaudación “Es un tema previo a cualquier otra cuestión.

Lo condiciona todo”, asegura una fuente del equipo económico del partido. “Para cumplir con los objetivos de este año, y que el recorte del déficit del siguiente sea asumible, hay que empezar por ahí”, sigue. “Si tienes una sangría, lo primero es hacer un torniquete, y luego ya hablamos”, añade. “Si el año pasado teníamos un impuesto que recaudaba 21.000 millones y las empresas tenían menos beneficios que ahora, tampoco parece imposible volver a un tipo similar”.

Según se desprende de los cálculos de la Autoridad Fiscal Independiente, la recaudación del impuesto podría cerrar el año en el entorno de los 16.000 millones, uno de los niveles más bajos de la crisis.

De ocurrir esto, peligra incluso el objetivo de déficit del 4,6% exigido por Bruselas para este año. De ahí que Ciudadanos vaya a pedir cambios importantes sobre la reforma del gravamen que aprobó Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda. Una de las medidas que pondrá sobre la mesa es limitar la compensación de pérdidas fiscales, es decir, las pérdidas de ejercicios anteriores que las compañías pueden descontarse cuanto tienen beneficios para rebajar su factura fiscal.

En opinión de fuentes de Ciudadanos, eso se tendría que hacer para que esté en vigor el 1 de enero. “En caso contrario, será muy difícil recomponer la recaudación del impuesto”, explican.

Además, Ciudadanos pedirá que se revisen las exenciones por doble imposición que se aplican a las ventas de acciones y participadas, un agujero que también se aprobó en la reforma del impuesto de sociedades.

El otro cambio apremiante consistirá en el rediseño de las retenciones de este gravamen. Con tal de satisfacer a Bruselas, Hacienda ya está trabajando para fijar un pago a cuenta con un tipo de más del 20% del resultado contable para que lo tributen las grandes empresas antes de que acabe el año y recaudar así unos 6.000 millones de euros.

De ordinario, las empresas adelantan sus impuestos a Hacienda en unos pagos a cuenta en abril, octubre y diciembre que luego se liquidan en julio. Hasta hace no mucho, esos pagos se hacían en función de lo que se estimaba que se acabaría tributando.

Sin embargo, acuciada por la crisis, Hacienda obligó a las grandes empresas a anticipar en esos pagos fraccionados muchos más impuestos de lo que realmente tenían que pagar. Bajo el esquema endurecido, las retenciones se calculaban sobre un tipo del 12% del resultado contable, como si no existiesen deducciones y exenciones que bajan ese tipo a una cifra menor.

En el caso de las grandes empresas, durante la crisis ese tipo ha oscilado entre el 3,8% y el 6,9%, lo que hacía que las empresas entregasen a Hacienda unos 6.000 millones de más, según los datos de la Agencia Tributaria. Y si bien esa cantidad extra se devolvía en la liquidación de julio, el pago fraccionado volvía a darse en octubre y diciembre.

Así que Hacienda siempre tenía en su caja ese dinero de más, mejorando su recaudación y bajando el déficit. Sin embargo, ante 2016, Hacienda suprimió este pago fraccionado retornando al sistema previo. Eso ha hecho que la recaudación se desmorone a pesar de que las bases imponibles de las grandes empresas crecen un 11,5%.

Además, eso se ha visto afectado por la rebaja del tipo del impuesto sociedades al 25%, que hasta mayo ha supuesto una pérdida para las arcas de 352 millones de euros.

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