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Cocina de subsistencia cuando la naturaleza se rebela

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 04/10/2017
© Image LaVanguardia.com

Hace un par semanas, tras el huracán Irma –que afectó con dureza en Florida–, miles de familias recurrieron a métodos poco habituales para poder cocinar. Por ejemplo, Tara Gatscher, quien fue entrevistada por National Public Radio, aseguraba que su hijo de 14 años, que detesta la comida fría, preparó un sándwich de queso en una parrilla improvisada.

El joven envolvió pan y queso en papel de aluminio y, posteriormente, lo colocó en una persiana de metal que había en el suelo. Después de estar cinco minutos al sol, aseguraba la madre, el almuerzo estaba listo. Según la mujer, llevaban días hambrientos, alimentándose tan solo de cereales y productos de máquinas expendedoras, y ese sándwich fue la única comida real que tomaron en días.

La familia Gatscher blindando su casa con persianas de metal para el huracán Irma © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. La familia Gatscher blindando su casa con persianas de metal para el huracán Irma La familia Gatscher blindando su casa con persianas de metal para el huracán Irma(Tara Gatscher)

Esto demuestra la posibilidad de recurrir a una cocina de subsistencia, basada principalmente en los efectos del sol. Aunque este hecho podría abrirle las puertas a un proyecto aún mayor: el de la cocina solar, todavía en vías de desarrollo.

Aunque ya hay quienes han demostrado ser firmes defensores de esta tecnología. Como por ejemplo el chef José Andrés, quien llevó junto a Global Alliance for Clean Cookstoves, una nueva manera de cocinar y evitar problemas respiratorios a Haití, país azotado en más de una ocasión por los desastres naturales.

José Andrés ha sido embajador en Haití del proyecto 'Global Alliance For Clean Cookstoves' © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. José Andrés ha sido embajador en Haití del proyecto 'Global Alliance For Clean Cookstoves' José Andrés ha sido embajador en Haití del proyecto 'Global Alliance For Clean Cookstoves'(Global Alliance For Clean Cookstoves)

También en algunas regiones estadounidenses, la cocina solar empieza a tomar fuerza. Muchas casas cuentan ya con un artefacto formado por un conjunto de espejos que recolectan la luz del sol y aprovechan la concentración de la energía lumínica para que la temperatura de un punto concreto aumente y se pueda cocinar. Pese a sus múltiples ventajas, el principal problema es el alto precio del artefacto.

Los fogones solares tienen un alto precio, pero podría tener una gran importancia como alternativa renovable

¿Cuánto sol se necesita para cocinar?

Para quienes todavía cuestionen la utilidad de este sistema, en Arizona se han llevado varias pruebas, sobre todo, por parte de la prensa local. A principios de verano, durante las olas de calor se probó con un huevo en una acera. No obstante, según el Phoenix New Times, la temperatura a la que se preparó no era suficiente, debía estar cocinado al menos a 70 °C para que fuera seguro consumirlo, pero tampoco a más de 90, ya que se podría sufrir una intoxicación alimentaria.

Días antes, paradójicamente, reporteros del propio medio quisieron preparar una pizza en una hoja de papel de aluminio encima del asfalto de un parking. Tras dos horas y media, la pizza estaba “menos venenosa” de lo que esperaban. También en 2011, otro periodista del Phoenix New Times intentó hornear galletas en su coche en un día de 40°C, que estuvieron hechas en una hora y media.

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