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Cohetes y robots: los genios españoles que ponen sonido a la ciencia-ficción

El Confidencial El Confidencial 15/05/2016 Cristina Sánchez

El sonido de un proyector y el ruido de un televisor. Esos fueron los elementos que utilizó el famoso diseñador de sonido de 'La guerra de las galaxias', Ben Burtt, cuando tuvo que ingeniárselas para crear un zumbido que nadie había escuchado antes pero que ahora reconocemos hasta con los ojos cerrados: el blandir de los sables láser.

Ben Burtt es uno de los ídolos de Oriol Tarragó. Ganador de tres premios Goya (por 'El orfanato', 'Lo imposible' y 'El niño'), este diseñador de sonido es un referente en España de un campo desconocido para el gran público. También es uno de los pocos que han creado las texturas sonoras de las películas de ciencia ficción españolas, uno de los géneros más inexplorados por nuestro cine.

'Atrapa la bandera', la cinta de Enrique Gato que se llevó el premio a mejor película de animación en la pasada edición de los Goya, es una de ellas. Tarragó diseñó el universo sonoro de un film en el que se contraponen la puntera tecnología de un multimillonario que quiere apoderarse de la Luna y los aparatos de la misión Apolo XI con los que cuentan un veterano astronauta y su nieto. A todo ello hay que sumar el reto de trabajar en una película de animación en la que solo se parte, en un principio, del ‘storyboard’.

(Oriol Tarragó) © Proporcionado por El Confidencial (Oriol Tarragó)

"Todos los computadores que hay en Houston, los botones dentro de la cápsula de la misión Apolo, el ruido de fondo de las máquinas, las puertas, las escafandras... tienen que sonar a mecánico, a analógico" explica Tarragó a Teknautas. Al mismo tiempo, debía lograr que esa tecnología de los años 60 sonara "amistosa, amigable, a trasto viejo, entrañable".

Lo consiguió, aunque no sin esfuerzo. Buscó vídeos reales de la época, pero la mayoría de los que encontró estaban en formato Super 8 y carecían de sonido. Así que decidió recrear el ruido de un antiguo ‘rover’, el vehículo robótico de la NASA, grabando el motor de una bicicleta eléctrica: "Tenía como ese sonido de cadena, de engranaje 'gri-gri'".

Tarragó utilizó una estrategia diferente para los robots del perverso Carson: los generó con sintetizadores y notas de instrumentos virtuales para darles "esa connotación 'high tech' más agresiva".

También utilizó elementos y notas de sintetizador para diferenciar sonoramente el novedoso cohete del magnate e incluso recreó el sonido del helio-3, un isótopo ligero que se encuentra en grandes cantidades en la Luna y del que Carson pretende apropiarse.

En el film, esta posible fuente de energía del futuro está representada como un líquido verde que también debía tener su sonido creíble, original e impactante. "Lo hice con burbujas de agua grabadas bajo el agua y mezcladas con elementos eléctricos", indica Tarragó.

El sonido de la fábrica de Carson, en la que los protagonistas se desplazan por un largo tubo, también tiene su miga. Tras muchos quebraderos de cabeza, Oriol y su equipo encontraron un tobogán de hierro en Barcelona idóneo para la ocasión.

La personalidad sonora de los robots

Antes de llevarnos a la Luna, Oriol Tarragó ya nos había trasladado sonoramente al futuro de tintes 'retro' que propuso el director Kike Maíllo en 'Eva' (2011). "La premisa era hacer un sonido futurista pero naturalista, es decir, que el espectador captara los sonidos como cotidianos", detalla el diseñador de sonido. Pese a que en la película había varios humanoides y hasta el gato era robótico, la fantasía debía ser sonoramente cotidiana.

Los maullidos del minino o la voz del androide de compañía Max (Lluís Homar) no pasaron por el tratamiento digital para que el espectador los sintiera cercanos y contrastaran así con los sonidos de la aniñada máquina creada por el ingeniero que protagoniza el film, Álex (Daniel Brühl). Motores de los aparatos que encontraba e incluso instrumental de dentista sirvieron para que Tarragó diseñara un porvenir tecnológico y natural al mismo tiempo.

La representación de la memoria de las máquinas, plasmada visualmente como una intricada red de figuras que parecen de cristal, es una de las bellas sorpresas de la película. Ahora bien, ¿cómo debía sonar esa personalidad artificial? Tarragó utilizó 'Hand-up', un 'software' creado específicamente para la cinta, con el fin de componer el puzle. "Es una adaptación de lo que podrían ser neuronas pero sofisticadas y artificiales, tienen esa textura transparente y vidriosa", nos explica.

Diferentes piezas encargadas a un cristalero, bombillas, bolas de petanca, polvo cristalino en movimiento e incluso sal esparcida en una Coca-Cola fueron algunos de los elementos que grabó y combinó para crear el efecto de "contrapesos y acción-reacción" de esa memoria robótica. Los ruidos de los ordenadores de Álex, que beben de 'Blade runner' o 'Alien', proporcionaron el toque de retrofuturismo a la película.

Oriol Tarragó no es el único que ha ideado cómo sonarán unos robots cada vez más perspicaces. Gabriel Gutiérrez, el diseñador de sonido de 'Autómata', también hizo que los Pilgrims cobrasen una robótica vida en la gran pantalla en 2014.

La película producida y protagonizada por Antonio Banderas describe un futuro distópico, por lo que las máquinas que viven en él son (y suenan) anticuadas y decadentes. Los clásicos de la ciencia ficción ('La amenaza de Andrómeda', 'El planeta de los simios', 'Alien') sirvieron de inspiración a Gutiérrez. "La descripción que me hizo Gabe [Ibáñez, director del film] es 'tú piensa que esto en el fondo es como una aspiradora evolucionada'. Son criaturas de fibra, son domésticas, son imperfectas".

Guiados por esa idea, grabaron servomotores, elevalunas y retrovisores de coche o pequeños motores para recrear los movimientos de cada robot. Registraron el sonido del interior de ordenadores antiguos para simular la capacidad de procesamiento de los humanoides con sus CPU y sus discos duros. Sonidos de engranajes y radiales, grabados en talleres mecánicos, también formaron parte del 'collage'.

Para conseguir aún más realismo, se desplazaron al Laboratorio de Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid aprovechando que Concepción Monje, una de las investigadoras, era la asesora científica de la cinta. "Nuestra sorpresa fue llegar, poner un robot delante y decir qué chulo, suena como necesitamos", señala Gutiérrez.

TEO, el robot asistencial de la Carlos III, un humanoide de Honda o incluso un dron aparecen así en 'Autómata', si bien cada robot tiene una colección de sonidos particular para que escuchemos la forma de ser de cada uno y su "nivel de deterioro".

Poner voz a los autómatas fue una de las dificultades con las que se encontraron. Paradójicamente, el problema era que la tecnología actual está demasiado avanzada. "Utilizamos los algoritmos de las primeras etapas de las síntesis de voz que tienen esas características de la síntesis de voz tan especial, tan monocorde y tan interesante, como si estuvieras hablando con una calculadora antigua", destaca Gabriel Gutiérrez. La voz de Javier Bardem, aderezada con 'vocordes' de los años 60 y 70 y otros sonidos, dotaba de 'personalidad' a uno de los androides en un auténtico encaje de bolillos.

El apocalipsis también suena

Aunque los robots fueran los protagonistas de 'Autómata', el paisaje sonoro de una Tierra inhóspita tras una tormenta solar —el desagradable porvenir que plantea el film— era igualmente importante.

Nubes mecánicas, enormes recipientes metálicos que provocan la lluvia artificial sobre la ciudad, hacen que respirar sea posible en la cinta. "Tenía unas grabaciones de una imprenta que hacía diferentes sonidos y unas puertas metálicas bastante grandes. A base de procesar, empezamos a crear sonidos de gran tamaño", indica Gutiérrez.

(Gabriel Gutiérrez) © Proporcionado por El Confidencial (Gabriel Gutiérrez)

También debían lograr que el desierto por el que Antonio Banderas camina con las máquinas sonara a "silencio radiactivo". "Tenemos una colección de vientos que hemos grabado en el desierto del Sáhara, un lugar idílico para grabar viento", explica Gutiérrez. Añadieron sonidos de guitarra analógicos para conseguir esa capa de radiación que necesitaban las escenas de su distopía.

También fatalista era el destino del universo planteado en la ópera prima de F. Javier Gutiérrez, 'Tres días' (2008). El secretario general de la ONU anuncia que un gigantesco meteorito se estrellará contra la Tierra en setenta y dos horas y el pánico cunde entre los habitantes de un pueblo remoto.

La singular mezcla de ciencia ficción y 'thriller' se llevó el premio Goya a mejor sonido. Jorge Mira, encargado del diseño de sonido, tiró de creatividad para hacer maravillas con los efectos que consiguió casi exclusivamente a través de bancos de sonidos.

"El espacio es inconmensurable e imaginarte ahí fuera, sobre la pala del satélite, tiene que ser bastante acojonante. El motivo de poner un grave lo he oído en otras películas y me mola". Así explica Jorge Mira su inspiración para evocar un espacio amenazador en la potente primera escena de la cinta.

El destructor meteorito hace su aparición en diferentes secuencias. En una de ellas tenía que ser especialmente violento, por lo que el diseñador de sonido utilizó un fragmento del saturado despegue del Challenger ("importa mucho si le pones al sonido una capa de algo que te resulta familiar"), el sonido procesado de una cabina de avión, una hoguera lejana y unos cuantos ecos al revés para dar un "efecto de succión".

Invertir el patrón de los sonidos para generar una "sensación de intranquilidad" es uno de los trucos que repitió en la cinta."Cuando hay algo al revés, tu cerebro te dice que no es normal", detalla Mira.

(Cristina Sánchez) © Proporcionado por El Confidencial (Cristina Sánchez)

En otro momento, el meteorito tenía que sonar mucho más efectista, por lo que una combinación de varios aviones de caza cumplieron su objetivo. "Ese meteorito quiero que sea chulo, impactante, sorprendente, sé como mi cabeza dice que va a sonar, pero de alguna manera tengo que hacer que se sonido no sea como te lo imaginas", señala en alusión a su proceso creativo. "Me gusta lo metálico de 'La guerra de las galaxias', la aspereza de 'Alien', la fluidez y el empaque de 'Esfera'..." Una combinación de influencias que están presentes en el film.

Los directores y guionistas Àlex y David Pastor no idearon un mundo próximo a su fin por culpa de un cuerpo celeste en 'Los últimos días' (2013). En su caso, un misterioso mal se extiende por todo el planeta, impidiendo a los humanos (Quim Gutiérrez, Marta Etura o José Coronado) salir al espacio exterior.

En la película conviven la Barcelona del pasado, dominada por el bullicio y los ruidos del tráfico, y la Ciudad Condal enferma del presente, en la que no se oye ningún sonido exterior a excepción de los pájaros. Oriol Tarragó también fue el encargado de crear esa oposición sonora y de inventar cómo se oiría una ciudad completamente detenida, en la que los ciudadanos se desplazan por los túneles subterráneos de metro.

"En Barcelona hay unos depósitos de agua fluvial gigantescos y esos depósitos cuando hay grandes lluvias se llenan para que la ciudad no se inunde. Ahí grabamos gritos y disparos, elementos como de lejanía para generar esas atmósferas de interior", detalla Tarragó.

El espectador también tenía que captar con sus oídos la angustia de los ataques de agorafobia que sufren los mortales cada vez que intentan salir de un edificio. "El ruido de los coches y las ambulancias lo amplifico de tal manera que eso crea una especie de 'flash' y sordera que asfixia a los personajes. Cogí todos los sonidos y los retorcí de alguna manera para generar esta intención de que el ambiente me ahoga", señala este maestro del diseño de sonido. Además, añadió otras capas más agudas para generar una especie de "sordera amplificada".

"Lo más importante es que la gente se meta en la peli y se lo crea y no se pregunte cómo han hecho esto", sentencia Gabriel Gutiérrez. Si estás entre los que alguna vez se habían planteado cómo la ciencia ficción se hace oír, seguro que ahora aprecias más una tarea tan titánica como sorprendente.

'Atrapa la bandera' © Externa 'Atrapa la bandera'
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