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Colombia se instala en la precampaña presidencial sin candidaturas ni alianzas definidas

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 04/10/2017 Francesco Manetto
Juan Manuel Santos, este martes en un acto con jóvenes colombianos. © Andrés González Juan Manuel Santos, este martes en un acto con jóvenes colombianos.

Colombia lleva desde principios de año instalada en la precampaña de las elecciones presidenciales convocadas para mayo de 2018, dos meses y medio después de los comicios legislativos. Se trata de una cita crucial porque determinará el rumbo de un país que acaba de salir de un conflicto armado de más de medio siglo con las FARC y, sin embargo, está todavía rodeada de interrogantes. La complejidad de la política y de la sociedad colombiana queda reflejada en el mapa de los nombres y las alianzas, mientras la opinión pública hace cábalas en torno a una treintena de precandidatos, la mayoría de los cuales irán cayéndose poco a poco de las quinielas.

Hay un episodio que habla de los intereses que están en juego en esta carrera y que simboliza el comienzo de la fase final de la carrera electoral. Esta semana se consumió el distanciamiento entre el actual presidente del Gobierno, Juan Manuel Santos, y su antiguo vicepresidente, Germán Vargas Lleras, que dejó el cargo el pasado marzo para lanzar preparar su candidatura. Ocurrió a cuenta de su rechazo a la llamada Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el sistema jurídico transicional al que serán sometidos tanto exguerrilleros como militares y al que el jefe de Estado, a punto de acabar su segundo mandato, no quiere renunciar.

Vargas Lleras, líder del partido Cambio Radical, fue socio de Santos desde 2010. Fue ministro del Interior, de Vivienda, y número dos del Ejecutivo. Pero ahora figura entre los aspirantes a la Presidencia. De hecho, los sondeos le sitúan entre los que más posibilidades tienen de pasar a una segunda vuelta, que se celebrarían en junio. En el espectro del centro derecha y de la derecha competiría con el candidato del Centro Democrático, la formación del expresidente Álvaro Uribe, quien se convirtió en el principal opositor al acuerdo de paz con las FARC. Esta fuerza aún no tiene cabeza de lista, que se definirá en noviembre. El senador Iván Duque es, según muchas encuestas, el mejor posicionado en un abanico de candidatos que incluye al exministro Carlos Holmes Trujillo y las senadoras María del Rosario Guerra y Paloma Valencia.

Lo que ocurra entre las fuerzas centristas o más progresistas, donde el llamado voto pro paz está más repartido, es todavía un incógnita. En el Partido Liberal dieron un paso al frente el que fuera jefe del equipo negociador con la guerrilla, Humberto de la Calle, y el exministro del Interior, Juan Fernando Cristo. El exalcalde de Medellín y exgobernador del departamento de Antioquia Sergio Fajardo, fundador del movimiento Compromiso Ciudadano, encabeza la proyección de la revista Semana con el 21%. La senadora Claudia López, candidata de la Alianza Verde, busca aliados. Y Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático Alternativo, será previsiblemente un nombre importante en futuras alianzas. Los tres enarbolan la lucha contra la corrupción en un contexto institucional lastrado por las consecuencias del caso Odebrecht y de un escándalo que golpea el sistema judicial destapado por las confesiones del exfiscal Anticorrupción Gustavo Moreno, detenido hace más de dos meses.

El exregidor de Bogotá Gustavo Petro y la exsenadora Piedad Córdoba, que en un sistema tradicional ocuparían la izquierda o la extrema izquierda del tablero, defienden un proyecto de país rupturista. Las próximas elecciones presidenciales se celebran poco después de que las FARC, que hace un mes se constituyeron como fuerza política organizada, participen en los comicios legislativos de marzo. Tendrán diez escaños garantizados, según lo estipulado en La Habana, e ingresarán así en la vida pública de Colombia. La antigua insurgencia no presentará candidato presidencial, pero con presencia en las instituciones se iniciará un ciclo decisivo -a la par que criticado por sus adversarios- para la transición del país.

Todas las previsiones, sobre aspirantes, alianzas fórmulas y, sobre todo, resultados, tienen todavía poca consistencia. La oposición del Centro Democrático busca ganar las elecciones en primera vuelta para evitar un frente antiuribista en el desempate. Queda por ver también qué peso tendrá el proceso de paz impulsado por Santos, rechazado por Uribe y, al menos en sus inicios, por un sector importante de la sociedad. Y, sobre todo, como avanza la reinserción de los excombatientes. En cualquier caso, la convivencia seguirá determinando el debate, como la corrupción o la economía. La carrera presidencial acaba de empezar.

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