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Combatir el cáncer desde dentro

El Mundo El Mundo 03/06/2014 JOSÉ LUIS DE LA SERNA

Steven Rosenberg a sus 74 años sigue siendo el jefe de Cirugía del Instituto Nacional del Cáncer en EEUU (NCI).  Lo es desde hace 40 años y también es la prueba palpable de que la jubilación no tiene que ver siempre con la edad.  Desde que llegó al NCI paradójicamente ha pisado muy poco el quirófano. El bisturí apenas le interesa. Lo que le apasiona realmente es el papel que tiene el de los pacientes con cáncer a la hora de combatir la enfermedad. Por eso investiga desde hace varias décadas cómo se puede potenciar la inmunidad en los pacientes con cáncer. A eso ha dedicado casi toda su actividad profesional. 

Sin embargo, en los años 70, Rosenberg sí operaba. Era residente de cirugía en uno de los mejores hospitales del mundo: el Peter Ben Brigham, en Boston. Allí había visto algunos casos, aunque no demasiados, de curaciones casi milagrosas de enfermos con cáncer que él u otros colegas habían operado tiempo atrás. Pacientes que sin tratamiento alguno sobrevivían en magníficas condiciones a pesar de haber padecido tumores muy severos. Pensó que eso no era un milagro inexplicable sino quizá la fuerza de los linfocitos del enfermo que habían controlado las células malignas de la misma forma que la inmunidad acaba con los agentes infecciosos que intentan colonizar el organismo.

Con la idea de profundizar en el misterioRosenberg ha pasado casi toda su vida trabajando en el NCI y potenciando el concepto de linfocitos adaptados para frenar el cáncer. Es, sin duda, el paladín de .

Seguro que Rosenberg se encuentra satisfecho de que hoy en día sus ideas de entonces sean una de las promesas anticancer más atractivas entre las que ahora se barajan. De hecho, lo más relevante que se ha producido en la 50ª edición de la reunión de la Asociacion Americana de Oncología Médica, que se acaba de celebrar en Chicago, quizá es precisamente el impulso que está tomando la vía inmunológica como freno del cáncer. Una buena parte de los 35.000 asistentes a este evento volverán a sus hogares convencidos de que tienen que ponerse al día sobre lo último que se sabe sobre cómo actúan los linfocitos frente al cáncer y qué es lo que puede potenciarlos. 

En teoría, el ejército inmune de todos los humanos está suficientemente preparado para frenar la aparición de células extrañas. Es un fenómeno que permite bloquear y eliminar virus y bacterias patógenas y es responsable asimismo del rechazo de implantes y trasplantes que no sean compatibles. Esa capacidad puede también servir para controlar la proliferación de otro tipo de células distintas como son las malignas.

Lo que ocurre es que el cáncer es un enemigo implacable y astuto y, además de crecer y de metastatizar, tiene la habilidad de engañar a las células inmunes, desactivando mecanismos que las hacen capaces de pelear contra el tumor maligno. Esa es una de las razones de su siniestro éxito.

No obstante, los científicos ya están dilucidando las causas más íntimas que permiten a los tumores plantar cara a las defensas inmunes que tratan de controlarlos. Cuanto más se sepa sobre este concepto mejor se podrán diseñar fármacos capaces de bloquear esos engaños permitiendo que los linfocitos recobren su energía y consigan derrotar al enemigo.

En Chicago se han presentado estudios con anticuerpos de nombres imposibles (pembrolizumab, ipilimumab, nivolumab..) en el tratamiento de tumores -sobre todo melanomas muy avanzados- que muestran resultados preliminares muy atractivos, teniendo en cuenta que son medicamentos que se están ensayando en patologías ya muy avanzadas y con una esperanza de vida muy corta.

Independientemente del precio que lleguen a tener los nuevos fármacos, uno de los problemas que hay que tener en cuenta es que no están exentos de efectos secundarios importantes. Un sistema inmune muy potente, hiperactivado artificialmente gracias a estos nuevos fármacos, puede tener asimismo efectos adversos serios. 

Sin embargo, es bastante probable que aparezcan medicamentos de esta clase que además de activos contra varios tipos de cáncer, no solo contra,  tengan también un perfil de complicaciones añadidas llevadero. Un estudio en fase I de la compañía Astra Zeneca con una molécula de momento llamada MEDI4736 está obteniendo datos (efectividad y toxicidad) bastante sorprendentes. Pronto comenzará un ensayo avanzado con este producto en un número mucho más elevado de pacientes (la fase III) con en . 

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