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Comer el coco

EL PAÍS EL PAÍS 08/06/2014 El País

La presidenta argentina, Cristina Fernández, ha creado la Secretaría de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional y ha puesto al frente de la iniciativa al filósofo Ricardo Forster, de 56 años. Para que la gente no fuera a sospechar de su impecable trayectoria, el flamante responsable de este nuevo departamento se ha apresurado a declarar: “Lo único que puedo decir es que se detengan a ver mi biografía académico-intelectual para borrar del mapa cualquier alusión al pensamiento totalitario o único”.

Por favor, a nadie se le había ocurrido. Un proyecto de tan pomposo nombre se llamaba en otras épocas simplemente Oficina de Propaganda, y se dedicaba a eso que tan bien resume esa vieja y castiza fórmula: comer el coco. Para esa tarea, a Ricardo Forster no le va a hacer falta el título de filósofo y ni siquiera le va a servir de mucho su currículo académico. Lo importante es que sea persuasivo, que engrase bien unos cuantos eslóganes, que sepa tocar el bombo para animar al personal y que transmita convicción, seguridad, confianza en el futuro, tesón, voluntad de hierro. Nunca viene mal ensayar alguna mirada hacia el horizonte y poner de banda sonora un coro de violines. Como se ve, nada que ver con pensamiento único ni totalitario. Solo ganas de hacer bien las cosas, comunicar un proyecto, celebrar cualquier suerte de “cultura nacional”.

Tienen que estar las cosas más que regular en la Casa Rosada para que se ponga en marcha esta suerte de artilugio con idea de seducir al electorado. De lo que no hay duda es de que la propaganda siempre es eficaz. En España, parte de la tarea encomendada en Argentina a ese órgano de nombre tan rebuscado la desarrolló durante el franquismo una asignatura que se llamaba Formación del Espíritu Nacional.

A Franco le vinieron de perlas los liberales, los masones, los ateos, los rojos... Y Forster podría aprovechar esta oportunidad única: atacar a los medios de comunicación, a la prensa independiente. La mirada crítica y la tradición plural y las ideas que respiran libremente están ahí. Fulmínelos. Y, entonces, el Pensamiento Nacional y su coordinación estratégica brillarán por encima de todas las cosas.

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