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Con Rudy acaba el velatorio

El Mundo El Mundo 02/06/2014 elmundo.es

Dos cosas encontró el Real Madrid en Zaragoza que le serán de ayuda para revalidar el título de campeón de la Liga Endesa. Regresó Rudy Fernández, inédito desde la final de la Euroliga por una fisura en un dedo de la mano derecha, y apareció lo más cercano a la mejor versión del equipo de Pablo Laso. El conjunto blanco dejó por fin atrás las dos semanas de duelo que siguieron a la derrota contra el Maccabi y se soltó la melena en un bellísimo pulso anotador contra el CAI Zaragoza para acceder a semifinales por la vía rápida (95-101). Ahora tendrá que esperar hasta mañana para conocer a su próximo rival, que saldrá del cruce entre Unicaja y Gran Canaria.

Cualquier parecido con el anterior capítulo de la eliminatoria termina en el sudor que volvió a exigir el cuadro aragonés. Los dos equipos pasaron de batirse en un combate malencarado el pasado viernes a medirse en una partida jugada a la carta más alta, un tiroteo a pecho descubierto. Lamentaba José Luis Abós tras la primera derrota que su CAI Zaragoza había hecho todo bien menos lo más básico, meter canasta. El tablero giró en Zaragoza, pero las piezas se quedaron en el mismo sitio: ganó el equipo con más variedad de recursos, ganó el Real Madrid.

«Estamos cerca y podemos», era la lectura que había sacado el CAI Zaragoza del primer duelo y la sensación que confirmó en el segundo. No importó la cantidad de rivales que reventaron por entrar en un intercambio de golpes con el equipo blanco y sí la fidelidad a un estilo que fía muchas de sus opciones al acierto exterior. Estuvo cerca, muy cerca, aunque finalmente no pudo. «Compiten muy bien y nos han puesto las cosas muy difíciles», reconoció Pablo Laso tras la victoria.

El nuevo escenario se vio favorecido por la puntería del cuerpo de tiradores de cada equipo. En especial de los aragoneses (11/18 en triples). Por parte del Madrid destacaba Jaycee Carroll, que poco a poco va recuperando la finura en la muñeca que había perdido desde su lesión. La imaginación de Pedro Llompart para encontrar rendijas en la defensa y el aporte vitamínico de Viktor Sanikidze completaron la receta del CAI para apuntarse el parcial del primer periodo (29-26).

Ni la amenaza de despegue del Madrid antes del descanso hizo bajar las armas al CAI. No era un partido roto, explicó Pablo Laso, sino la mejor forma que encontró el conjunto de Abós para mantenerse con vida. Por ejemplo, sendos triples de Michael Roll y Damjan Rudez, que armaron un parcial de 0-8 en el tercer acto para conseguir la primera ventaja local de la segunda parte (63-62). Casualidad o no fue entonces cuando regresó Rudy Fernández, aunque Laso aseguró que era una decisión «prevista». El balear aportó carburante en ataque (10 puntos) y entrega en defensa, aunque tampoco él podría rendir la resistencia aragonesa.

Haría falta también el mejor Nikola Mirotic de las últimas semanas, los desconocidos zapatos de ballet de Ioannis Bourousis o el Felipe Reyes de siempre. Sólo a dos minutos del final, los mismos que le faltaron en el primer partido, cedió el brazo del conjunto aragonés. Firmó un adiós digno aunque por la vía rápida, igual que hace un año contra este mismo rival, aunque entonces ya tenía en el botín la sorpresa en cuartos contra el Valencia.

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