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Construyen un robot para violar la Primera Ley de la Robótica de Asimov

malavida malavida 13/06/2016 Sergio Agudo
Brazo robótico © Proporcionado por malavida Brazo robótico

El artista Alexander Reben ha construido un robot que hace daño intencionadamente a personas, lo que viola la Primera Ley de la Robótica de Asimov. Es la primera máquina de su especie que se crea, con lo que se espera ayudar a resolver problemas futuros

Los entusiastas de la literatura de ciencia ficción están de sobras familiarizados con las obras de autores como Ray Bradbury o Isaac Asimov, siendo este último uno de los más representativos e importantes escritores del género. En su relato Runaround de 1942, Asimov introdujo varios conceptos conocidos como las Tres Leyes de la Robótica, un código por el que todo robot debe regirse para poder existir en una sociedad controlada fundamentalmente por los seres humanos y que, fundamentalmente, se crearon con el objetivo de proteger a los seres de carne y hueso de las máquinas. Estas tres leyes están presentes en un gran número de obras del autor, y son las siguientes:

  • Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  • Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
  • Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

Hoy en día existen muchos tipos de robots, como por ejemplo las grandes máquinas mecánicas que se utilizan en las líneas de las cadenas de montaje. Aunque podrían ser peligrosos si no se manejan con cuidado, lo cierto es que quienes los programan se han intentado adherir a la Primera Ley. Eso no es óbice para que de vez en cuando ocurran accidentes en los que los robots han tenido algo que ver.

Ahora, sin embargo, un hombre de Berkeley (California) quiere revolver el gallinero todo lo que pueda. Para ello va a intentar enfrentar a teóricos de la ética, filósofos, abogados y otros colectivos similares sobre dónde está la tecnología y qué peligros pueden representar los robots para la humanidad en el futuro. Este hombre es el artista y robótico Alexander Reben, que ha construido un brazo mecánico cuyo propósito es hacer daño a la gente para que sangre.

Así se quebranta la Primera Ley de la Robótica

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Antes de que pensemos en buscar al responsable de todo este lío para evitar que el futuro sea el escenario de la guerra de Skynet contra la Humanidad que plantea la saga Terminator, hay que definir los términos del experimento: el daño que causa el robot es un pinchazo de una aguja. Ahora bien, se realiza a alta velocidad para maximizar el daño que un alfiler puede hacer en la punta de un dedo.

Curiosamente Reben, un trabajador de Stochastic Labs, diseñó la máquina para que la lesión se inflija totalmente al azar. Esto significa que a veces el robot “ataca” y a veces no. Según podemos leer en Fastcompany, el propio creador de la máquina no sabe si recibirá daño cuando expone su dedo o no.

Nadie ha hecho nunca un robot que estuviese diseñado intencionadamente para dañar a nadie. Quería hacer un robot que haga esto y que pueda existir… que fuese importante sacarlo del mundo experimental y traerlo al mundo real, porque una vez algo existe en el mundo, debes enfrentarte a ello. Se vuelve más urgente. No puedes sólo hablar de ello. (Alexander Reben, trabajador y miembro de Stochastic Labs)

Otra creación de Reben es el robot conocido como BlabDroid, una pequeña e inofensiva máquina que inspira a la gente que se encuentra para que le cuente historias de sus vidas. Su trabajo a lo largo de los años e ha centrado en conocer la relación que la gente tiene con la tecnología y cómo ésta puede ayudarnos a entender mejor nuestra humanidad.

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Prevenir al público sobre posibles robots dañinos

Al creador de BlabDroid y este brazo mecánico que ataca a las yemas de los dedos según le parece, no se le escapa que a la gente le dan miedo los robots. Esto puede deberse a dos razones: o bien presentan un peligro físico teórico para nosotros, o bien muchos los ven como una fuerza que marcha lenta, pero inexorablemente, a sustituir a los seres humanos. No es raro escuchar las frases “los robots van a conquistarnos” o “los robots se van a quedar con nuestros trabajos”.

Reben quiere enfrentar al público con posibles amenazas robóticas antes de que pasen. Por norma general este trabajo sería cosa de los investigadores, pero este artista cree que no existe ninguna institución que pueda construir un robot que dañe intencionadamente a las personas y consiga irse de rositas. En esa misma línea y según se ha publicado, Reben cree que tampoco lo hará ninguna empresa privada por, básicamente, la mala prensa que recibiría. El artista cree que un proyecto como este debe estar enmarcado dentro de un contexto artístico, donde “la gente tiene la mente abierta”.

Claro que, dado que este robot no puede arrasar ciudades enteras, convertir a alguien en pedazos o desmembrar a un hombre adulto en cuestión de minutos, una máquina como esta no generará mucho revuelo entre el público.

Aún queda mucho para que los T800 aniquilen a la humanidad * © Proporcionado por malavida Aún queda mucho para que los T800 aniquilen a la humanidad *

Las Leyes de la Robótica no son perfectas

Alexander Reben espera que personas de campos tan dispares como las leyes, la filosofía o la ingeniería advertirán el tipo de máquina que ha construido, de forma que puedan interactuar para solucionar problemas que por sí solos no podrían. Al menos los relacionados con la robótica. El artista cree que los juristas debatirán asuntos legales que tengan que ver con un robot que puede hacer daño a las personas, mientras que los especialistas en ética podrían discutir sobre si construir una máquina así está bien.

Y sin embargo, un artículo publicado en io9 se menciona que las Leyes de la Robótica no pueden protegernos. Tal y como apunta el teórico de la inteligencia artificial Ben Goertzel en dicho artículo, “las leyes de la robótica estaban pensadas para fallar de maneras interesantes”, dado que obedecían a un propósito literario.

Por otra parte, Isaac Asimov estaba convencido de que las Tres Leyes podrían funcionar. Eso es lo que se desprende de un artículo publicado en 1981 en la revista Compute!, que se puede consultar gracias al Internet Archive. En dicho artículo podemos leer lo siguiente:

Tengo mi respuesta lista para cuando alguien me pregunta si mis Tres Leyes de la Robotica podrían usarse para dictaminar el comportamiento de los robots, una vez sean lo bastante versátiles y flexibles para poder elegir entre distintos cursos de acción. Mi respuesta es, “sí, las Tres Leyes son la única forma en la que los serees humanos racionales pueden tratar con los robots —o con cualquier otra cosa—“. (Isaac Asimov, escritor)

Graffitti de Isaac Asimov ** © Proporcionado por malavida Graffitti de Isaac Asimov **

Sin embargo, las Tres Leyes eran instructivas en términos de intentar enseñarnos a legislar la ética en términos de reglas específicas, pero su concepto como monolitos inamovibles para gestionar el comportamiento de unos robots que no entendemos todavía está, según Ben Goertzel, “condenado al fracaso y a tener varios agujeros”.

Alexander Reben será el responsable de los daños que cause el robot

Según se ha publicado Kate Darling, investigadora del MIT Media Lab, dice que Reben cargará con toda la responsabilidad ética de los perjuicios que cause el robot, dado que él es su creador. Para esta científico aunque tendamos a distanciarnos de forma gradual de las responsabilidades éticas derivadas del daño que los robots puedan causar, el sistema legal siempre encontrará un responsable al que cargar con las culpas. También cree que conforme la tecnología mejore tendremos que reimaginar la forma en la que miramos a las máquinas.

Desde un punto de vista de la responsabilidad, los robots serán más que herramientas que manejamos como una extensión de nosotros mismos. Con la tecnología autónoma en auge, puede que tenga más sentido ver a los robots como análogos a los animales, cuyo comportamiento tampoco podemos predecir en cualquier ocasión. (Kate Darling, investigadora del MIT Media Lab)

Por otra parte, Alexander Reben sólo espera que la gente consiga perder el miedo. Al artista le gustaría que las personas empiecen a enfrentarse a algo como su robot de forma física. De esta forma se podría llevar el planteamiento más allá de las cuestiones filosóficas. Según se recoge, para el artista es importante saber “cómo tratar con lo que está pasando” en el momento en el que ocurre, porque en caso de que la tecnología siga avanzando el comportamiento de los robots será siempre más impredecible.

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