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Controles estrictos, caros y lentos

EL PAÍS EL PAÍS 04/06/2014 Pedro Cifuentes
Entrenamiento de la selección inglesa © Proporcionado por ElPais Entrenamiento de la selección inglesa

Si Diego Armando Maradona fuese veinte años más joven y jugase este mes el Mundial de Brasil en lugar del de Estados Unidos, su célebre positivo por efedrina no le impediría necesariamente jugar otro partido. La decisión tomada en noviembre pasado por la FIFA de transportar los análisis médicos en avión hasta un laboratorio de Lausana (Suiza) para efectuar "los controles antidopaje más estrictos de la historia del deporte" podría tener la paradójica consecuencia de que un jugador sospechoso participe sin restricciones en el siguiente partido de su selección, según confirmó esta semana el jefe del comité médico de la FIFA, Michael D'Hooghe, a la agencia Bloomberg. "Seremos capaces de llegar en la mayoría de los casos, pero no estoy seguro que en todos", afirmó este especialista belga en medicina deportiva.

Las complicaciones surgieron tras la falta de adaptación mostrada por el laboratorio brasileño designado inicialmente: LADETEC, en Río de Janeiro (el mismo cuya acusación de dopaje al exfutbolista Deco el año pasado fue revocada hace unos días por el Tribunal de Arbitraje Deportivo). El centro no logró cumplir el año pasado con los estándares exigidos por la Agencia Mundial Antidopaje, tras repetidos tests, lo que en su momento provocó una pequeña tormenta política entre la FIFA y las autoridades brasileñas. Estas propusieron entonces que los controles se realizasen en el nuevo laboratorio que se está construyendo para los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero ante la evidencia de que no estaría listo antes del comienzo de la Copa del Mundo, los dirigentes de la FIFA decidieron que enviarían alrededor de 1.000 muestras de sangre y de orina al Laboratorio Suizo de Análisis del Dopaje (LAD) antes y durante la celebración del campeonato.

El procedimiento tendrá un coste adicional estimado en 250.000 dólares, además de acarrear potenciales retrasos en la aplicación del reglamento FIFA, lo que podría plantear conflictos graves en las rondas finales del torneo. Un representante del laboratorio suizo aseguró a este periódico que las instalaciones estarán abiertas durante 24 horas al día durante la celebración del Mundial, dado que la rapidez es "un factor esencial" para la validez de estas pruebas (las muestras deben ser analizadas durante las 36 horas siguientes a su extracción). A pesar de que la FIFA ha efectuado pruebas exitosas de transporte, las dudas vienen planteadas por la dificultad objetiva de hacer llegar los análisis desde algunas zonas de Brasil, como Manaos (capital del Estado de Amazonas), donde jugarán selecciones como Inglaterra, Italia o Portugal, hasta Lausana en ese plazo de tiempo. Se requieren tres desplazamientos: Manaos-São Paulo (cuatro horas si es vuelo directo); São Paulo-Zurich (doce horas); y Zurich-Lausana (por carretera), más los correspondientes transbordos y esperas.

El transporte intercontinental de las muestras de sangre y orina no es la única novedad que presentarán los controles antidopaje en esta Copa del Mundo. Por primera vez en la historia, los 736 jugadores participantes han sido examinados antes de que ruede el balón. Desde el pasado mes de marzo los médicos y enfermeras de la FIFA han estado visitando partidos internacionales y concentraciones de selecciones, tomando muestras a los jugadores. "Podemos analizar a cualquiera, en cualquier momento y lugar, cuantas veces haga falta", advirtió Jiri Dvorak, el jefe de Medicina de la FIFA, en una reciente entrevista.

Además, el torneo coincide con la aplicación de un nuevo conjunto de reglas encaminadas a luchar contra la sofisticación del dopaje, y que entre otras medidas contempla la conservación de las muestras de tejido humano durante diez años. Los futbolistas será sometidos a análisis antes, durante y después del campeonato; a la finalización de cada partido se practicarán análisis a cuatro jugadores, dos por cada selección. El rigor de los exámenes llevó a la selección mexicana a anunciar hace unas semanas que sus jugadores no comerían carne vacuna hasta la finalización del Mundial para evitar problemas con el clembuterol, un estimulante prohibido que a veces se mezcla con el pienso del ganado para acelerar su desarrollo.

El año pasado se registraron casos de dopaje que implicaron a jugadores internacionales de Perú, Tahití, Marruecos y Jamaica. En la página oficial del organismo que rige el fútbol mundial se informa de que el cannabis y la cocaína (de uso recreativo) representan la mayor parte de los casos descubiertos en los últimos años.

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