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Crónica de un sueño que se cumplió

EL PAÍS EL PAÍS 04/06/2014 Nadia Tronchoni
Marc Márquez y Freddie Spencer, en la presentación del libro 'Marc Márquez, los sueños se cumplen'. © Rodolfo Molina Marc Márquez y Freddie Spencer, en la presentación del libro 'Marc Márquez, los sueños se cumplen'.

Marc Márquez estaba en Sepang, en los segundos entrenamientos de pretemporada del 2013. Se había caído tres veces. Y los jefes de Honda temían por él, según le comunicó Takeo Yokoyama, ingeniero japonés y líder del proyecto de la RC213V, en una reunión en la intimidad del box: “Me pidió calma, me dijo que no tenía necesidad de arriesgar tanto, que no le gustaba que me cayese. Me estaba pidiendo que fuese más despacio”, relata en el libro Marc Márquez, los sueños se cumplen (Lunwerg), presentado este miércoles en Barcelona. Él, que terminaría proclamándose el campeón más joven de la historia, le respondió con tacto: “Lo siento Takeo, te entiendo, pero que sepas que este es mi estilo. No me he caído porque quiero. Me caigo porque es la única manera que sé de encontrar el límite”. Esta es solo una de las tantas anécdotas que construyen un año genial, el del campeonato que vio cómo un atrevido piloto destronaba al mítico Freddie Spencer como el campeón más precoz (de 500cc entonces) al lograr el título con 20 años y 266 días.

Y de Spencer, que asistió a la presentación para alabar a su sucesor, es el prólogo de un libro de cuidado diseño, con textos de Emilio Pérez de Rozas y fotos de Mirco Lazzari. Al norteamericano, confesó, le hubiera gustado compartir su éxito con Mike Hailwood (hasta entonces el más joven ganador de 500cc) cuando ganó el título en 1983 y con 21 años y 258 días (lo volvió a ganar en 1985); como no pudo, está encantado de hacer lo propio con Márquez, a quien conoció hace exactamente un año. “Ser el campeón más joven de la historia nos recuerda la pureza con que iniciamos la vida y la importancia de ser unos niños sin miedo al fracaso, con fe en nuestras posibilidades (…) y con la decisión de mantener gas a fondo frente a la duda”, señala. Le admira porque inspira a los demás y por elevar el nivel del campeonato. “Una de las mejores cosas que tiene es la consciencia que tiene de todo lo que hace”, añade el ex piloto, sorprendido no tanto por el estilo ni por la técnica, sino por la persona que se esconde tras el personaje.

El protagonista, que de pequeño se imaginaba compitiendo con Pedrosa y Lorenzo, pero no soñaba siquiera batirse cuerpo a cuerpo con su ídolo Rossi –“¡Yo lo veía desde el sofá de casa!”, recuerda-, sigue dando de qué hablar. Ganadas las seis primeras carreras del curso, defiende su estilo y su hambre. Le gusta el espectáculo, como demostró hace unos días en Mugello en un duelo delicioso con Lorenzo: “Quizá mucha gente piense que con la ventaja que tengo podría haber administrado. Sé que me hubieran pegado muchos palos si me hubiera caído, pero asumo las consecuencias. Soy de los que piensa que si tengo 50 puntos de ventaja, puedo gastar dos comodines. Cuando los rivales estén cerca, ya la administraré”, espetó.

Una de las mejores cosas de Marc es la consciencia que tiene de todo lo que hace"

Freddie Spencer, doble campeón de 500cc

Tiene el mismo carácter que cuando era niño, el mismo que sacó ante su equipo en la última carrera de la temporada 2013, en Valencia, donde se jugaba el título tras perder muchos puntos por un error en Australia: según narra Pérez de Rozas en el libro, el ingeniero de pista de Márquez, Santi Hernández, los reunió a todos en el box para decirle al piloto que ellos, llegado ese punto, se sienten súper orgullosos de lo conseguido y muy felices “pase lo que pase”. Aquel pase lo que pase no fue muy bien interpretado por Márquez, que les soltó un discurso: “Venga, no me puedo creer que me estéis diciendo que estupendo, que todo lo realizado hasta ahora, por ser nuestro primer año en MotoGP, es maravilloso. No hemos llegado aquí para conformarnos con el subcampeonato, hemos llegado aquí para ganarlo. Es más, lo ocurrido en Australia (descalificación por cambiar de moto una vuelta después de lo permitido), solo se arregla ganando el título, ¿verdad? Pues vamos a ganarlo”. Y así ocurrió.

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