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Croacia apuesta por el arte

EL PAÍS EL PAÍS 12/06/2014 Ramon Besa
Modric, a la derecha, seguido de Mandzukic © dimitar dilkoff Modric, a la derecha, seguido de Mandzukic

Aunque no figura como candidata a ganar el Mundial, la mayoría de rivales prefieren no cruzarse con Croacia, un mal enemigo en la cancha y, por el contrario, un equipo habitualmente agradecido para el espectador que va al estadio por el placer de disfrutar de un partido de fútbol, agradecido con futbolistas como Modric o Rakitic. Curiosamente, mientras Brasil, la cuna del arte, ratifica su espíritu industrial, Croacia toma el pincel y dibuja a través de sus dos centrocampistas sobre un lienzo verde. La inauguración (22.00, Tele 5 y GolT) tiene cuando menos un aire paradójico.

Imprevisibles como equipo, los croatas reúnen hoy una generación de futbolistas que evoca los tiempos de Suker, Boban, Prosinecki y Jarni y aspiran a protagonizar un Mundial parecido al que les llevó a las semifinales de 1998 contra Francia.

Modric ha sido un futbolista decisivo en el Madrid campeón de Europa. La partida de Özil propició de alguna manera el reencuentro con el centrocampista croata que triunfó en el Tottenham. Aumentó la jerarquía de Modric después de retrasar su posición en la divisoria y creció la oferta ofensiva del Madrid al tiempo que mejoraba el control de juego.

Futbolista laborioso, decisivo en el entrejuego, buen filtrador de pases, Modric sabe cómo atravesar el campo rival y tiene un buen tiro de media distancia. Ancelotti supo encontrarle el sitio con el que no dio Mourinho. La hinchada ya no pregunta por los 44 millones de euros que pagó Florentino Pérez en 2012. “No fue un problema de juego sino de resultados”, se excusa Modric cuando se le pregunta por su tardía explosión en Chamartín.

Queremos tener el balón y Brasil hará bien en no subestimarnos."

Luka Modric

A sus 28 años, ya sin su clásica melena, aspira ahora a liderar a una selección en la que lleva 75 partidos jugados y marcados 8 goles. “Harán bien en no subestimarnos”, argumenta. “Siempre jugamos bien en las grandes competiciones, y esperamos que la Copa de Brasil no sea una excepción”. “No se lo tomen a mal los brasileños”, prosigue Modric, “pero queremos tener el balón para controlar el partido, por más difícil o imposible que pueda parecer. No pensamos en cómo defender sino en atacar. Queremos que se nos respete”.

Técnico y fortalecido físicamente en la Premier, Modric se presenta como un director de juego moderno, con una buena lectura y visión del partido, especialmente liberado desde su buena temporada en el Madrid. Incluso su tímida sonrisa se ha agrandado en São Paulo. “No tenemos presión”, dice, “todo lo contrario que Brasil”.

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A su lado comparece un futbolista igualmente cotizado después de su éxito en el último ejercicio con el Sevilla. Elegido como el mejor jugador de la Liga Europa, Rakitic pasará a formar parte seguramente de la selecta línea de centrocampistas del Barça. Tiene un gran repertorio, mucho dinamismo y un excelente tiro: ha sumado 15 goles, 12 en la Liga, y ha dado 10 asistencias, unos números mejores incluso que los de Neymar (14 y 8), su rival hoy en la inauguración de la Copa. La precisión es una de sus mejores cualidades ahora que ha cumplido 26 años. El buen físico le ayuda a desplegarse por la cancha, puede jugar centrado o caído a la banda y mezcla bien en corto y en largo.

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Admirador de Prosinecki, Rakitic quiso ser un arquitecto suizo antes de acabar siendo un jugador croata. Nacido en la ciudad de Möhlin y formado en el Basilea y el Schalke 04, ha completado ya 60 partidos con Croacia. “Mi corazón, mis padres, mis amigos, todos son croatas”, remata.

Rakitic y Modric serán jugadores capitales en el equipo capitaneado por el incombustible Srna, 113 partidos internacionales, ídolo del Shakthar Donetsk. A pesar de que no podrá contar de salida por sanción con Mandzukic, el ariete que ha pedido salir del Bayern de Múnich por no adaptarse al juego de Pep Guardiola, Croacia dispone de excelentes individualidades como Eduardo, nacido en Río de Janeiro. La sanción de diez partidos a Simunic por un gesto fascista le ha dejado sin Mundial y a Croacia con una defensa todavía más limitada. No es extraño que Modric señale el camino de atacar: “¡A la carga!”. Brasil no cambiará su figura.

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