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Daydream: estas gafas de realidad virtual de Google me saben a poco

El Confidencial El Confidencial 07/10/2016 Jaume Esteve. Londres

En su evento del pasado martes, Google se vino arriba a lo grande. Presentó una buena gama de productos pensados para entrar en tu hogar con todo: móviles, asistentes de voz camuflados en altavoces, un nuevo Chromecast... Hasta un router wifi tuvo su cuota de protagonismo. Uno de los productos que se esperaban era Daydream, la evolución de las Cardboard, y cuya primera (y escasa) prueba nos ha dejado algo fríos.

Hay que tener en cuenta que la demo de Daydream duraba escasos cinco minutos y estaba centrada en mostrar una mezcla entre videojuego y experiencia narrativa centrada en la nueva película del universo Harry Potter, 'Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos'. En ella, se puso el acento en el gran argumento diferenciador de Google respecto a la competencia: un mando.

Este controlador, cuya filosofía se acerca mucho a la de un mando de Wii aunque por aspecto está más cercana a lo que podría ser el del último Apple TV, es el gran avance de Daydream respecto a Gear VR y todas esas gafas de baratillo que se utilizan con 'smartphones'.

El mando de las Daydream se guarda en la tapa que sujeta al teléfono cuando esta en uso. (EFE) © Proporcionado por El Confidencial El mando de las Daydream se guarda en la tapa que sujeta al teléfono cuando esta en uso. (EFE)

En la demo de Harry Potter, el mando actúa a modo de varita mágica con la que ejecutar hechizos pero, más allá de su uso en un juego concreto, es útil para moverse por los menús. En las Gear VR, ante la ausencia de un soporte físico, todo se fía al movimiento de la cabeza y se fuerza al usuario a moverla para señalar aquella aplicación que desea lanzar. Al final, tanto movimiento se convierte en una carga.

Con el mando, esas transiciones son cómodas y en ningún momento se convierten en un engorro para el usuario. Minipunto para Google que, además, ha inventado una solución muy inteligente para guardar el mando: en la propia tapa de las gafas que queda vacía una vez retiramos el teléfono.

Son cómodas y bonitas

Después de haber jugueteado con modelos de cartón, Google ha decidido ponerse las pilas con unas gafas 'de verdad'. Y es de agradecer que el buscador haya optado por una solución más elegante que las que hemos visto hasta la fecha: en lugar de fiarlo todo al plastico, se ha optado por recubrirla con una tela que ofrece dos ventajas: es más ligera y frena la entrada de luz en el visor.

El punto de la ligereza es importante. Aunque nuestra prueba fue escueta, sí que se apreciaba un cambio respecto a otros visores. No hablamos ya de las grandes ligas (HTC Vive) sino del mismo Gear VR que, no lo olvidemos, además de la cinta que rodea la cabeza monta un tercer soporte que va desde la mitad de las gafas hasta la nuca para facilitar la estabilidad.

Pero no todo son buenas noticias para Daydream. Las gafas son ligeras, sí, y también son bonitas a la vista. Pero tienen algunos puntos que se acercan peligrosamente a las páginas de un tebeo de Pepe Gotera y Otilio. Hablemos de la tapa en la que se coloca el 'smartphone', y cuya sujeción con el resto de la estructura es una cinta elástica.

El asombro es todavía mayor cuando el teléfono no termina de encajar del todo en la tapa. Los bordes sobresalen y es el propio usuario el que debe centrarlo ya que el terminal no tiene una posición fija.

Este punto tiene su explicación, pero la contrapartida a pagar parece demasiado alta. Google quiere hacer de Daydream un estándar para otros fabricantes y eso implica diferentes teléfonos, diferentes tamaños y diferentes formas. Obligarles a ceñirse a un molde es una exigencia que, ahora mismo, no está a la altura ni siquiera de Google en un terreno con potencial pero que todavía está por explotar.

Es ahí donde las Gear VR de Samsung ofrecen una experiencia más elegante. Al limitar el ecosistema a su propio catálogo de teléfonos de gama alta, Samsung garantiza una experiencia más compacta donde todas las piezas encajan.

¿Necesito otras gafas?

Con Oculus Rift y HTC Vive en el mercado, con PS VR a punto de hacerlo, con las Gear VR abriendo camino desde el año pasado, la realidad virtual da sus primeros pasos en el mercado. Como ha sucedido, y sucederá, en más de una ocasión, lo que eran voces de asombro al principio se tornan en dudas acerca de la tasa de adopción de la tecnología.

Ya hay quien sitúa la realidad virtual a la altura del cine en 3D y, por ceñirnos al videojuego, se podría equiparar al control por movimientos. Dejando ese tema aparte, que es motivo de otra discusión, es cierto que pocos argumentos de compra ofrece Google que la diferencien de la competencia.

Los materiales de las Daydream le otorgan ligereza a la vez que bloquean la entrada de luz. (EFE) © Proporcionado por El Confidencial Los materiales de las Daydream le otorgan ligereza a la vez que bloquean la entrada de luz. (EFE)

Sí, el mando es un añadido de agradecer y el diseño se aleja de los horrores de plástico que hemos visto hasta la fecha. Pero, ¿quién necesita ver Netflix con unas gafas puestas? El cine en realidad virtual no parece el mayor de los reclamos (el porno puede tener cierto público) y Daydream se queda algo atras como plataforma para disfrutar de los grandes videojuegos del momento, un nicho que parece muy enfocado hacia el jugador 'hardcore' y sus gafas de 800 euros.

Que los Pixel sean los únicos dispositivos compatibles con Daydream por el momento y que no tengamos fecha de salida en España para ninguno de los dos productos nos hace pensar que la realidad virtual de Google tardará en llegar a España. Será cuestión de esperar, con paciencia, a que el producto esté disponible y que lleguen al mercado más teléfonos que soporten la tecnología. A 79 euros, tiene el precio perfecto para aquel que quiere darse un capricho. Quien sabe, para cuando el ecosistema esté listo, puede que ya hayamos enterrado a la realidad virtual en el cementerio de las revoluciones que nunca llegaron a tomar la Bastilla.

(Reuters) © Reuters (Reuters)
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