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De contratar asesinos a 'hackear' cuentas: la nueva forma de cerrar negocios en internet

El Confidencial El Confidencial 23/05/2016 Alberto G. Luna

"Si te estás preguntando por qué alguien estaría interesado en contratar un asesino de forma 'online', te damos la respuesta: porque es anónimo. Si contratas nuestros servicios, nunca nos conoceremos". De esta forma ofrece sus servicios en la red Tor el grupo organizado de asesinos a sueldo C'thulhu. Para encontrarlos tan sólo hay que descargar en el ordenador Tor Browser (un navegador que permite utilizar internet de forma anónima), escribir dos palabras ('hire' y 'assassin', contratar y asesino) en, pongamos por caso, el motor de búsqueda Ahmia y mandarles un correo mediante un servicio seguro a cthulhu@tormail.org.

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Si no les convencen las condiciones que incluyen en el contrato (10.000 dólares por adelantado y otros 10.000 "al finalizar el trabajo"), no se preocupen porque hay muchos más. Mason o White Wolwes, entre otros, también ofrecen este tipo de servicios a domicilio. Todos y cada uno de ellos coinciden en algo: el método de pago. Bitcoins a través de 'smart contracts'.

Los 'smart contracts' (contratos inteligentes) son protocolos informáticos capaces de ejecutarse a sí mismos (muchos de ellos gracias a la tecnología Blockchain), y funcionar como un robot virtual al servicio de las partes. De esta forma, cuando ocurre una acción concreta prevista en este tipo de documentos, se ejecutan por sí mismos. Una solución especialmente atractiva para empresas o personas físicas que operan en múltiples casos.

Esta tecnología está siendo utilizada por el sector de la banca, abogacía, juego o 'retail', entre otros, para desde trabajar con activos financieros, registrar bienes muebles, intercambiar bitcoins o automatizar procesos en la recepción de mercancías, por poner sólo algunos ejemplos. Pero los 'smarts contracts' también están siendo muy empleados para llevar a cabo actividades ilegales. Contratar asesinos es una de ellas.

© Proporcionado por El Confidencial

En la denominada 'deep web' y siempre al amparo del anonimato, se pueden encontrar sicarios que se ofrecen para matar a cambio de un precio considerable. La mayoría solicita la misma información para llevar a cabo el asesinato: nombre y apellidos (no se suelen aceptar personalidades públicas, niños, policías o narcos), peso, altura, una fotografía reciente, hábitos de su día a día, lugar de trabajo y domicilio, entre otros aspectos. Pero uno de los más importantes es el de las condiciones de pago. Y el problema al que se enfrentan todos los interesados es el mismo: cómo evitar las frecuentes estafas y asegurarse de que el delito se ha consumado.

La solución la tienen los 'smart contracts'. Según explica a Teknautas el abogado y socio del despacho Abanlex Pablo Fernández Burgueño, "en este tipo de casos lo más común es programar un contrato inteligente entre dos partes y subirlo a la 'deep web'. El dinero (preferiblemente bitcoins), se entrega en un depósito digital, se vinculan dos números de cuenta y se programa que sólo se haga efectiva su entrega si se han cumplido ciertos requisitos, como lo puede ser por ejemplo que aparezca el nombre y apellidos de una persona vinculados a su muerte en determinados sitios".

La moneda utilizada generalmente en este tipo de contratos es el bitcoin (y cada vez más el ether). El bitcoin es una divisa electrónica descentralizada que puede transferirse electrónicamente entre dispositivos inteligentes, en teoría sin dejar rastro. Y es en teoría porque no todos los expertos coinciden en este punto. "En numerosos casos se identifica al titular de una cuenta de bitcoins por error humano. Por increíble que parezca, son muchos los usuarios que se confían y cometen errores permitiendo que les identifiquen a ellos y otros usuarios", añade Burgueño.

El problema de la confianza

Contratar asesinos no es la única actividad ilegal en la que se puede recurrir a los contratos inteligentes. Según el informe 'The Ring of Gyges: Investigating the Future of Criminal Smart Contracts' (llamado así por el anillo de Giges mencionado por el filósofo ateniense Platón en su Libro II de La República, que concede a su titular el poder de hacerse invisible), los 'smart contracts' se están empleando también para contratar ciberdelincuentes.

© Proporcionado por El Confidencial

"Cuando hablamos de ciberdelincuentes el principal problema que surge es el de la confianza. ¿Cómo proceder ante un 'ransomware' o cuando se quiere contratar algún servicio? ¿Les pago antes? ¿Después? Si por ejemplo yo quiero contratar un ataque de denegación de servicio contra la página web de un competidor, me interesa pagar en proporción al número de minutos que haya durado ese ataque. Y para eso una herramienta muy útil es el 'smart contract'", aclara a este periódico el experto en seguridad y director de Educación de Eset España, Fernando de la Cuadra. "De esta forma podré vincular mi cuenta de bitcoins con la del ciberdelincuente y pagar incluso por cada segundo que esté teniendo efecto. Esto se puede aplicar a cualquier tipo de ciberataque que se pueda medir".

Ademas de por tiempo se puede acordar un 'smart contract' por la calidad del ataque. Es decir, pagar por número de infectados. Pero hay muchos modelos más. En la plataforma de contratos inteligentes Ethereum existen ejemplos de contratos que ofrecen una recompensa por hackear un sitio web en particular. El lenguaje de programación de Ethereum hace posible que el contrato controle los fondos prometidos. Sólo los pone a disposición de una de las partes cuando presenta una prueba de haber llevado a cabo el trabajo.

Según Alberto Gómez Toribio, especialista Blockchain en Grupo Barrabés, Silk Road es otro buen ejemplo de cómo se están utilizando contratos inteligentes para desarrollar actividades delictivas. "Silk Road resurgió gracias a los 'smart contracts'. Su versión 3.0 funciona a través de este tipo de tecnología para facilitar la transacción de productos ilegales entre usuarios que desconfían entre sí y de la propia página web, ya que los anteriores administradores se quedaron con el dinero que había en el depósito".

Open Bazaar, la plataforma de código abierto y comercio 'online' que utiliza bitcoins para realizar todo tipo de transacciones, funciona de manera similar: a base de 'smart contracts' y sin ningún tipo de restricciones.

Hay quienes apuntan incluso que los contratos inteligentes Ethereum revolucionarán lo que entendemos por economía colaborativa y permitirán en un futuro no muy lejano la creación de versiones de servicios peer-to-peer (P2P), como por ejemplo Uber o Airbnb, sin necesidad de que exista una empresa intermediaria. Este tipo de tecnología es capaz de gestionar el pago en estos casos, dificultando su legislación por parte de los distintos Gobiernos.

La pregunta que se hacen muchos ahora es, ¿cómo evitar que una tecnología que está propiciando tantos avances en la sociedad moderna sea utilizada de forma ilegal por los ciberdelincuentes? Alberto Gómez Toribio lo tiene claro de momento: "No hay forma de controlar los 'smart contracts', como no hay forma de controlar las matemáticas. Se pueden utilizar para crear grandes cosas, pero también otras malas".

(Foto: iStock) © Externa (Foto: iStock)
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