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De imitar a Apple en móviles a fabricar ollas de arroz: la china Xiaomi se reinventa

El Confidencial El Confidencial 10/04/2016 Zigor Aldama. Shanghái

Cuando lo dijo por primera vez, todos le miraron extrañados. “China lo que necesita es fabricar una olla de arroz de buena calidad”. Muchos seguramente contuvieron una carcajada, pero en boca de Lei Jun nada puede ser considerado motivo para la risa. Al fin y al cabo, el consejero delegado de Xiaomi ha logrado convertir al fabricante chino de tecnología en una de las ‘startups’ más valoradas del mundo y en una de las principales marcas del sector de los ‘smartphones’. Sus palabras, pronunciadas en el marco de la reunión anual que celebra la Asamblea Nacional Popular -parlamento- del país más poblado de la Tierra, no cobraron sentido hasta semanas después. Concretamente, fue el pasado 29 de marzo cuando Xiaomi presentó su último producto: efectivamente, una olla para cocer arroz.

La nueva olla de arroz de Xiaomi. (Foto: Xiaomi) © Proporcionado por El Confidencial La nueva olla de arroz de Xiaomi. (Foto: Xiaomi)

A nadie se le escapa que es el cereal favorito de China, pero fuera del país pocos están familiarizados con estos aparatos, muy populares, que sirven para prepararlo sin preocuparse de nada: se introducen el agua y el arroz, se cierra la tapa, se pone en marcha, y al cabo de un cuarto de hora o de veinte minutos está listo para servir. Hay ollas de todos los tipos y colores, pero la mayoría rara vez supera los 60 euros. Por eso, Xiaomi sorprendió al presentar una que cuesta 999 yuanes (140 euros).

Eso sí, la razón de ese abultado precio la explicaron rápido: la suya es una olla que compite no con los baratos cacharros chinos sino con los aparatos de alta tecnología que se fabrican en Japón y que pueden triplicar ese precio. La diferencia, aseguran, está en la posibilidad de cocinar diferentes tipos de arroz con programas que tienen en cuenta la variedad del cereal, el plato en el que se va a usar, y hasta la dureza del agua. “Es hora de demostrar que China puede innovar y ponerse a la vanguardia”, explicó Lei.

Xiaomi QiCycle R1 © Proporcionado por El Confidencial Xiaomi QiCycle R1

Una sorpresa parecida ha provocado con su nueva bicicleta inteligente, la QiCycle R1: cuesta 19.999 yuanes (casi 3.000 euros) y se ha convertido en el producto más caro del portal Mi.com. Aunque se trata de un vehículo de prestaciones elevadas -que monta los cambios de gama alta Shimano Ultegra, pesa únicamente siete kilos gracias a sus materiales compuestos, y permite controlar todo el ejercicio realizado-, muchos se quedaron asombrados al ver cómo una marca que nació con la vocación de “democratizar la tecnología” comienza a comercializar productos dirigidos a la creciente clase media-alta del país.

"Somos una empresa de internet"

No obstante, entre la olla para el arroz y la bicicleta hay varios elementos en común más que el precio: ninguna está fabricada directamente por Xiaomi, sino por pequeñas empresas asociadas que se adaptan mucho más rápido a las exigencias del mercado, ambas pueden ser controladas o monitorizadas a través del móvil, y se venden con el logotipo de la nueva marca MiJia, que engloba la constelación de productos ‘inteligentes’ del ecosistema de Xiaomi. “La gente suele decir que somos una empresa de teléfonos móviles, pero lo cierto es que somos una empresa de internet”, comenta el vicepresidente Hugo Barra, que asegura vender los ‘smartphones’ con un mínimo margen de beneficio para atraer usuarios que se sumergirán de su mano en el universo de productos y servicios de la marca. “En China lo que importa son las economías de escala”, apostilla.

Así, a una velocidad de vértigo, Xiaomi está creando un imperio que va mucho más allá de los móviles que la han hecho famosa. Aunque esos siguen siendo los productos estrella, los beneficios de la empresa llegan con otros productos: las baterías externas -de las que se venden unos dos millones de unidades al mes-, los purificadores de agua y de aire, las pulseras de fitness ‘MiBand’ -ya las segundas más vendidas del mundo-, y hasta los ositos de peluche que son, curiosamente, los que dejan un mayor margen de beneficio. Todo se diseña en colaboración con Xiaomi, que invierte hasta medio millón de dólares en cada una de estas ‘startups’, y se vende en el portal Mi.com.

“Nuestra intención es cooperar con empresas que ofrecen productos interesantes capaces de adaptarse al lenguaje que estamos creando para que tengan el ‘smartphone’ o la televisión inteligente como nexo común. Nosotros les ofrecemos nuestra plataforma de venta ‘online’, nuestros servicios de ‘big data’, y asesoramiento para la estandarización de los productos, desde la estética hasta los elementos más técnicos”, explica Wang Chan, cofundador de Xiaomi y responsable de MiJia -literalmente la ‘casa de Mi’, que en su equivalente inglés se ha traducido como el ‘ecosistema Mi’-. Además, el directivo asegura que, aunque han comenzado por lanzar productos poco convencionales -como la olla para el arroz o la bicicleta-, poco a poco irán aumentando su catálogo con otros más típicos, como puede ser un aire acondicionado o una lavadora.

Todo lo contrario a Apple

La única condición para incorporarlos es que cuenten con elementos innovadores que los diferencien de la competencia, una gran relación calidad-precio, y, sobre todo, que puedan ser controlados a través de la aplicación para el hogar de MiJia. “Muchas veces nos comparan con Apple, pero somos exactamente lo contrario. Nosotros tenemos un sistema completamente abierto que se nutre de las aportaciones de millones de fans que son un gran valor añadido. No son consumidores sino socios que nos guían. Y tenemos la vocación de llegar al mayor número gracias a tecnología de vanguardia y precios ajustados”, comentó en una entrevista con este periodista el presidente de Xiaomi, Lin Bin.

© Proporcionado por El Confidencial

Sin duda, la de Xiaomi es una estrategia muy diferente a la de Apple. Es más, hasta cierto punto recuerda a la de uno de sus principales competidores: Samsung. Porque ambas han diversificado enormemente su catálogo de productos electrónicos y electrodomésticos. No obstante, las diferencias saltan a la vista. En primer lugar, el gigante surcoreano fue fundado en 1938 por el padre del actual presidente, Lee Byung-chull, como una mera compañía de importación y exportación, mientras que Xiaomi nació hace sólo un lustro directamente en el mundo tecnológico. En segundo lugar, las divisiones de electrónica y de electrodomésticos de Samsung representan sólo una pequeña parte de su negocio. Porque el conglomerado coreano extiende sus tentáculos por sectores tan diversos como el naval, el de la salud, el del entretenimiento, o incluso el de la construcción. Por último, está el tamaño: Samsung todavía le da mil vueltas a Xiaomi, ya que supone un 20% del PIB de todo Corea del Sur.

Pero la empresa de Lei Jun crece mucho más rápido. El año pasado vendió 70 millones de teléfonos móviles -eso sí, menos de los 100 millones que vaticinó en un principio-, y se estima que obtuvo unos ingresos en torno a los 100.000 millones de yuanes (13.800 millones de euros). Ahora, el objetivo es lograr que los nuevos productos de MiJia alcancen este año unas ventas por valor de 10.000 millones de yuanes (1.380 millones de euros) y vayan ganando terreno a los tres aparatos que sí fabrica Xiaomi directamente -‘smartphones’, televisores, y rúteres-. Eso supondría duplicar la cifra de 2015, pero el vicepresidente Liu De está convencido de que es un objetivo alcanzable. La meta final es tomar la delantera en la revolución que se avecina: la del ‘internet de las cosas’.

Lei Jun, fundador y consejero delegado de Xiaomi. (Foto: Reuters) © Externa Lei Jun, fundador y consejero delegado de Xiaomi. (Foto: Reuters)
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