Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

De la balada al electrolatino: así ha cambiado la banda sonora de la democracia

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 02/10/2017 Víctor Lenore

Puede parecer una hipérbole, pero Los 40 Principales, la todopoderosa emisora musical del Grupo Prisa, ha puesto banda sonora a la democracia española. Su posición de dominio en el mercado de radio para jóvenes estuvo cerca del monopolio, que no pudieron derribar ni sus sucedáneos (“Los Peleones”), ni las versiones nostálgicas (M80) ni las emisoras públicas como Radio 3, que siempre tuvo vocación 'underground' y terminó ejerciendo de cantera donde los grupos se curtían hasta que daban el salto comercial a Los 40.

Solo le hizo sombra la llegada de Kiss FM en 2002, con su agresiva política de pinchar solo éxitos conocidos, que acabó arrastrando al gigante de Prisa a programar lo que pedía el público en encuestas telefónicas y a reducir el número de canciones pinchadas y programas especializados. Hoy, Los 40 ofrece más estribillos hiperconocidos y menos prescriptores de prestigio. En todo caso, la memoria musical de al menos tres generaciones está ligada a las voces de sus locutores estrella, desde el entusiasta Joaquín Luqui al vacilón Fernandisco, pasando por el enérgico Tony Aguilar.

España se calienta

Más allá de la música,un análisis del número uno semana a semana permite adivinar la evolución de las costumbres sentimentales en la sociedad española. Desde los años setenta, con el predominio de los baladistas locales, hasta la actual fiebre del reguetón, donde mandan los jóvenes superventas caribeños. Entre ambos extremos, se produce una revolución sexual que llegó a España con dos décadas de retraso respecto a Europa y Estados Unidos. Coincidió con la muerte del dictador, el rodillo socialista de 1982 y la explosión pop de la Movida madrileña.

Como explica uno de los resultados más elocuentes, la frecuencia de uso de la palabra 'amor' se ha reducido en un 66% entre los años setenta y la actualidad. Esta dinámica refleja claramente la relajación de las costumbres y de los compromisos emocionales. Por contra, hemos ganado rimas mucho más explícitas sexualmente, caso de 'Despacito' (Luis Fonsi) , 'Felices los cuatro' (Maluma) o los éxitos de Juan Magán, que seguramente hubieran escandalizado a buena parte de los primeros oyentes de la emisora. También toca señalar la colonización anglosajona, que casi logra imponer el inglés como idioma dominante, a pesar de que en nuestro país hay muy pocos angloparlantes.

Problema indie

Montaje: Enrique Villarino. © Externa Montaje: Enrique Villarino.

Los 40 Principales siempre fue una emisora con vocación comercial, cuyos contenidos se han ido integrando progresivamente con los de los anunciantes. Por eso, sus listados no reflejan del todo la riqueza del pop de nuestro país. Para el número uno, parten con gran desventaja las canciones más experimentales, las cantadas en lenguas autonómicas y las de alto contenido social. Grupos combativos y populares como La Polla Records, Sociedad Alkohólika y Los Chicos del Maíz nunca tuvieron una oportunidad en la emisora. Hubieran cortado el rollo chispeante que transmitían los 'spots' y los estribillos.

La canción protesta más melódica también fue desapareciendo, por motivos parecidos. El indie tampoco ha terminado de cuajar nunca. En los años noventa, el problema era la escasa calidad de grabación y la manía de grupos como Australian Blonde y Manta Ray por cantar en inglés. Cuando la escena derivó a un sonido más comercial —pongamos Love Of Lesbian, Vetusta Morla y Sidonie—, fenómenos como Beyoncé, Shakira, el electrolatino o la colaboración entre artistas y géneros (el cada vez más repetido 'feat Fulanito') ya habían impuesto un ritmo más acelerado que casaba mal con las baladas épico-melancólicas. Imaginen el bajón que supondría pinchar a Izal entre 'Crazy In Love' y 'La bicicleta'.

Fetichismo de la novedad

¿Más dinámicas detectadas? La aceleración de la sociedad de consumo. Cuando arrancó Los 40, un éxito popular podía encaramarse al número uno durante periodos que hoy nos parecen eternos, pongamos 15 semanas. Es el caso de himnos sesenteros como 'Delilah' (Tom Jones) y setenteros como 'Un rayo de sol' (Los Diablos) y 'América, América' (Nino Bravo). En los alocados ochenta, la duración de los éxitos se acorta y la tendencia se agudiza en los alternativos noventa.

Esta evolución refleja dinámicas de la industria discográfica, que buscaba una alta rotación de sus productos en las tiendas de discos, hoy completamente desparecidas en favor de las plataformas de 'streaming'. En la última década, es raro que una canción dure cuatro semanas seguidas. Más claro todavía: en el último año, cuesta pasar de las dos semanas seguidas en la cima. No hay duda de que estamos ante dinámicas industriales, ya que si algo ha demostrado 2017 es que éxitos como 'Despacito' no aburren al público aunque suenen de manera constante de enero a septiembre. ¿Seguiremos hablando de Los 40 dentro de otro medio siglo?

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de El Confidencial

image beaconimage beaconimage beacon