Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

De la ley antigay a presidir la Asamblea de Naciones Unidas

El Mundo El Mundo 11/06/2014 ALBERTO ROJAS

La Carta de Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución de Uganda reiteran que todos los seres humanos son iguales en dignidad y derechos y nadie puede ser discriminado ni privado del disfrute de una vida plena. Pero el firmante de una norma que persigue y condena a cadena perpetua a los homosexuales preside desde ayer la Asamblea General de la ONU, un auténtico contrasentido.

© Proporcionado por elmundo.es

Sam Kutesa, el hasta ahora ministro de Exteriores ugandés era el candidato del Gobierno de Kampala y la Unión Africana para sustituir a John William Ashe. El secretario general, Ban Ki-moon, no quiso hacer comentarios y recordó que la elección del presidente de la Asamblea es competencia de los Estados miembros, pero el coreano ya se posicionó en contra de la norma cuando fue aprobada hace cuatro meses. Desde ayer preside la Asamblea de la ONU uno de sus firmantes.

Pero Sam Kutesa no es sólo conocido en Uganda por ser uno de los impulsores de esa ley. "Se trata de uno de los políticos más ricos y con más escándalos de corrupción, de los que siempre ha salido impune", cuenta a EL MUNDO un periodista ugandés que prefiere mantener el anonimato. "En los 90, cuando era presidente de la aerolínea nacional ugandesa, impulsó su venta junto al presidente Museveni, y de aquella operación salió mucho más acaudalado de lo que entró. Después firmó contratos con Naciones Unidas (como el transporte de los Cascos azules hacia el Congo) desde la empresa privada Entebbe Handling Services (ENHAS) de la que era principal accionista. Aquello le procuró mucho más dinero. Hoy Uganda no tiene aerolínea propia. Se le considera como la prolongación del poder de un mandatario que lleva 27 años en el sillón y que censura a la prensa".

De su gabinete desaparecieron en 2012 12,7 billones de dólares en ayuda al desarrollo destinada a levantar un país arrasado por 20 años de guerra y dictaduras tan sangrientas como la de Idi Amin. El 30% del presupuesto nacional proviene de esa vía de financiación externa. Curiosamente, el Gobierno, en vez de perseguir el crimen en sus propias filas, ha detenido, este mismo año, a 28 activistas anticorrupción "por distribuir información en la vía pública".

¿En qué consiste la llamada ley antihomosexuales de Uganda? La enorme influencia de las nuevas iglesias evangelistas, con pastores radicales y populistas que se han hecho millonarios con la recogida de generosos cepillos, es la clave para entender esta persecución a las lesbianas, transexuales y gays en este país anglófono. Algunos sacerdotes poseen hasta jet privado, como David Oyedepo, cuya fortuna personal se estima en 150 millones de dólares.

Alimentados económica e ideológicamente por lobbies cercanos al Tea party de EEUU, estos colectivos impulsaron una norma en 2009 que preveía pena de muerte para aquellos que tuvieran relaciones con personas del mismo sexo. Finalmente el presidente Yoweri Museveni y sus ministros acabaron aprobando en diciembre del pasado año una ley que cambiaba la pena de muerte por la cadena perpetua. Pero la persecución impune de homosexuales había empezado antes: varios periódicos y revistas comenzaron a publicar fotos y nombres de los activistas gays para acusarlos de "sodomizar adolescentes", "impulsar la propagación del VIH" y de "pertenecer a instituciones malignas". Estas maniobras buscaban criminalizar la homosexualidad. Y lo consiguieron. La persecución ha alcanzado límites mafiosos desde el año 2011. El bloguero y activista David Kato apareció retratado en la portada del periódico local 'Rolling Stone' (nada que ver con la popular revista musical), bajo el título: "Colgadlos, van a por nuestros hijos". Meses después un hombre entró en su casa de Kampala y le disparó dos veces en la cabeza. Hoy pasar a la clandestinidad es la única posibilidad para estas personas.

La analista y bloguera ugandesa Rosebell Kagumire afirma que esta norma ha inspirado cacerías de homosexuales por todo el país. "En Uganda hay zonas en las que la gente jamás ha oído hablar de la homosexualidad y que la considera como una suerte de brujería. Esto estigmatiza aún más a los gays". No hay estadísticas, pero organizaciones como Human Right Watch denuncian que muchos homosexuales son repudiados por sus familias, expulsados de la sociedad y finalmente acaban suicidándose.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon