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Debate a 4: Rajoy resiste mientras Pedro Sánchez desaprovecha su gran oportunidad

El Mundo El Mundo 13/06/2016

© EL Mundo El primer debate a cuatro de la democracia y el único de la campaña para las elecciones del 26-J tuvo dos protagonistas principales: Mariano Rajoy y Pablo Iglesias. Los representantes de los dos polos políticos, los mejor situados en las encuestas, los que despliegan mensajes más contrapuestos.

El líder del PP sobresalió en los apartados dedicados a la economía pero sufrió con los durísimos ataques que se le lanzaron en el bloque dedicado a la corrupción.El candidato de C's, Albert Rivera, fue de menos a más y logró brillar cuando la discusión giró en torno a la regeneración democrática.

Pedro Sánchez fue el contrincante más débil pese a sus denodados esfuerzos por situarse como primer rival del presidente en funciones, no lo consiguió.Rajoy e Iglesias centraron la atención y marcaron el ritmo del duelo en toda su primera parte.

El candidato de Podemos vaticinando que Rajoy con su «escudero» Rivera no conseguirá la mayoría suficiente para gobernar, y el líder del PP dibujando a un Iglesias doctrinario y no preparado para presidir un Ejecutivo: «Aquí no se viene a hacer prácticas, hay que llegar estudiado», alertó.Iglesias lo anunció desde antes incluso de pisar el plató: se declaró deseoso de confrontar con Rajoy y afirmó sin titubear que su «rival a batir» es el PP.

Más aún llegó a aconsejar a Pedro Sánchez que no errara el tiro porque, insistió, «el adversario» de la izquierda, y por tanto también de los socialistas, sólo es el PP.

Los cuatro aspirantes a La Moncloa dieron por hecho que no va a haber nuevas elecciones. Rajoy mantuvo su posición pidiendo que se deje gobernar al partido más votado; Sánchez apostó por un futuro Gobierno del cambio presidido por él; un mensaje muy similar fue el que lanzó Iglesias quien recalcó que lo que se juega el 26-J es apostar por el vuelco que propone Podemos o por el inmovilismo que representa, en su opinión, el PP. Sólo Rivera aseguró su disposición a favorecer la formación de un Ejecutivo aun cuando no sea él quien lo presida.Pedro Sánchez intentó abrir su propia confrontación con Iglesias, pero éste no se lo permitió. Bien al contrario, le tendió la mano, desde su posición en cabeza de las encuestas, para formar un Gobierno de cambio progresista.

El líder del PSOE le agradeció la oferta pero le avisó: «antes de coger su mano espero que suelte usted la de Rajoy». Y es que el candidato del PSOE quiso hacer hincapié en que Podemos y el PP han formado una suerte de pinza para impedir que él encabezara un Ejecutivo progresista. «Usted votó en contra de mi investidura», remachó Sánchez y «eso nos condujo a la situación en la que estamos ahora, con un Gobierno presidido por Rajoy». El secretario general de Podemos no quiso perder la presa e insistió urgiendo a Sánchez a anunciar en qué lado de la balanza dse situará tras el 26-J: o con el PP o con Podemos.El aspirante popular aprovechó el lance para asegurar que Sánchez sería «un pésimo presidente para España».

Y recordar, de paso, que el líder del PSOE fue el primero en poner un veto: el que planteó a cualquier diálogo o pacto con el PP tras los comicios del 20-D.Rivera, ya en el segundo bloque de debate, cobró protagonismo, pese a que su tono fue más conciliador que el de los otros candidatos. Él no insistió, como sí hizo Sánchez, en presentarse como futuro presidente ni tampoco quiso cargar las tintas contra el PP. El candidato de Ciudadanos pegó fuerte en los apartados dedicados a corrupción. Afirmó que un futuro Gobierno debe ser paradigma de regeneración y no tener sombra de sospecha alguna. Se mostró tan duro contra Rajoy en este apartado que el líder popular llegó a acusarle de «inquisidor».

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Sobre la corrupción

© EL Mundo En el bloque dedicado a discutir sobre corrupción, la voz cantante la llevó el presidente de Ciudadanos, quien incluso llegó a arremeter con fuerza contra el aspirante de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, al que urgió insistentemente a aclarar sus relaciones financieras con Irán y Venezuela.Sánchez sacó a relucir el caso Bárcenas y llegó incluso a insistir en que Rajoy debía haber dimitido cuando se conoció su cruce de SMS con el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas. El primero de los bloques dedicado a la economía fue por lo general un todos contra Rajoy con algunos rifirrafes cruzados. Los candidatos de PSOE, C's y Unidos Podemos actuaron como lo hubieran hecho en una sesión del Congreso, es decir, como oposición, dejando al candidato del PP todo el terreno para expresarse con tono presidencial.

Todas las propuestas que se lanzaron en el bloque económico son de sobras conocidas. Y las posiciones que mantuvieron todos los aspirantes, también.Sánchez insistió en la necesidad de derogar la reforma laboral e hizo un repaso de las propuestas que planteó en su debate de investidura insistiendo en los problemas de empleo precario y los sueldos bajos.Rajoy fue más solvente en este apartado comparando la España que se encontró «al borde de la quiebra» y la que ahora exhibe el mayor ritmo de crecimiento de Europa y de creación de empleo.

«Hablar está muy bien», dijo intentando hacer trizas los argumentos de los adversarios, «pero dar trigo es otra cosa». Rivera le dio la réplica mostrándose preocupado por el «triunfalismo y el conformismo» del PP. «El líder de C's apostó fuerte por los autónomos y planteó modernizar el modelo económico que les afecta.Iglesias, mucho más duro, insistió en que el Gobierno «ha suspendido el examen» en economía e incidió en que se está poniendo en riesgo el sistema de pensiones. «Cuando hay cosas que no funcionan hay que cambiarlas», recalcó.

El líder de Podemos puso mucho interés en intentar asimilar a Rajoy y el PP con los ricos y con los defraudadores y recibió como respuesta del presidente en funciones continuas alusiones al desastre del modelo griego por el que apuesta, según él, la formación morada. Sánchez luchó denodadamente para impedir que Iglesias le dejara atrás en sus ataques a al candidato del PP: «Su modelo hace buenas las palabras de Díaz Ferrán: hay que trabajar más y cobrar menos».

Sánchez abordó la discriminación salarial de las mujeres y propuso subir el salario mínimo interprofesional.El líder de C's fue el primero que rompió la dinámica de todos contra el candidato del PP arremetiendo contra la propuesta económica de Podemos que incluye «una subida masiva de impuestos escondida en el catálogo de Ikea». «Menudo cambio si lo que nos propone es el modelo griego», exclamó sumándose así en buena medida a la filosofía del líder popular.Sánchez acusó a Rajoy de esconder tras sus políticas «o una gran mentira o un gran recorte».

Según él, el PP se ha dedicado a hacer regalos fiscales a los ricos. Respecto al independentismo catalán, Iglesias fue vehemente defendiendo el derecho a decidir. Sánchez apostó una vez más por la reforma de la Constitución, pero sin aportar detalles. Rajoy y Rivera en este caso se dieron la mano en defensa conjunta de la Carta Magna, de la unidad de la nación, de la soberanía nacional y de la igualdad de todos los españoles residan donde residan.


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