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Del 'coworking' al 'coliving': los autónomos reinventan su forma de trabajar (y vivir)

El Confidencial El Confidencial 13/06/2016 Ana Gómez

El ecosistema del trabajo colaborativo en España está en expansión y ha dado el salto al campo del estilo de vida. Cuando algunos ya se habían acostumbrado a compartir escritorio y jornada laboral con un grupo de dinámicos profesionales en un espacio de 'coworking', ha aparecido la posibilidad de dar un paso más allá y coexistir en la misma cocina, quizá en la misma habitación y hasta salir juntos a pillar unas olas. Hablamos del 'coliving', que ha cumplido su primer año de vida en nuestro país en al menos cinco espacios distribuidos entre las islas, la costa de Levante y el mundo rural gallego.

Beben de los Housepreneurs y demás experiencias intensivas para acelerar 'startups', están dirigidas a los llamados 'nómadas digitales' pero incorporan un elemento más a la ecuación: trabajar en remoto, crear comunidad y convivir en un entorno distinto... ¿al sol?

Y es que los espacios de 'coliving' patrios tienen un innegable rasgo vinculado al turismo que los aleja del germen original, gestado, cómo no, en Silicon Valley para resolver los aprietos de espacio y dinero de los aspirantes a ser el nuevo Zuckerberg. “España es un país perfecto para este modelo, por el clima y la situación socioeconómica”. Así lo cuenta a El Confidencial la viajera Samantha Wolf, una suiza que prepara su tesis de master sobre turismo y ‘coworking’ y para la que esta forma de vida "tiene un potencial muy grande" en gente que aún la desconoce. 

Estas son las cinco características de esta forma de vida

Se puede salir de casa y ver mundo

En el mundo hay más de una veintena de comunidades remotas de 'coliving'/'coworking' que se asientan -por supuesto en California- y también en destinos como Bali, Seychelles, Tailandia, Brasil, Túnez o Marruecos. En los espacios españoles predominan los estadounidenses y europeos, cuentan los 'anfitriones'.

“Yo estaba planeando un viaje a Italia hasta que me encontré por casualidad con el blog de Sun and Co. (espacio de ‘coliving’/’coworking’ en Jávea, Alicante). Cambié mi billete y llegué a Jávea, donde me encontré una casa grande y a un montón de gente trabajando como y en lo que me gustaría trabajar a mí", cuenta Ashley Williams, una chica estadounidense que le dio forma a un nuevo periodo de su vida durante un periodo de 'workation' o lo que es lo mismo, mezclar vacaciones con trabajo. 

Ashley trabajaba en el departamento de social media y marketing digital de una ONG y tenía necesidad de tomarse un periodo para viajar. Pero a partir del 1 de abril estrenó un nuevo empleo que le hizo plantearse cómo quería vivir. "Me di cuenta de que podía trabajar donde quisiera, siempre que hubiera WiFi, así que fue muy útil para mi ver cómo vive un nómada digital con éxito antes de dar el paso", recuerda. Y es que se conoce: "Soy una mejor versión de mí misma cuando estoy de aquí para allá". 

“No se trata de decir ‘qué guay soy’”, dice Edu, de Sun and Co. "La historia con el trabajo en remoto no se puede entender como que te tengas que ir a Tailandia a tomar mojitos por un euro, también te puedes ir con tu abuela al pueblo o conciliar si tienes familia", aclara.

Crear (en) comunidad

Quienes deciden dar el paso y pasar un tiempo -el promedio está entre tres semanas y mes y medio- en un espacio de este tipo se ven obligados a convivir, cocinar y a compartir el espacio de trabajo y hasta planes de ocio con otras personas. Como un autónomo que trabaje en su casa, en algunos casos tendrá que ocuparse de la limpieza y el orden pero hay una diferencia, la compañía.

"Ofrecemos espacios pensados para 'nómadas digitales', equipos de startups que vienen un mes y luchan contra el problema de la soledad", explica Edu, administrador y host de Sun and Co. Precisamente, señala, la parte del "componente humano" es de la que menos se habla en estos casos y es quizá la más importante", dice, porque es "como una pequeña comunidad familiar en la que se desarrollan nuevas ideas de negocio. De hecho, cada vez que alguien lo pida se puede celebrar una "mastermind": una reunión en la que se plantea un problema y el grupo propone ideas, toma nota y ayuda a resolver ese escenario.

Zonas comunes en Sun and Co. © Proporcionado por El Confidencial Zonas comunes en Sun and Co.

Factor económico

No es lo mismo pagar una habitación en piso compartido que costear una experiencia completa en un 'coliving'. 

El perfil de los "bedandeskers", "colivers" o ese otro término aún no inventado destina a esta experiencia un promedio de un mes y medio a precios que oscilan entre los 30 y los 70 euros por noche en función de que el alojamiento elegido sea una habitación privada, doble o compartida. Entre ellos hay desde veinteañeros y treintañeros hasta gente que supera el medio siglo de vida. Matias cuenta que hace poco llegó a su espacio en Palma de Mallorca un hombre de 55 años "que ya había hecho su camino y podía permitirse cierto balance de vida".

Habitaciones en el 'coliving' Bed and Desk © Proporcionado por El Confidencial Habitaciones en el 'coliving' Bed and Desk

¿Equilibrio en la vida laboral? ¡No! Armonía

La principal crítica a estos espacios que proponen trabajar y vivir entre las mismas paredes cuestiona la debilidad de la frontera entre la vida personal y la profesional. Pero Matias Bonet, de Bed and Desk, en Palma de Mallorca, explica que no se trata de equilibrio entre las facetas de la vida, sino de buscar otra filosofía de vida permita disfrutar de ese balance.

"El espíritu no busca tanto hacer empresa, como en Silicon Valley, como vivir y trabajar al mismo tiempo. El concepto de 'workation' no implica sólo estar de vacaciones", añade. "Nosotros en Mallorca estamos a una calle de la playa y llega un momento del día, después de que cada uno haya estado trabajando en sus cosas, en que nos vamos todos de la oficina a ver la puesta de sol".

Playa, surf, montaña

Es innegable, la sombra del turismo de sol y playa es alargada. Pero hay más, dice Edo, eslovaco y cofundador de Sende, el 'coliving' más rural en nuestras fronteras. "Cada uno busca su tipo de paraíso, donde pueda trabajar pero también disfrutar y conocer otra gente de un perfil parecido. Unos se van a la playa y otros a la montaña", opina. Y es que frente al modelo de Sun and Co. y Bed and Desk, aparece Sende, que además de cama y escritorio organiza eventos, -desde un "Hackathon para refugiados" hasta un encuentro de dibujantes- en una aldea gallega de 20 habitantes, Senderiz. Por estas casas rehabilitadas por voluntarios han pasado ya poco más de 600 personas de 41 países en los últimos dos años, la mayoría de EEUU, Grecia, Italia, Europa Central y los Balcanes.

Trabajar entre Galicia y Portugal. (Sende) © Proporcionado por El Confidencial Trabajar entre Galicia y Portugal. (Sende)

Pero en las Islas Canarias hay otro reclamo: el surf. De hecho, el espacio pionero fue Surf Office, puesto en marcha por Peter, un diseñador web eslovaco que sin querer, y con un crecimiento orgánico, acabó montando un espacio de 'coliving'. En la línea está también Hub Fuerteventura, más 'coworking' que 'coliving'. En el caso español, el modelo tiene mucho más que ver con el turismo que con el ecosistema de la innovación empresarial.

"Este es un movimiento que nace ahora. Es el nuevo perfil del viajante y el sector turístico se está adaptando a esto porque viene con fuerza. Como reto habría que vender España como un sitio en el que se vive bien pero también se trabaja mucho, matiza Matias.

La hora de la cena pone sobre la mesa grandes ideas en un espacio de 'coliving'. (Sun and Co.) © Externa La hora de la cena pone sobre la mesa grandes ideas en un espacio de 'coliving'. (Sun and Co.)
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