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Del Día D al 11-S: los secretos de las fotos que marcaron la historia

Logotipo de El Mundo El Mundo 26/09/2017 elmundo.es
Varias personas observan, desde New Jersey, el humo que todavía brota del bajo Manhattan, tras el derrumbamiento de edificios a consecuencia de los atentados / EFE © EFE Varias personas observan, desde New Jersey, el humo que todavía brota del bajo Manhattan, tras el derrumbamiento de edificios a consecuencia de los atentados / EFE

1. Desembarco de Normandía

Asalto de las tropas estadounidenses a la playa de Omaha en el Día D, Normandía, Francia, 6 de junio de 1944. - Robert Capa (International Center of Photography, Magnum Fotos).

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Capa la definió como la playa más fea del mundo. Eran las siete de la mañana, hacía frío, se había mareado por el movimiento sobre las olas de esa lancha con forma de ataúd donde viajaban los soldados yanquis de la primera oleada vomitando las salchichas del desayuno. Al fondo esperaba el apocalipsis sobre los acantilados de la playa normanda de Omaha. Cuando la rampa se abrió los alemanes lanzaron una lluvia de acero caliente sobre ellos. Capa saltó de la embarcación intentando encuadrar en pleno ataque de pánico. En el agua flotaban algunos de los 3.000 soldados que estaban muriendo en aquel momento. Disparó un carrete de una de las cámaras. Luego la otra. Había tenido la precaución de meter los de recambio en preservativos de plástico para que no se mojaran, pero le temblaban tanto las manos del miedo que no fue capaz de cambiarlos. Pensó en llegar a tierra pero se lo pensó mejor al ver la carnicería que se estaba produciendo con los chicos que habían llegado con él. Dio media vuelta y se subió a una de las lanchas que salían de la playa con heridos. No recordó nada más porque cayó inconsciente. Cuando se recuperó envió los carretes a Londres, donde el laborante, por las prisas, quemó la película en la secadora. Por suerte, consiguieron salvar 11 exposiciones. Las 11 magníficas. Las imágenes que simbolizaban el asalto a la fortaleza europea del Tercer Reich y el principio del fin del imperio hitleriano.

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2. Dalí Atomicus

Phillippe Halsman-Magnum Photos, Nueva York, 1948.

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La magia del retrato de Philippe Halsman, que es un monumento al mundo de Salvador Dalí, el retratado, se basa en dos pilares. El primero, la creatividad: quiso reproducir el ambiente de su obra Leda Atómica y suspender en el aire varios elementos, incluido el propio pintor, que debía saltar a la vez que tres gatos volaban, se lanzaba un cubo de agua y flotaban en la habitación una silla, dos caballetes, un marco y el citado cuadro. El segundo pilar era el trabajo duro. Todo tenía que producirse con una coordinación perfecta. Los objetos estarían sujetos con hilos de pesca, la hija de Halsman debía lanzar a los tres gatos, otro auxiliar tiraba el cubo de agua, la mujer del fotógrafo sujetaba la silla con una mano y Dalí saltaba. Click. Todo sucedió 28 veces durante varias horas. En cada una de las ocasiones la hija de Halsman tenía que ir al servicio y secar a los gatos con un secador para volver a empezar. El piso que Halsman usaba como estudio en Nueva York acabó encharcado. El fotógrafo, que era célebre por haber publicado más portadas de Life que ningún otro, sólo tenía que revelar la película y elegir, en las hojas de contacto, la exposición más perfecta. Una vez elegida, y en una época en la que no existía Photoshop, había que borrar en el laboratorio químico los hilos, poner una imagen en el caballete que hay tras Dalí y borrar la mano de su mujer sujetando la silla. Así nació Dalí Atomicus, un retrato de leyenda.

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3. Prácticas de tiro en Teherán

Jean Gaumy-Magnum Photos, Irán, 1986.

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Fotografiar maniobras militares siempre es agradecido. Se consiguen buenas imágenes sin jugarse el tipo, con el permiso de los militares, que posan como modelos. No es el caso de Jean Gaumy, uno de los grandes fotógrafos de la agencia Magnum y hoy pintor oficial de la Marina francesa. En la actualidad cualquiera puede ir a Corea del Norte, al Congo o a Irán, pero hace 30 años no era tan fácil. En plena guerra Irán-Irak, el país estaba paralizado por el conflicto y todos sus recursos estaban puestos en ese objetivo. Cualquier movimiento sospechoso te podía llevar a una cárcel del régimen, acusado de espionaje. Gaumy realizó el primer gran reportaje a largo plazo sobre el país que había tumbado al Sha en 1979 y había impuesto la sharia. Las mujeres de la imagen no llevan los labios pintados ni tacones como las que fotografió Gerda Taro en plena guerra civil española. Estas mujeres sólo muestran unas sencillas alpargatas bajo la vestimenta negra. Son viudas antes de serlo y por su cara de determinación nadie diría que van a fallar el tiro. Tras esta experiencia bélica, la mayoría de las veces propagandística frente al fotógrafo, el papel de la mujer iraní descendió hasta convertirse en lo que es hoy. Gaumy pudo moverse con calma entre ellas, sabiendo que ninguna iba a dispararle. Probó varias composiciones hasta que dio con la buena. Y la buena es casi perfecta, de pintor oficial de la Marina francesa.

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4. Hombre y perro

Herbert List-Magnum Photos, Portofino, Liguria, Italia, 1936.

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En su mundo había vacaciones en barco, aristocracia aburrida, tiempo libre, glamour y dinero para gastar. Lo que no había, en los años 30, es alguien que retratara todo eso, lo metiera en una revista ilustrada y lo convirtiera en tendencia. Él fue el primero en trabajar eso que luego se llamó después estilo homoerótico , que abarca desde los desfiles nazis de Leni Riefensthal hasta el videoclip Being Boring de Pet Shop Boys (1990). Y no, no se lo inventó Robert Mapplethorpe. Lo hizo, en el verano de 1936, el alemán Herbert List, cuando aún creía que Europa tendría salvación en una playa frente al mar. La hoja de contactos de List muestra un dálmata, el mejor perro para el blanco y negro, y un chico que podría ser de las juventudes hitlerianas o un efebo de algún millonario en las aguas de Capri. En realidad el muchacho no le importa lo más mínimo porque el protagonista es el perro, que posa como un actor. Otros creadores le siguieron después: Herbert Ritts, maestro de la fotografía de moda de los 90, hizo posar a Kate Moss con un dálmata aún más grande en una instantánea que o es homenaje o es plagio. Hay fotógrafos que recorren el mundo y otros que lo meten en su pequeño estudio. List era de la segunda familia. Su mirada está en Life, Vogue, Harper's Bazaar y en todo lo que vino después, incluida toda la publicidad desde Jean Paul Gaultier hasta Emporio Armani. Chicos y chicas bellos, aburridos frente al mar, eternamente jóvenes como estatuas griegas.

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5. Brooklyn durante el 11-S

Thomas Hoepker-Magnum Photos, Nueva York, 2001.

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Hay fotógrafos-ametralladora y hay fotógrafos-cazadores de osos. Los primeros hacen ráfagas de todo lo que sucede sin separar el dedo del gatillo. Los segundos estudian la situación, dan vueltas sobre lo que quieren fotografiar, toman aire y, sólo cuando lo tienen claro, levantan la cámara y disparan. Una, dos, tres veces a lo sumo para asegurarse de que tienen la instantánea y a otra cosa. Es lo que hizo Thomas Hoepker, que se movía por Brooklyn con su cámara mientras ardían las Torres Gemelas el fatídico 11 de septiembre de 2001. No lo supo entonces, pero la imagen de esos domingueros disfrutando de un día soleado mientras Al Qaeda inauguraba el siglo XXI destruyendo dos símbolos del imperio quedaría como uno de los iconos de aquel día. Y eso que no quiso publicarla inmediatamente porque ya se olía lo que sucedería después, en 2006, cuando vio la luz en un libro por el quinto aniversario de los atentados: la foto quedaría impregnada por la polémica. Para ser exactos, desde que Frank Rich, columnista de The New York Times, habló de ella como «la alegoría de la incapacidad de América para aprender de sus errores. Los jóvenes de la instantánea de Mr. Hoepker no son insensibles. Son sencillamente americanos». ¿Qué hacen sentados mirando el paisaje? ¿Están horrorizados o disfrutan del espectáculo? La imagen muestra un país que sigue adelante con su vida al margen de la matanza que se produce ante sus ojos.

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