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Del Estatuto al soberanismo

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 16/06/2014 Pere Ríos
Pasqual Maragall besa a José Montilla en un consejo nacional de 2006. © VICENS GIMENEZ Pasqual Maragall besa a José Montilla en un consejo nacional de 2006.

La descomposición del PSC no se entiende sin el absoluto desconcierto que vive también el PSOE, aunque la crisis de los socialistas catalanes arrancó hace ya años, mucho antes de que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, lanzase su órdago soberanista. Estas son algunos de los hechos más relevantes de esa crisis.

El Estatuto. En noviembre de 2003, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, prometió que apoyaría el Estatuto que aprobase el Parlamento catalán. Sin embargo, en mayo de 2006 las Cortes recortaron el texto que había impulsado el socialista Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat entre 2003 y 2006, cuyo relevo fue interpretado por muchos como un intento de apartar del poder el sector catalanista. De hecho, Maragall tuvo que adelantar las elecciones al retirarle ERC su apoyo por el primer recorte del Estatuto. Con todo, el Estatuto fue votado por los catalanes, aunque en junio de 2010 el Tribunal Constitucional anuló 14 artículos e interpretó otros 27. El 10 julio de 2010, el independentismo dio el primer aviso. Centenares de miles de personas clamaron en Barcelona en contra de la sentencia bajo el lema Somos una nación, nosotros decidimos. El entonces presidente de la Generalitat y primer secretario del PSC, José Montilla, fue abucheado.

Los dos tripartitos. El PSC no ganó las autonómicas de 2003 (obtuvo 42 escaños) ni las de 2006 (37 diputados), pero sumó fuerzas con ERC e ICV para formar sendos Gobiernos tripartitos. El PSOE era partidario de que gobernase el convergente Artur Mas, ganador de las elecciones, con el apoyo del PSC.

El déficit fiscal. La Generalitat siempre ha mantenido que Cataluña sufre un déficit fiscal. Las cifras varían según los cálculos. En julio de 2009, se pactó un nuevo sistema de financiación entre los Ejecutivos socialistas de Madrid y Barcelona, cuyo incumplimiento criticó pocos meses después el Gobierno catalán.

Crisis de liderazgo. Montilla anunció el 28 de noviembre de 2010 que dejaba el liderazgo del socialismo catalán tras caer hasta 28 diputados en las elecciones autonómicas. Su relevo por Pere Navarro tardó un año en producirse. El PSC pasó ese tiempo desnortado, pues Montilla ni siquiera llegó a tomar posesión de su escaño y fue designado senador.

Tensión soberanista. El primer envite llegó con la declaración soberanista del Parlamento catalán del 23 de enero de 2013, cuando cinco representantes socialistas se desmarcaron de la línea oficial. El partido había decidido votar no. La discrepancia se reprodujo el pasado 16 de enero y acabó con tres parlamentarios expedientados. En el Congreso, el PSC se ha desmarcado también en dos ocasiones del grupo socialista y ha votado a favor del derecho a decidir.

Castigo en las urnas. El primer indicador llegó en las elecciones municipales de 2011. El PSC perdió Barcelona, tras 32 años de mandato, y las cuatro Diputaciones catalanas. El castigo seguiría en los comicios generales de ese mismo año, los primeros de este tipo en los que CiU superó a los socialistas. Después vinieron las autonómicas de 2012, cuando el PSC cosechó su peor resultado (20 escaños), y remató la situación las europeas del pasado 25 de mayo, en las que el partido perdió 350.000 votos y quedó como tercera fuerza.

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