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Del verde del verano al marrón del otoño: la química que cambia el color de las hojas

El Confidencial El Confidencial 15/10/2016 R. Pérez

Llevamos casi un mes de otoño pero en muchos lugares de nuestro país la sensación otoñal se ha hecho esperar hasta esta semana. Eso quiere decir que, entre otras cosas, han bajado las temperaturas, ha comenzado a llover y las hojas de los árboles han comenzado a cambiar de color. Un cambio al que estamos acostumbrados y que parece muy sencillo, pero que es resultado de una serie de reacciones con distintas sustancias químicasimplicadas, como explica Compound Interest. Aunque en total son decenas de compuestos, hay algunos determinantes en cada uno de los colores más habituales de las hojas de los árboles.

Las moléculas de estas sustancias alternan una serie de enlaces que pueden ser simples (consisten en un par de electrones compartidos por dos átomos contiguos) o dobles (dos pares de electrones compartidos por átomos contiguos), y dependiendo de esa estructura, absorben o reflejan unas u otras longitudes de onda del espectro visible de la luz, que es lo que crea la sensación de color en nuestros ojos. 

Verdes: clorofila

La clorofila es el componente responsable del tradicional color verde de las hojas de los árboles. Se encuentra en los cloroplastos de las hojas y es un elemento esencial de la fotosíntesis, el proceso por el que las plantas utilizan la energía de la luz del sol para transformar el dióxido de carbono en agua y azúcares, emitiendo como resultado oxígeno al medio ambiente.

© Proporcionado por El Confidencial

Para producir clorofila, las plantas necesitan termeraturas cálidas y luz del sol, ambos factores propios de la primaver y verano. Cuando el verano da paso al otoño, las temperaturas bajan y las horas de luz disminuyen, y con ello se reduce la producción de clorofila. A la vez, la clorofila ya existente se va descomponiendo. Poco a poco, el color verde va desapareciendo de las hojas.

Amarillas y naranjas: carotenoides y flavonoides

Los carotenoides y los flavonoides son grandes familias de compuestos químicos que se encuentran en las hojas de los árboles junto con la clorofila. Cuando ésta última es abundante, enmascara su color, naturalmente amarillento, anaranjado y rojizo. Carotenoides y flavonoides también se degradan durante el otoño, pero a menor velocidad que la clorofila y por eso sus colores se hacen visibles durante estas semanas. 

© Proporcionado por El Confidencial

La familia de los carotenoides incluye compuestos como el betacaroteno, que da el color naranja a las zanahoras, luteína, que tiñe de amarillo la yema del huevo, y el licopeno, responsable del rojo de los tomates. 

Rojizas y magentas: antocianina

La antocianina pertenece también a la familia de los flavonoides, un tipo de compuesto que, a diferencia de los carotenoides, no están presentes en las hojas durante todo el año, sino que comienzan a sintetizarse a medida que los días se acortan debido a la concentración de azúcares y el efecto de la luz del sol sobre ellos. 

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La función de la antocianina no está del todo clara todavía, aunque se cree que juegan un papel en la protección de los tejidos de la hoja ante la luz, prolongando así su vida y retrasando el momento de su caída. Dependiendo de la acidez de la savia del árbol, la antocianina tiñe las hojas de un rango de colores entre el rojo, el magenta y el morado. 

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