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Demoledor Millás

EL PAÍS EL PAÍS 03/05/2014 Correo El País Semanal

Josep M. Espinàs me dijo hace 30 años que con que solo una foto, chiste o artículo nos sorprendiera, haciéndonos abrir los ojos, ya valía la pena gastarse tres veces lo que costaba un periódico. Desde entonces no he dejado de comprar la prensa del día, y desde hace ya tiempo me lanzo a El País Semanal, que sé que no me decepcionará, solo con absorber la fotografía comentada del genial Juan José Millás. Aunque sin duda este autor tiene muchos más méritos literarios, el espacio que la revista le concede en La imagen anima a la lectura del resto de la publicación, en la que en ocasiones también se pueden encontrar sus espléndidos ar­tículos. Con Millás he descubierto hasta qué punto el análisis del detalle de una postura, de un adorno, de una expresión pueden revelar con tanto acierto una forma de ser y hacer. La mayoría de las fotografías que selecciona para esta galería suelen ser de personajes que no merecen para nada su simpatía, ni la mía, solo que a veces yo no había caído en ello, y de pronto Millás te los pone allí en un primer plano que se torna en disección quirúrgica al leer su comentario.

La perspectiva y la distancia

Yo soy Penélope; la que espera paciente, la que lidia con la adversidad cotidiana. Mis viajes no van más allá del reducto de mi casa, de mi entorno más cercano; pero mis anhelos y frustraciones son las mismas que las de Odiseo, las del Ulises viajero e insatisfecho. Totalmente de acuerdo con Xavier Guix: “La riqueza está en el camino, no en la llegada” (El País Semanal, 20 de abril). Pero apreciamos ese recorrido oteando en lo alto de la montaña, desde la perspectiva y la distancia. Entonces es cuando saboreamos con nostalgia los buenos momentos y analizamos estoicamente los malos tragos. Cada vez comprendo mejor cuál es la verdadera esencia de cumplir años. La juventud es categórica, cabalga del blanco al negro con soberbia e insolencia. Ulises comprende al final de su viaje que nada permanece eternamente. Acepta las deslealtades, las injusticias… No claudica, simplemente abandona su insatisfacción y saborea aquello que le ofrece la vida con mayor deleite. No somos perfectos; tan solo vivimos con mayor o menor fortuna. Es cierto, nos sentimos vacíos porque tenemos inquietudes, y eso es estar lleno. Lo siento, la juventud no es un “divino tesoro”, solo un escalón más, un recodo del camino.

Familias en precario

El País Semanal del 13 de abril dice que el presidente que abandonó La Moncloa hace 10 años en la actualidad gana 20 veces más.

Trabajo en la sanidad pública desde 1971. Estoy a punto de jubilarme con el único privilegio de haber trabajado en lo que me gusta. He visto de todo, pero sigo sobrecogiéndome con situaciones como esta: hace unos días, una madre con su hija de seis meses me preguntaba: “¿Pasa algo si retrasamos la vacuna del neumococo una semana? Hasta que no cobre no la puedo comprar” (cuatro dosis, a 75 euros cada una, desde que hace un año se dejó de financiar). ¿Tendrá el mismo problema la familia del expresidente?

Cuando la gente de su entorno se manifiesta en favor de la familia y de la vida, ¿se refieren a todas las familias, incluyendo a las que tienen algún miembro con minusvalías? ¿Están pensando en la vida de todas las personas en todas sus etapas?

Las personas sin sueldo o con sueldo precario también quieren que sus hijos no enfermen para conservar su vida.

¡No es una moda!

Después de leer el artículo de Carmen Pérez-Lanzac (20-4-2014), en mi opinión, ¡correr no es una moda!, es una forma de integración más de la mujer a lo largo del tiempo. Pero sobre todo ha sido un descubrimiento de cada mujer, que le hace sentirse mejor, más libre, más saludable, más feliz. Soy una veteranísima corredora, que comenzó a hacerlo con un chándal de algodón y unos tenis de tela. La evolución ha sido espectacular, sobre todo en la participación de las mujeres en el mundo de la competición.

Mi historia podría ser otra de las siete que componen al artículo, pero sin final feliz, por ahora. Ya que estoy inscrita como participante en la Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón 2014 y, a tres semanas de la prueba, una lesión de rodilla (menisco dañado) me ha mandado de un puntapié a un pozo oscuro, lleno de dolor, rabia y frustración. Ahora, cada mañana, en lugar de tomar mi cóctel de magnesio, colágeno, espirulina…, tengo que tragar entre lágrimas un antiinflamatorio. En estos tres meses de duro entrenamiento, al menos, he conseguido una forma física estupenda, unas piernas para lucir minifalda, y he disfrutado de mucha, mucha ilusión. Animo a todas las féminas a seguir compitiendo, con buen calzado, por supuesto, y si nos sentimos cómodas y guapas con la indumentaria, pues mucho mejor. Pero sobre todo, seguir disfrutando de una forma de vida saludable. Suerte para todos los maratonianos/as de Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón. ¡Otra vez será!

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