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Desamparados hasta por Serrat

Logotipo de El Mundo El Mundo 29/09/2017 EMILIA LANDALUCE

© Proporcionado por elmundo.es
Lo más interesante de la convocatoria es que carecía de autoría. «¡Amigos: no podemos seguir estando bajo el inmovilismo! Por lo que el jueves, 28 de septiembre, nos reuniremos a las ocho de la noche para escuchar Mediterráneo en una trobada pacífica en la Plaza de Sant Jaume, para reivindicar ante el President de la Generalitat que no estamos siendo reconocidos. Porque somos catalanes, amamos España y formamos parte de la UE».

Ayer, a la ocho de la tarde, nadie cantó Mediterráneo. Quizás influyera que Serrat se pusiera tan de perfil que ya no se le podía ver. Por supuesto, prefirieron cantar el Que Viva España de Manolo Escobar, que pese a los méritos (ejem) poéticos del cantautor catalán es mucho más conocida en Beirut, San Francisco, Roma, Berlín... Por supuesto, se escuchó Mi querida España, el himno agridulce de Cecilia que casaba bien con el espíritu de los (relativamente pocos) asistentes.

La (heroica) trobada de Mediterráneo ha sido hasta el momento la única convocatoria en la que los no nacionalistas se han podido expresar antes de la consulta ilegal. No se trata de un dato circunstancial. Frente a los llamamientos de los independentistas, los no nacionalistas, dicen, «se ven obligados a refugiarse en la espiral del silencio» a la que aluden para explicar por qué no salen a la calle. Sería mejor que hablasen de desamparo.

Hace unos días, Sociedad Civil Catalana (SCC) se reunió con los miembros de diferentes plataformas no independentistas para sopesar la posibilidad de organizar una manifestación mañana en Barcelona. «Querían hacer una convocatoria transversal (de derechas y de izquierdas) con un lema único y apoyo de los partidos constitucionalistas, pero no ha sido posible», explica Vicente Serrano, miembro de Foro de las Izquierdas No Nacionalistas.

Al parecer, ninguna de las formaciones políticas con las que se puso en contacto SCC quisieron respaldar la manifestación. «Cada uno está en sacar partido con lo suyo. Rajoy está a no molestar más de lo conveniente y los demás... ¡A saber!», explican. Otros miembros de la plataforma, como la catedrática de Derecho Constitucional Teresa Freixas, aluden a otras razones. «El sábado puede haber disturbios y nos han advertido de que podría haber enfrentamientos». También, dicen, está la falta de práctica en las movilizaciones por parte de los no nacionalistas. «El independentismo lleva años copando las calles y tampoco queremos entrar en una guerra de cifras. Queremos llamar a la paz», concluye José Rosiñol, también de SCC.

Lo cierto es que muchas asociaciones están tratando de hacerse presentes estos días. «El miércoles, en un cosa que hicimos en Sant Cugat del Vallés, se acercaba la gente para darnos las gracias. Decían que se sienten solos porque no se atreven a decir lo que piensan», decía Joan Botella, presidente de Federalistes d'Esquerres. Respecto a la propuesta de SCC dicen que hubieran accedido a participar en la movilización «siempre y cuando les hubiera convencido» el lema y la bandera. Ayer tampoco estuvieron en la Plaza de Sant Jaume. «No creo que la convocatoria haya ido muy en serio. Falta unidad y estamos muy divididos políticamente. Por otro lado, está el peligro de que la extrema derecha capitalice la movilización, como ha sucedido en los actos que organiza Ciudadanos por el Día de la Hispanidad». Ese mismo temor es compartido por muchos miembros de la izquierda. «Imagínate que llega gente con la bandera del aguilucho y estamos en la misma manifestación. Yo no quiero estar con esa gente».

Además está ese temor cerval de la izquierda a cualquier identificación con cualquier cosa que tenga que ver con PP o Ciudadanos. «Es que no queremos que nadie piense que aunque apoyemos la legalidad estamos de acuerdo con lo que hace Rajoy. Él tiene la culpa por haber permitido que la situación haya llegado dónde está», dice Miquel Iceta. Tampoco él estuvo en Sant Jaume. «Además, Serrat ya ha dicho que no quiere que se utilice su canción».

A Juan Carlos Girauta, consumado intérprete de Mediterráneo, tampoco se le vio en la trobada anónima. «Nosotros somos de nuestro padre y nuestra madre y no estamos enfermos como los nacionalistas. No pienso salir a cantar Mediterráneo después de la tontería que ha dicho Serrat cuando yo le he escuchado cien veces decir que los autores no son dueños de sus canciones».

Y ayer, no se escucho Serrat. Ni tampoco a los no nacionalistas.

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