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Diez años después del estallido (III)... España: el ejemplo de recuperación con un 40% de paro juvenil y más de un billón de deuda

Logotipo de El Mundo El Mundo 03/10/2017 DANIEL VIAÑA

El Banco Central Europeo (BCE), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, (OCDE) The Wall Street Journal o Financial Times son algunos de los importantes organismos y medios de comunicación internacionales que han alabado la recuperación económica de España. Las reformas emprendidas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, el rescate al sector financiero o la transformación del modelo económico han sido objeto de alabanzas e, incluso, han conseguido dejar en un segundo plano el hecho de que el país acumula una deuda de más de un billón de euros y que el desempleo es uno de los más altos de la Eurozona, siendo especialmente alarmante entre los más jóvenes.

© Proporcionado por elmundo.es

Precisamente en el ámbito del empleo fue donde Rajoy tomó una de sus primeras decisiones: la ambiciosa reforma laboral que aprobó en febrero de 2012, apenas unos meses después de llegar al Palacio de la Moncloa tras cosechar una histórica mayoría absoluta. Con esta medida, el Gobierno buscaba «facilitar la contratación, con especial atención a los jóvenes y a los parados de larga duración, potenciar los contratos indefinidos frente a los temporales y que el despido sea el último recurso de las empresas en crisis», al tiempo que pretendía acabar «con la rigidez del mercado de trabajo y sentar las bases para crear empleo estable».

Y justamente eso fue lo que consiguió si se atiende a los análisis de las agencias de calificación crediticia o de firmas de inversión como Bank of America, JP Morgan o Goldman Sachs, que han advertido en más de una ocasión que su posible derogación tendría unas consecuencias muy negativas.

Tras la aprobación de esta medida, y gracias también al vigoroso comportamiento del Producto Interior Bruto (PIB) y su traslación al mercado laboral, el desempleo ha pasado del 25,9% que alcanzó en el primer trimestre de 2014 al 17% en el que cerró el segundo trimestre de este año, según reflejan los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). El Gobierno espera que esta tendencia se mantenga en los próximos ejercicios, que la creación siga siendo de unos 500.000 puestos al año y que en 2020 se alcancen los 20 millones de ocupados.

El problema, sostienen los detractores de la reforma laboral, es que todo esto ha sido posible porque se ha abaratado el despido, los trabajadores han perdido buena parte de sus derechos y la moderación salarial ha provocado una importante pérdida de poder adquisitivo para la población. Además, el problema del paro entre la población más joven, como ya se ha señalado, sigue sin resolverse, y la misma OCDE que aplaude la gestión económica también advierte de que España es el país con el mayor desempleo juvenil de la Organización con cifras que rozan el 40% de paro.

Desviación del déficit

Otra cuestión que ha provocado numerosas reprimendas, especialmente desde Europa, es la incapacidad que el Ejecutivo ha mostrado para cumplir con los objetivos de déficit. El año pasado la Unión Europea, para evitar un problema mayor, regaló incluso un punto a España para que, por fin, pudiese cumplir con los compromisos adquiridos. Finalmente la desviación fue del 4,3% del PIB sin contar las ayudas financieras, cifra que sigue siendo alta pero que parece asumible si se compara con el 10% que se superó tanto en 2009 como en 2012. Este año el objetivo es del 3,1% y, según adelantó el ministro de Economía, Luis de Guindos, la economía española podría salir en el corto plazo del brazo corrector de Bruselas.

De lograrlo, España dejaría atrás uno de los últimos complejos que arrastra desde la crisis. De hecho, es el único país junto a Francia y Reino Unido que sigue sometido al procedimiento de déficit excesivo ya que todos los demás, incluidos los periféricos, han cerrado esa herida. Otra cosa será reducir la abultada deuda, tarea que se antoja aún más complicada. El crecimiento del PIB ayudará pero, según las estimaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), en 2037 la cifra todavía será de un 60% del Producto Interior Bruto, lo que supone una debilidad y será, sin duda, un punto débil cuando llegue la próxima crisis.

Pero por ahora, lo que le espera a la economía española son unos años más de crecimiento. No serán tan fuertes como el de los últimos tres ejercicios, en los que el incremento de PIB ha estado por encima del 3% y España ha sido la economía desarrollada que más ha crecido, tal y como ha certificado el Fondo Monetario Internacional (FMI); pero sí superarán o rondarán el 2%, cifra que será suficiente para que el país se mantenga a la cabeza de la Unión Europea. Y, además, la evolución se asentará sobre un modelo más sano, muy diferente de aquel que tan ligado estaba del ladrillo, con una mayor capacidad exportadora pero, también, con sensible dependencia del turismo.

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