Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Dimite el presidente de Aena, José Manuel Vargas, “por motivos personales”

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 26/09/2017 Ramón Muñoz
José Manuel Vargas (I), junto al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. © RAMÓN MUÑOZ José Manuel Vargas (I), junto al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

José Manuel Vargas se va de Aena tras un lustro en el que la compañía logró sanear su abultada deuda, una exitosa salida a Bolsa y batir récord de ingresos y pasajeros. Las explicaciones oficiales de este abandono se limitan a señalar un “cambio de ciclo” en la gestión de la empresa, de la que el Estado tiene el control absoluto gracias al 51% del capital.

Pero en el fondo de esta dimisión se esconde la frustración de Vargas por no haber conseguido que el Gobierno avanzara en la privatización de la compañía, con otra venta de acciones, para que perdiera el corsé de empresa pública y gozara de una autonomía de gestión como le solicitaban los accionistas privados.

MÁS INFORMACIÓN

  • Los sindicatos de Aena descartan la huelga ante la cercanía de un pacto
  • Viene un otoño más caliente
  • Los sindicatos de Aena convocan 25 días de huelga desde el 15 de septiembre
  • Los vigilantes de El Prat rechazan el acuerdo y mantienen la huelga indefinida a partir del lunes
  • Eulen gestiona la seguridad en 21 aeropuertos por 19 millones al año

El ministro de Fomento se apresuró ayer a negar que existieran discrepancias entre Vargas y el Gobierno, o que la dimisión respondiera a los problemas surgidos este verano en el aeropuerto del Prat por el conflicto laboral con los trabajadores de seguridad de Eulen. “Sería injusto relacionar esta decisión con el asunto de El Prat”, señaló.en una reunión informativa con periodistas.

De la Serna desveló que Vargas —que accedió al cargo cuando Fomento estaba en manos de Ana Pastor— le había solicitado ser relevado al frente de Aena cuando él tomó posesión del cargo en noviembre de 2016, pero que le pidió como favor personal que continuara en la empresa hasta que se resolviera el asunto de las tasas aeroportuarias, el principal ingreso del gestor público, que se llevaba negociando desde la anterior legislatura. Posteriormente, en junio pasado, con las tasas ya aprobadas, el presidente de Aena volvió a poner su cargo a disposición pero el ministro volvió a sugerirle que esperara a después del verano. Justamente en los meses estivales estalló la crisis de los trabajadores de Eulen en El Prat y otro conflicto de los propios empleados de Aena, y se aparcó la decisión.

Saneamiento de la compañía

Vargas, que compareció junto al ministro, corroboró que su decisión estaba tomada desde hace casi un año, al entender que una vez reorganizada la compañía, y saneada financieramente, se debía producir un “cambio de ciclo que tiene que llevar aparejado un cambio de personas”. “No nos olvidemos de lo que era Aena en 2011. Ahora está en el Ibex 35 y vale 25.000 millones de euros”, apostilló. “La empresa debe salirse de la política”, indicó ayer Vargas, que hará efectiva su renuncia el próximo 15 de octubre. Su sucesor no se ha comunicado aún.

Pese a esas explicaciones, lo cierto es que el desencuentro entre la dirección de Aena y el Gobierno se ha hecho patente en el último año. Las chispas saltaron cuando el gestor aeroportuario anunció su intención de llevar al consejo la propuesta de lanzar una contraopa por Abertis que compitiera con la de la italiana Atlantia, que ofrece más de 16.000 millones de euros. El Gobierno tuvo que frenar la operación liderada por el fondo TCI. De la Serna dijo ayer que Vargas no estaba al frente de esa operación pero otras fuentes gubernamentales apuntaron entonces que el presidente de Aena sí jugo un papel activo en esa operación y estaba a favor de la misma. También hubo serias diferencias por las tasas aeroportuarias, cuya rebaja forzó el propio Ministerio de Fomento, en contra del criterio de la dirección.

En esa operación frustrada sobre Abertis se adivinaba el pulso entre los fondos y otros inversores privados (que lograron plusvalías millonarias en la colocación a Bolsa) y Fomento para que el Estado avanzara en la privatización y cediera la mayoría en el capital. De esta forma, ganarían más de poder de maniobra y decisiones estratégicas como la compra de empresas, la participación en concursos internacionales, la contratación de personal o las retribuciones de los directivos no tendrían que ser sometidas a la aprobación del Consejo de Ministros. Vargas, pese a haber sido nombrado por el Gobierno, se ha colocado siempre en el bando de los accionistas privados. "La empresa debe salirse de la política", indicó este martes Vargas. 

También hubo serias diferencias por las tasas aeroportuarias, cuya rebaja forzó el propio Ministerio de Fomento, pese a la oposición de Vargas y su equipo, que deseaban a lo sumo congelarlas. Otra queja, reconocida públicamente por el propio Vargas, es la escasa retribución de los directivos de Aena en comparación con otros gestores aeroportuarios privados europeos, y de acuerdo al valor que han generado para el accionista.

Abandona el cargo con cifras récord de ingresos y pasajeros, y justo cuando se acaba de cerrar el  conflicto laboral con sus empleados. Precisamente, este martes el consejo de Aena aprobó el principio de acuerdo con los sindicatos para aplicar una subida salarial y aumentar las contrataciones. No obstante, ese acuerdo puede quedar en agua de borrajas si no se aprueban unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2018, ya que debe contar con la aprobación de la mesa de la función pública.

Cifras récord y una exitosa salida a Bolsa

A Vargas, al frente de Aena desde 2012, se le recordará como el artífice de la salida a Bolsa y como el gestor que supo sanear las cuentas de la compañía, que arrastraba una deuda de 14.000 millones de euros.

Cinco años después, Aena batió récord de beneficios en 2016 al alcanzar los 1.164 millones, con un Ebitda de 2.293 millones, una generación de caja de 1.834 millones y la deuda se redujo hasta los 8.228 millones.

El 11 de febrero de 2015, Aena protagonizó la mayor operación de salida a Bolsa llevada a cabo en Europa desde 2011 y en España desde 2007, y se colocó la quinta en el mundo en 2015. En la actualidad Aena es la primera compañía gestora de aeropuertos por capitalización bursátil del mundo, con cerca de 25.000 millones de euros, por encima de AdP (15.000 millones) y Fraport (8.000 millones) y es el séptimo valor del Ibex 35. Desde su debut en Bolsa, su cotización se ha revalorizado en más de un 180%, aunque en la sesión de este martes cayera un 2,3%.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon