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Distintas influencias, el mismo molde

EL PAÍS EL PAÍS 01/06/2014 Jordi Quixano
Azpilicueta y Albiol felicitan a Torres por su gol a Bolivia. © Julio Muñoz Azpilicueta y Albiol felicitan a Torres por su gol a Bolivia.

Confiado a los jugadores que le dieron el laurel europeo y mundial, Del Bosque citó para Brasil a 16 de los futbolistas que ya estuvieron y conquistaron Sudáfrica. Una decisión que expresa continuidad, no solo en los nombres, sino también en el molde y modelo de juego, toda vez que desde el cuerpo técnico de España tienen claro que con el estilo no se juega, donde predomina el toque y el pase corto antes que el juego vertical y sin fronteras. Tan acentuada es la tesis que poco importa que 10 jugadores de la convocatoria se alimenten cada fin de semana de las ruidosas gradas de la Premier (De Gea, Azpilicueta, Cazorla, Mata, Silva y Torres) y de la Bundesliga (Javi Martínez), del mismo modo que otros disfrutan de la pasión napolitana (Reina y Albiol) como uno último lo hará desde el próximo febrero en la siempre pujante MLS (Villa, en el New York City). Son aromas del exterior que enriquecen la apuesta española; esa que fermentó en el Barça, que impulsó Luis Aragonés y que prolonga Del Bosque.

“Salir fuera te hace aprender otro fútbol. Te abre la mente”, expone Albert Luque

No hace tanto, España jugaba con lo puesto, con lo de casa. Así, en el Mundial 86 no era raro que los futbolistas pidieran vídeos de los rivales. “Muy bien, muy bien, véanlos’, nos decía Miguel Muñoz”, rememora Antonio Maceda, presente en México; “pero recuerdo que al ver en el césped a Laudrup con Dinamarca pensé: ‘Este tío es la leche’. Y me sorprendió porque antes apenas sabías nada del adversario”. En 1990, sin embargo, apareció la tecnología. “Yo creo que conocíamos a todos los que nos enfrentábamos”, explica Rafa Martín Vázquez; “pero no con el detalle de ahora. Antes, casi no existía Internet y recuerdo que nos ponían los partidos enteros y que como mucho le daban al forward para ir rápido. No había aún la cultura de pasar cortes de las jugadas”. Lo mismo opina Francisco Camarasa, partícipe del Mundial 94: “Sí que veíamos mucho rato algunos vídeos, pero no teníamos esa cantidad de información... ¡Es que ahora solo falta que te den el DNI, la dirección y el teléfono del rival!”.

Pero en 1995, la ley Bosman originó la desaparición de los cupos de extranjeros, aperturismo del fútbol universal, borrón a las fronteras con el balón como argumento. Aunque a España le costó dar el salto, toda vez que en 1998 ningún seleccionado jugaba en el extranjero y en 2002 solo estaba Mendieta, que militaba en el Lazio italiano. “Como antes no se veía tanto fútbol en la televisión, los que jugábamos en España nos preguntábamos cómo estaría Mendieta para el Mundial porque sabíamos que no le iba muy bien. Al verle, vimos que era el de siempre”, revela Albert Luque. Desde ese Mundial, sin embargo, el aperturismo fue evidente. “Porque la Liga no ha podido soportar las deudas económicas”, interviene Rafa Alkorta, que jugó en Francia 1998. Así, en 2006 y en la Eurocopa 2008 fueron cinco los jugadores que militaban en ligas foráneas (21,7%); en Sudáfrica había tres (13%); en la anterior Eurocopa llegaron a cuatro (17,4%); y ahora son 10, el 43,5% del total, que podría haber sido más de incluir Del Bosque a Negredo, Llorente, Thiago o Navas, entre otros.

“Todos tienen un perfil que se adapta a la exigencia del modelo”, dice Martín Vázquez

En unas pocas semanas y a través de las redes sociales, Javi Martínez se hacía un selfie en la plaza Marienplatz con los aficionados del Bayern de fondo; Albiol colgaba un remate suyo frente al intento de chilena de Balotelli; Silva y Cazorla posaban con los trofeos de Premier y la Copa en el vestuario del City y Arsenal; Mata felicitaba ayer a Chicharito... “Todo eso es positivo porque son maneras diferentes de ver y aprender otro fútbol. Te abre la mente”, expone Albert Luque, presente en el Mundial 2002. “Aportan matices que no se dan en la Liga, como la agresividad y dinamismo de Inglaterra”, abunda Luis García, que fue al de 2006. “Este aperturismo, este conocer otras ligas, ha sido fundamental para España”, suma Martín Vázquez.

Al contrario que antaño, como en 1986, ahora no hay temor a lo nuevo. “Es que nosotros íbamos huérfanos de conocimiento”, revela Maceda. “Pero a la que vas fuera, a la que tus rivales son compañeros de equipo, el Mundial deja de ser tan espectacular”, agrega Luque. “Pero te sirve para aportar detalles a los compañeros, para decirles, por ejemplo, cómo defender a Shevchenko”, puntualiza Luis García. “Aunque desde la Euro 2008 esas dudas o posibles miedos ya no existen. Todos se fijan en nosotros”, agrega Alkorta.

Sobre todo porque España sabe a lo que juega por más influencias que haya. “El equipo está formado y, no es por desmerecer al míster, pero juegan de memoria”, interviene Luis García. “Se ha confeccionado un grupo, un estilo de jugadores que se adaptan al sistema”, intercede Camarasa. “Todos juegan a lo mismo”, ahonda Alkorta. “Todos tienen un perfil de juego que se adapta a la exigencia del modelo”, concluye Martín Vázquez. Como le gusta a Del Bosque, que mete todas las esencias en el mismo tarro.

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