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Doña Sofía, siempre fiel a su compromiso

EL PAÍS EL PAÍS 02/06/2014 Mábel Galaz
Doña Sofía, con algunos de sus perros, en La Zarzuela. © MARISA FLÓREZ Doña Sofía, con algunos de sus perros, en La Zarzuela.

Hija de reyes, hermana de rey, esposa de rey y madre de un futuro rey, Sofía de Grecia ha desempeñado un importante papel institucional junto a quien ha sido su marido durante más de medio siglo -el día 14 cumplirán 52 años de casados-. Su sentido de la responsabilidad y su compromiso con la Corona han imperado en estos años de luces y, a veces, sombras. Una trayectoria vital  que ha estado siempre marcada por sus obligaciones con la institución. “La Reina es una gran profesional”, ha dicho siempre don Juan Carlos de ella. Los Reyes se casan para siempre, por eso su matrimonio ha sido fruto de una vida en la que la relación personal se ha mezclado con la institucional. La suya es una unión que va más allá y supera lo personal. Se basa en lo que ellos, sobre todo ella, creen que es su deber. A doña Sofía no le gustan los divorcios, tampoco los cambios. En sus escasas declaraciones siempre ha mantenido que el Monarca nunca abdicaría. “España necesita oír eso de 'ha muerto el rey, viva el rey”. Era lo que ella entendía que necesitaba la Corona para mostrar su solidez. Pensando precisamente en el futuro, en su hijo, doña Sofía ha trabajado sin descanso desde que, junto a su esposo, asumió su tarea institucional. Lo ha hecho en una doble vertiente: trabajando por España y educando a don Felipe, como heredero.

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El Príncipe es su gran debilidad, quien más se le parece. Ambos mantienen una estrecha y cómplice relación. Entre ellos hablan en inglés. Quienes les tratan de cerca aseguran que don Felipe cuida y protege a su madre; también le consulta. Si la Reina ha sido la pacificadora, la mediadora en la familia, el Príncipe hace ese papel con sus padres. De su madre, don Felipe ha heredado muchas cosas, entre ellas el sentido de la responsabilidad y una cierta timidez. Juntos han formado un buen equipo en estos últimos años en que don Juan Carlos ha estado mermado físicamente a causa de sus problemas de salud. Las encuestas internas que maneja la Casa del Rey, sobre el grado de aceptación de los miembros de la familia real, demuestran que se reconoce su trabajo: ellos son los más valorados, por delante de don Juan Carlos y la princesa Letizia.

En estos tiempos convulsos en que los que ha vivido la Corona a causa de la imputación de Iñaki Urdangarin por el caso Nóos, doña Sofía se ha visto obligada a hacer equilibrios para que su familia se mantuviera unida. Apartados los duques de Palma de la agenda oficial, la Reina siempre ha trabajado para que doña Cristina no perdiera su lugar en la familia. Como suegra, ha mantenido que espera el dictamen de la justicia; como madre, sufre por su hija; y como abuela, intenta dar todo el apoyo posible a sus cuatro nietos Urdangarin. En las reuniones de trabajo de la Casa del Rey, doña Sofía siempre dejó claro que no iba a renunciar a esa parte de la familia, aunque hizo algunos cambios en el protocolo de sus visitas, ahora mucho más discretas.

La crisis de Botsuana y la aparición de la princesa Corinna en varios medios de comunicación hablando de su “entrañable” amistad con don Juan Carlos también colocó a doña Sofía en una situación hasta ese momento inédita para ella. Pero lejos de dar un paso atrás, decidió seguir con más empeño su trabajo. Pidió a los miembros de la Casa del Rey que ampliaran su agenda y rara es la semana en la que no comparece en público varias ocasiones.

“La Reina está mejor que nunca”, aseguraban en las últimas semanas los colaboradores de doña Sofía. La página web de la Casa del Rey recibe muchos mensajes dirigidos a ella. “Cartas en las que le piden cosas, pero también muchas en las que le animan a seguir y le muestran su cariño”, explica un portavoz del palacio de la Zarzuela. La Reina las lee todas, y la mayor parte se contestan desde su secretaría. Su agenda de trabajo ha estado centrada en los últimos años. Han sido los trabajos en el ámbito de la cooperación a los que más tiempo ha dedicado. El pasado mes de marzo realizó su último viaje. Durante cuatro días estuvo en Guatemala para visitar los proyectos de cooperación que el Gobierno de España financia en el país centroamericano. También la Fundación Reina Sofía destinada a investigar y cuidar a los enfermos de alzhéimer ha ocupado mucho de su tiempo.

El pasado mes de febrero, cuando nadie sospechaba que don Juan Carlos podría abdicar, “por expreso deseo” del Monarca, según La Zarzuela, la Reina y la Princesa comenzaron a recibir un sueldo. Doña Sofía, de 131.739 euros, y  de 102.464 doña Letizia. Las nuevas retribuciones no supusieron un incremento, sino un cambio de filosofía, según explicaron en La Zarzuela. El año pasado recibieron cantidades muy similares, pero solo en concepto de gastos de representación. Ahora se trata de “profesionalizar” su labor al servicio de la Corona. “Es más profesional, más transparente y más justo hacerlo así”, explicó un portavoz del palacio.

La agenda oficial de doña Sofía recoge que esta semana viajará a Nueva York para participar en la reunión ejecutiva de Unicef, mantener después un almuerzo con las embajadoras de la ONU y presidir un acto en la Fundación Liceu. La Reina se mantendrá en su puesto hasta el final, con este sentido de la responsabilidad y el deber que ha desempeñado durante estos 39 años.

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