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Dos alumnos pierden la beca por la indemnización del seísmo de Lorca

EL PAÍS EL PAÍS 23/05/2014 Elisa Silió

El 11 de mayo de 2011 Mario Torres y Alejandro Palacios, alumnos de ingeniería en la Universidad Politécnica de Cartagena, perdieron sus casas en el terremoto de Lorca (Murcia); y también perdieron la beca de estudios en cuanto sus familias ingresaron los 80.000 euros de indemnización por el destrozo del seísmo. Lo que les han dado por un lado se lo han quitado por otro. El Ministerio de Educación considera que no cumplen los requisitos económicos para obtener una beca —sí los académicos, pues son alumnos brillantes— porque la cuenta de sus padres engordó el año pasado. Ese dinero lo han gastado, lógico, en levantar sus casas derrumbadas.

Fuentes de Educación explican que las becas se tramitan con un sistema informático que no discrimina el origen de la renta. Por eso animan a los estudiantes a que recurran pues en estos casos se es “flexible”. En las próximas semanas presentarán el recurso de reposición con el respaldo de su universidad.

Mario y Alejandro, que no se conocían, cuentan que la ayuda se les denegó en diciembre y que ya habían alegado explicando los motivos del aumento de su patrimonio. “Lo que pasa es que ahora han leído el artículo en el periódico La Verdad y se echan atrás”, concluyen.

“Puedo entender que haya un problema informático, pero hemos tenido conversaciones telefónicas y por correo electrónico con el ministerio en las que ofrecíamos una explicación argumentada”, cuenta Francisco Martínez, vicerrector de Estudiantes y de Expansión Universitaria de la Politécnica.

A Mario Torres le queda alguna asignatura de cuarto y quinto para terminar Industriales. Estaba en Cartagena cuando la réplica del terremoto convirtió su casa en polvo. Los 80.000 euros de indemnización no están ya en la cuenta familiar, sino en manos de la constructora, que planea acabar las obras en 2015. Litigios vecinales han retrasado mucho los plazos y en estos tres años han vivido en la localidad de Águilas en un piso alquilado.

Desde antes del terremoto, el padre de Mario estaba en paro. Por suerte, hace dos meses ha vuelto a trabajar de camionero y su madre es asistenta. Tiene un hermano en el instituto. Hasta este curso Mario había recibido una beca de 6.000 euros: 1.038 de tasas de matrícula y el resto para alojamiento y manutención. Con eso le sobra. “Aquí la vida es barata. Vivo con tres compañeros en un piso y pago 170 euros”, explica. El año pasado le ingresaron la ayuda en junio así que está acostumbrado a sobrevivir durante el invierno.

El próximo curso planea irse de Erasmus a Grenoble (Francia) con los ahorros de estos años y la beca de la Unión Europea. A la familia de Alejandro Palacios el seguro les ha indemnizado con otros 80.000 euros, pero andan en litigios para cobrar otros 40.000. Oficialmente, la casa está a nombre de su abuela, aunque eran ellos sus ocupantes y estaban tramitando el cambio de papeles. Su casa unifamiliar no cayó entera, pero la demolieron 15 días después. Sus padres —solo él trabaja— han tenido que pedir un crédito para volver a construirla. Con los 80.000 no llegan.

El estudiante Alejandro Palacios, ayer ante un edificio derruido tras el terremoto en Lorca. © gloria nicolás El estudiante Alejandro Palacios, ayer ante un edificio derruido tras el terremoto en Lorca.

La beca era menor que la de Mario. Unos 2.500 euros más la matrícula. Siempre ha estudiado mucho para no perderla. El próximo año Educación ablandará los requisitos para no perder la beca si se trata de ingenierías y Ciencias. Así que ambos estudiantes podrán obtenerla con solo aprobar un 40% de los créditos, no la mitad, como antes. Este porcentaje estaba ahogando a campus politécnicos como el de Cartagena.

El vicerrector murciano considera que el ministerio debía tener en cuenta la situación emocional de estos afectados por una catástrofe a la hora de repartir las ayudas. El terremoto de Lorca dejó nueve muertos y 349 heridos.

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