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Draghi defiende mantener los estímulos: "Necesitamos ser pacientes y persistentes"

Logotipo de El Mundo El Mundo 25/09/2017 PABLO R. SUANZES
© Proporcionado por elmundo.es

El presidente del BCE lo tiene claro. A pesar de los mejores datos económicos, a pesar de la presión del Bundesbank y a pesar de los resultados electorales alemanes, que todo apunta a que empujarán hacia una línea política fiscal y monetaria más ortodoxa, el BCE seguirá siendo "paciente y resistente". Esto es: ninguna noticia sobre la retirada de estímulos y señales que apuntan y otra vez a pequeños ajustes, pero no grandes cambios.

En su tercera comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo este año, Draghi ha aplaudido la mejora de todos los indicadores. "Hace un año discutíamos juntos la senda de moderación de la recuperación en la Eurozona y éramos testigos de la pérdida del momento mientras evaluábamos el impacto del referéndum británico. En estos 12 meses, sin embargo, la recuperación se ha acelerado y ampliado, apoyada por nuestra política monetaria", ha dicho el italiano a los eurodiputados.

Los números hablan casi solos. "El crecimiento real del PIB fue mejor de lo esperado en la primera mitad del año, llegando a un 2.3 interanual en el segundo trimestre. La Eurozona acumula 17 trimestres consecutivos de crecimiento y las últimas informaciones indican que el momento seguirá este año. La recuperación, de forma crucial, está marcada por fuerzas domésticas. El paro ha caído a su nivel más bajo en ocho años y se han creado siete millones de empleos desde mediados de 2013", ha señalado en su intervención inicia.

Todo eso es fantástico, pero se debe en parte a los estímulos monetarios. Y el crecimiento no justifica un cambio, sino probablemente lo contrario, defienden en Fráncfort, pues el IPC sigue por debajo de lo esperado, de lo deseado y de lo que los modelos tradicionales dicen que debería haber crecido. "En general, cada vez estamos más convencidos de que la inflación acabará llegando a los niveles acordes a nuestro objetivo, pero también sabemos que un grado sustancial de acomodación monetaria es necesario para que esa senda alcista se materialice", ha advertido Draghi.

Esto es: los estímulos deben seguir. Quizás no al mismo nivel, pero quizás sí. Y no será hasta finales de año que se tome esa decisión. "Tenemos que ser pacientes y persistentes. Un ajuste al alza de la inflación general que sea duradero y sostenible requiere una mayor absorción" y "eso, a su vez, requiere todavía un grado muy amplio de acomodación monetaria".

La fecha marcada en rojo en el calendario, como se esperaba, es el 26 de octubre. "Decidiremos a finales de este año una recalibración de nuestros instrumentos que mantenga el grado de apoyo monetario que la economía de la zona del euro todavía necesita para completar su transición hacia una nueva trayectoria de crecimiento equilibrado caracterizada por una estabilidad de precios", ha insistido el italiano en el obtuso lenguaje eurocrático de la entidad.

El presidente del BCE no ha dado ninguna sorpresa hoy en Bruselas, pero ha usado en algún momento un tono cada vez más contundente en defensa de su trabajo y las decisiones pasadas, que tan duramente son criticadas y atacadas desde Berlín. "El paquete de políticas monetarias que hemos puesto en marcha de forma secuencias desde junio de 2014 ha llevado a una relajación de las condiciones de financiación. Lo que es evidente hoy, y difícil de discutir, es que este ímpetu de política monetaria está llevando, y cada vez más, a una actividad económica más fuerte, ingresos más alto y mejores perspectivas laborales para los ciudadanos de la Eurozona".

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