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Drogas, chinches y 'okupas', el día a día de Lavapiés

ABC ABC 18/08/2015 Tatiana G. Rivas
En Lavapiés hay varios problemas enquistados que el gobierno de Ana Botella dejó sin resolver y que desafían la gestión de Manuela Carmena. © AP En Lavapiés hay varios problemas enquistados que el gobierno de Ana Botella dejó sin resolver y que desafían la gestión de Manuela Carmena.

En Lavapiés hay varios problemas enquistados que el gobierno de Ana Botella dejó sin resolver y que desafían la gestión de Manuela Carmena: el menudeo de drogas, las «okupaciones» de pisos para traficar con estupefacientes, la suciedad y una plaga de chinches que crece. La heroína se duerme ya incluso hasta en la calle, con colchones arrastrados de la basura. Las imágenes hablan por sí solas. Sí, es el centro de Madrid.

Begoña Sebastián, una de las vecinas de la plaza de Lavapiés afectada por estas variables, lleva bien la cuenta. Tuvo que fumigar su piso el año pasado porque se infectó de chinches. Los dos pisos «okupa» que tenía en su edificio eran el foco. Desde entonces, después de pagar 5.000 euros toda la comunidad para la desinsectación, ella abona 38 euros mensuales para someter su casa a una revisión de insectos. Por ahora se salva, pero puede ser cuestión de tiempo. En su bloque aún queda una vivienda «okupa» –que hace de base para vender droga–, donde recopilan todos los enseres de la basura –muebles, sofás y colchones–.

La alcaldesa no contesta

Begoña escribe semanalmente al Ayuntamiento desde hace años para rendir cuentas de cómo está el barrio. No solía recibir respuesta. A día de hoy, enumera la presencia de chinches en la calle Buenavista, 34 y 36; en Zurita, 45; en la Plaza de Lavapiés, 6; en Provisiones, 6; en la calle del Olmo, 13; Lavapiés, 30; Sombrerete, 13, y esta semana se han sumado Argumosa, 11 y Escuadra, 12. Ha pedido una reunión con la alcaldesa y el concejal-presidente del distrito Centro, Jorge García Castaño, pero no se la han concedido hasta el momento.

Obtuvo contestación de una técnico que volvió a caer como un jarro de agua fría. Tras cuatro años informando sobre la situación esta fue la respuesta de la Junta del Distrito: «Respecto al tema de los «okupas», el Ayuntamiento no cuenta con información relativa a las viviendas y sus diversas situaciones legales... Entendemos que es un asunto que se podría gestionar desde las comunidades de propietarios y, en su caso, con apoyo del Ayuntamiento de Madrid». Reconocían desde la Junta que la administración «tiene la obligación» de mantener las propiedades en adecuado estado de conservación e higiene.

«Nadie lo resuelve. Para las instituciones es más fácil mirar para otro lado y tenerlo concentrado en una zona. Tenemos que estar mendigando que nos ayuden», expone. Begoña montó hace cuatro años con otros tres vecinos la Plataforma de Lavapiés para dar voz a estos problemas. Nada ha cambiado desde entonces. La situación ha ido a peor. A día de hoy, ya suma en su asociación un centenar de personas que en otras agrupaciones vecinales como La Corrala, subvencionada, no han encontrado amparo. Ni siquiera las cámaras instaladas por el Consistorio ni las propias que han colocado los vecinos en los portales han sido disuasorias para que cese el tráfico de estupefacientes. La agresividad de los «okupas» con los vecinos se ha reducido, cuentan, pero las peleas y las broncas en la plaza suceden casi a diario.

«Hay más toxicómanos y los «okupas» someten a algunos ciudadanos a la extorsión. Han llegado a pedir 600 euros al propietario de un inmueble para que dejaran la casa», informa esta representante de la Plataforma.

La limpieza, otro reto

Otro de los problemas acusados en la zona es la falta de limpieza, lo que promueve la proliferación de insectos. De hecho, han comprobado en numerosas ocasiones que llaman al 010 ( teléfono del Ayuntamiento  ) para que retiren los muebles que la gente deja en la calle «y tardan tres días en recogerlos», cuenta esta portavoz vecinal.

Además, la basura se acumula fuera de los contenedores diariamente, pero sobre todo los fines de semana. Acaba en alcorques y desperdigada por las aceras. «Está provocado por las terrazas ilegales –otra de sus denuncias– o legales que no cumplen las ordenanzas, los establecimientos que tiran las cajas a la calle y la falta de educación de determinados ciudadanos», sostiene la representante de la Plataforma de Lavapiés. ABC habló con el concejal de Centro, García Castaño, y aseguró que el problema de las terrazas ilegales se estudiaría durante los próximos meses y se reunirá con todos los vecinos».

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