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Dubai, un oasis de lujos y rascacielos

La Vanguardia La Vanguardia 02/06/2014 Sílvia Colomé
Dubai, entre rascacielos y oasis. // Dubai, entre rascacielos y oasis. © Getty Dubai, entre rascacielos y oasis. // Dubai, entre rascacielos y oasis.

Dubai parece un deseo concedido por el genio de la lámpara. Hace apenas cincuenta años, este enclave del golfo Pérsico resurgió de las arenas del desierto de Arabia para convertirse en un oasis de rascacielos donde el lujo no es ningún espejismo. En este emirato no hay nada imposible y cualquier antojo puede convertirse en realidad. No en vano posee el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, con 828 metros de altura, o una estación de esquí con cinco pistas para surfear las altas temperaturas del verano.

Desde el avión ya se puede vislumbrar el gran tesoro del emirato: sus modernos edificios que, de noche y desde las alturas, brillan como diamantes, rubíes o esmeraldas. El primero, y que marcó el desarrollo arquitectónico de Dubai, es el World Trade Centre, construido en una fecha tan moderna como el 1979. Con 149 metros y forma de enjambre, refleja el diseño de la época. Más modernas nos parecen las Emirates Towers, unas torres gemelas que en su día marcaron un récord de altura y que alberga uno de los hoteles más alto del mundo. Le gana, por ejemplo, otro rascacielos de lujo: el Burj Al Arab, con forma de vela y detalles sorprendentes, como el uso de pan de oro de 24 quilates en su construcción. Este edificio fue la figura más emblemática de Dubai hasta que se inauguró el Burj Khalifa, una de las visitas imprescindibles de la ciudad.

La antesala a su ascenso acoge un centro de interpretación de rascacielos, que permite admirar los más significativos del planeta junto al rey de todos ellos. El itinerario por sus entrañas de metal muestra el punto por donde Tom Cruise descendió para lograr su misión imposible. Y un ascensor con efectos especiales sube en un minuto exacto 124 pisos, planta donde se encuentra el mirador. Desde aquí se extiende la vista más impresionante de Dubai. El mar a un lado, al otro el desierto, y allí en frente las palmeras de hormigón y cristal levantadas por el hombre.

Pero las palmeras más conocidas de Dubai son las Palm Islands, tres estructuras residenciales de lujo, todo un desafío de la ingeniería, construidas en el mar y que aportan a la ciudad 400 kilómetros extra de costa. Palm Deira y Palm Jumeirah destacan por sus hojas de playa y The World está formado por unas 300 islas de precios millonarios que dibujan el mapamundi sobre las aguas marinas, una figura que en Dubai adquiere más sentido que en ningún otro lugar, ya que con un 80% de inmigración, la mayoría de sus ciudadanos proviene de todas partes del mundo.

Los centros comerciales, pequeños barrios de ocio

El cosmopolitismo de Dubai tiene su máxima expresión en los numerosos e inmensos centros comerciales, donde la mayoría de marcas internacionales están presentes. Pero estos gigantes del comercio suponen mucho más que un paraíso para los amantes de las compras. En realidad, sorprende su oferta de ocio con espacios jamás imaginados en estos lugares.

Mall of the Emirates parece un barrio de Dubai. Con más de 400 tiendas, dicen que haría falta más de un día para recorrer todos sus rincones. Pero la estrella de este centro comercial es, sin duda, su estación de esquí, Ski Dubai, con cinco pistas, teleférico, remontadores y espacios de juegos de nieve, como trineos o lanzamiento de bolas humanas. Estas son algunas de sus espectaculares cifras: cada día fabrica 30 toneladas de nieve, ocupa 25 pisos de alto y puede albergar hasta 1.500 personas. Sin duda, con temperaturas bajo cero, es el lugar ideal para contrarrestar el calor del verano.

En estos momentos, el centro comercial que está más de moda es el Dubai Mall, con acceso directo para visitar a su vecino Burj Khalifa. Entre sus atractivos, figura uno de los acuarios más grandes del mundo, que también presume de cifras: cuenta con un panel panorámico de acrílico de récord con más de 30 metros de largo y ocho de altura en el que viven unos 33.000 peces de 85 especies diferentes, entre los que no pueden faltar los tiburones. La oferta de ocio se completa con una pista de patinaje, impresionantes cascadas y, en el exterior, la conocida Dubai Fountain, el espectáculo de fuentes más grande del mundo.

Ciudad de hoteles

Dubai cuenta con una de las ofertas hoteleras más impresionantes del mundo, y no sólo por la cantidad (unos 500) si no sobre todo por su lujo y confort. El Burj Al Arab aloja el único hotel de siete estrellas del mundo con unas 200 suites con mayordomo incorporado. Pero los hoteles no son meros lugares de alojamiento, también disponen de una oferta de ocio que atrae a sus huéspedes y a los habitantes de la ciudad.

Aquí van solo tres ejemplos:

Jumeriah Zabeel Saray: Parece un palacio otomano situado en Palm Jumeirah, donde es posible comer en sus variados restaurantes, visitar su spa con suites privadas o, simplemente, degustar un high tea en su terraza con vistas a la playa.

One and Only Royal Mirage: Ofrece la posibilidad de practicar diferentes deportes, como el golf. Dispone de un hammam oriental, amplia oferta de restaurantes, piscinas y playa privada.

Le Meridien Dubai: Un práctico hotel de cinco estrellas para los que necesiten alojarse cerca del aeropuerto. Destacan sus cursos de cocina, la amplia oferta de restaurantes y bares utilizados también por los ciudadanos de Dubai.

La esencia de Dubai

Aunque Dubai presume de modernidad, no renuncia a su pasado. Uno de los barrios que muestra su esencia más genuina es Bastakiya, con sus casas de coral recubierto de arena y sus típicas torres de ventilación para hacer más respirable el calor del desierto. Su medio centenar de edificios restaurados acogen a artistas, centros culturales y restaurantes. Este es un buen enclave para ir a conocer la cala de Dubai. Es recomendable coger un abra (pequeña embarcación) y admirar los rascacielos y minaretes de la ciudad desde el mar.

Y como buena ciudad árabe, no puede faltar el zoco. Su antigua alma comercial todavía es muy activa en la venta de oro y especies. El Gold Souk resulta tentador para los amantes de las joyas. La mayoría están elaboradas con 24 quilates y destacan por su espectacularidad. Si se prefiere comprar especies, vale la pena optar por el azafrán.

Descubrir el desierto

No se puede dejar Dubai sin adentrarse en el desierto de Arabia, ya sea a caballo, camello o en 4x4. Hay múltiples propuestas para vivir un safari o deslizarse por las dunas practicando el sandboard. Una de las opciones más recomendables es visitar el Dubai Desert Conservation, la mayor reserva natural del emirato, donde los antílopes blancos campan a sus anchas. Se encuentra en el complejo turístico Al Maha, un hotel de lujo donde poder experimentar la sensación de nadar en una piscina rodeada por las dunas del desierto.

Cómo llegar

La compañía aérea de Dubai es Emirates, que dispone de vuelos directos desde Barcelona y Madrid. A bordo, destaca su sistema de entretenimiento con 1.200 canales, películas, series, juegos o música.

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