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Ecologistas denuncian "connivencia entre el gobierno y Repsol" por las prospecciones petrolíferas

La Vanguardia La Vanguardia 09/06/2014 Raquel Andrés Durà

"No a las prospecciones: ni aquí ni en el Ártico". Así de contundente ha sido el responsable de la campaña 'Prospecciones no' de Greenpeace, Julio Barea, en el puerto deportivo de Valencia, donde se encuentra atracado el buque insignia de la organización: el Rainbow Warrior. Mañana martes partirá hacia Ibiza para concienciar a la población sobre los riesgos de las prospecciones que la petrolera Cairn Energy (a través de su filial española Capricorn) quiere llevar a cabo en las aguas del Golfo de Valencia. Actualmente está pendiente de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de sondeos acústicos.

El capitán del barco, Joel Stewart; el responsable de la campaña, Julio Barea; el portavoz de 'Petroli no: Columbretes Netes' (Valencia), Albert Fernández; el representante de la oficina de Acción Global contra las prospecciones petrolíferas en Canarias, Ezequiel Navío, han dado una rueda de prensa para dar a conocer la campaña y las instalaciones del buque y han hecho hincapié en la necesidad de "solventar" la "dependencia de los hidrocarburos".

Esta dependencia, en palabras de Barea, "nos lleva a buscar las últimas gotas de petróleo en los lugares más recónditos" y "la quema de petróleo es una de las grandes causas del cambio climático en el mundo". Barea ha ofrecido como solución "cambiar el modelo energético" y basarlo "en la eficiencia y 100% renovable".

Asimismo, el responsable de la campaña ha asegurado que la Unión Europea podría ahorrar 200.000 millones de euros al año y crear 1.200 puestos de trabajo "apoyando las energías renovables", un campo donde España, ha dicho, "tiene un potencial grandísimo" y sería "técnica y económicamente posible para 2050".

En España, la campaña centra sus peticiones en torno a dos puntos, que ha comunicado Barea: una ley que prohíba las prospecciones y extracciones de hidrocarburos en las aguas españolas; el abandono de todas las subvenciones a las "energías sucias", frente a las "limpias", "que no están subvencionadas, sino primadas".

El representante de la oficina de Acción Global contra las prospecciones petrolíferas en Canarias, Ezequiel Navío, ha denunciado la "connivencia entre el gobierno español y Repsol" en las islas Canarias, donde recientemente se ha autorizado a la multinacional a llevar a cabo las prospecciones contra "el clamor de la ciudadanía, del gobierno de Canarias, de los cabildos y de los operadores turísticos". "No se pueden cimentar los beneficios de una multinacional a costa de los valores más vitales de toda una población", ha apuntado.

"Es sorprendente que en el siglo XXI estemos hablando de este problema. Parece que retrocedemos a las dictaduras de Sudamérica, donde los dictadores hacían acuerdos con las empresas pasando por encima de lo que decía la población", ha denunciado Navío.

El turismo, "la gallina de los huevos de oro" sacrificada "para hacer caldo"

Fernández ha dicho que el riesgo medioambiental es "muy grande" y "cambiaría los usos y las costumbres", lo que afectaría a las migraciones de cetáceos y también a importantes sectores económicos en la región como la pesca y el turismo. "El turismo es la gallina de los huevos de oro y la queremos sacrificar para hacer caldo", ha dicho Barea.

Preguntados sobre la posibilidad de que las empresas exijan compensaciones económicas, como se especula en torno al cierre de la planta Castor en Castellón, Barea ha sido tajante: "¿Quién compensará al sector turístico o pesquero si hay problemas?".

Respecto a la seguridad que alegan las multinacionales petroleras sobre las prospecciones, Barea ha destacado que tienen un "currículum bastante extenso y largo" de "antecedentes delictivos".

El buque Rainbow Warrior de Greenpeace estará atracado en el puerto deportivo de Valencia hasta mañana martes, donde pueden visitarlo tanto socios como interesados con tours guiados por voluntarios de la organización. El martes por la noche zarpará hacia Ibiza, a donde llegará hacia la hora de comer del día 11. El buque concluirá su campaña en Mallorca los días 14 y 15.

Un buque financiado por los socios

El buque que actualmente navega por aguas españolas es el Rainbow Warrior III, que entró en actividad el 14 de octubre de 2011 y es el primero construido expresamente para las campañas de Greenpeace (los anteriores eran buques pesqueros reconvertidos).

De origen holandés, fue financiado íntegramente por donaciones de socios y otros ciudadanos, y obtuvieron el grueso de la financiación del altruismo en Nueva Zelanda, donde el Rainbow Warrior I participaba en una protesta pacífica contra los ensayos nucleares de Francia y los agentes de los servicios secretos colocaron dos cargas explosivas en el casco del barco que provocaron su hundimiento y la muerte del fotógrafo Fernando Pereira.

El actual buque tiene "el pasaporte verde", han informado hoy sus tripulantes, lo que significa que todos sus materiales son reciclados y su desguace también se efectuará de forma limpia. Su motor es eléctrico y se mueve, sobre todo, a vela. "El 80% del trayecto Amsterdam-Valencia ha sido a vela", ha asegurado una de las tripulantes.

El buque lleva una tripulación de 15 personas de diferentes países, de los cuales dos son voluntarios. Aunque durante las acciones las jornadas son más intensas, un día normal se levantan a las 7 de la mañana para desayunar y empezar a trabajar a las 8. Descansan una hora, de 12 a 13h, para comer, y continúan la jornada hasta las 17h y la cena es a las 18h. El buque cuenta con un gimnasio mantenerse en forma y sala de estar para relajarse en su tiempo de ocio.

El capitán del barco, el norteamericano Joel Stewart, ha confesado que uno de sus momentos más tensos a bordo fue, precisamente en Valencia en 1994, cuando nueve miembros de Greenpeace fueron detenidos por encadenarse a las gruas de un barco que transportaba maderas tropicales.

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