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Ecos de una sociedad varada

El Mundo El Mundo 31/05/2014 MARÍA QUINTANA,

'Un coche bomba estalla en Moscú/ Venecia apesta cada día más/ Un ferry a la deriva sin capitán/ Ballenas muertas en San Sebastián'. Letras viscerales como ésta, marcan los temas del nuevo trabajo de El Columpio Asesino: 'Ballenas muertas en San Sebastián'. Al conjunto navarro lp avalan más de 10 años en la música y cuatro álbumes en el currículo, un recorrido que les ha permitido experimentar y posicionarse como una de las bandas en activo con más renombre en España.

En diciembre de 2012, una ballena se quedó varada a orillas de la Playa de la Concha, en San Sebastián. Varios días después el cetáceo murió. "Esa imagen, en una ciudad que es como el icono de ciudad burguesa europea, me pareció un gran símbolo de lo que estaba pasando. Al mismo tiempo me recordaba a la imagen del 'Costa Concordia' encallado, con lo que pasó con el capitán, escapándose sin querer saber nada de sus responsabilidades. Me pareció un gran símbolo del naufragio que estamos presenciando, cómo representa una sociedad varada", expone Álbaro Arizaleta, vocalista de 'Columpio'.

'Cristales rotos bajo la alfombra, /crecen ortigas en el jardín/ Te vi rondar un contenedor,/ arde Babel, arde Babel'. El desencanto social se introduce en los temas del álbum de la banda navarra que describen ciudades desencajadas ante el malestar vigente en el que todos tienen parte de culpa ('Hay un cadáver sobre la mesa/ yo disparé/ yo disparé'). "En el rock, en el indie, en general, durante mucho tiempo hemos estado desvinculados de los temas sociales, aunque hay quién no. Cuando llega el tiempo la gente siente que tiene que hacer algo, como Amaral [con 'La Ratonera'] y otros artistas. Veíamos que la protesta se puede hacer con la palabra y pero también con el sonido. Echamos un poco en falta propuestas que impacten en cuanto al sonido, que sean un poco como si por momentos desafinara. Esa violencia, ese golpe del rock, esa manera de inquietar con el sonido se está perdiendo", dice Arizaleta.

Tras empaparse de un amplio abanico melódico, especialmente de los sonidos de la 'new wave' norteamericana de los 70 y pasar tres meses aislados en una casa de Bigüézal, un pueblo montañero de Navarra, 'Columpio' se plantea este álbum con la intención de inquietar, de evolucionar como banda. "Siempre nos ha gustado darle un giro de tuerca a nuestras propuestas y siempre se hace más difícil evidentemente. Este disco es el más radical en el sentido que hemos condensado propuestas y conceptos planteados en otros discos llevándolos hasta el hueso, a la mínima expresión. La producción es más cruda y esto crea una propuesta inquietante, si conseguimos inquietar al oyente ya nos damos por satisfechos",

Hace tres años lanzaron su álbum 'Diamantes', entonces vino la sorpresa: 'Toro', uno de los temas del disco que hizo 'bailar toda la noche' a seguidores y ajenos a la existencia de El Columpio asesino, a conocedores y extraños al tipo de música en el que se sumerge la banda, que se pegaron como chicles al bailable estribillo del 'hit' y sus múltiples remixes posteriores. Lo fácil sería creer que el conjunto navarro encontró la gallina de los huevos de oro, que la fórmula del éxito se encontraba entre las estrofas de esa canción, que ya estaba todo hecho. Sin embargo, tras verse sorprendidos por la enorme acogida de 'Toro' y a pesar de las variaciones melódicas de cada disco, la banda continúa manteniendo su esencia.

"El 80% de la gente nos conoce gracias a 'Diamantes' y de ese 80% ni se conocerá el disco, solamente 'Toro'. Nos sorprendió muchísimo la acogida de la canción porque no nos parecía que cumpliese el rollo de 'single', cuando entra la voz ha pasado un minuto y medio y el estribillo solamente se repite una vez. Hemos querido madurar, no tuvimos la presión de hacer el 'hit' porque tampoco salió con esa intención. Existía presión, pero tampoco hemos querido volvernos locos", expone Arizaleta.

Una misa o un festival

El Columpio Asesino se embarca ahora en su particular ruta festivalera. Precisamente ellos son una de las bandas imprescindibles en los carteles de estas citas veraniegas, claros espacios para ganar seguidores. Contempopránea en Badajoz, Low Festival en Benidorm, Tomavistas en Madrid o Portamérica en las Rías Baixas gallegas, son solamente algunos de los destinos en los que Arizaleta y su banda harán sonar los temas de 'Ballenas muertas en San Sebastián'.

"El fenómeno de los festivales en este país está siendo algo para estudiar. Luego tampoco corresponde mucho esa aceptación que parece que hay por la música con la realidad en las salas. Cuando vas a hacer una gira y te plantas en una ciudad, llenar una sala cuesta. En los festivales hay un gran caladero de público para echar la red, siempre te vas a dar conocer pero no sé hasta qué punto mucha gente va a la fiesta y cuantos realmente están de verdad por la música. Me recuerda a las misas, que realmente solo los de las primeras filas están haciendo caso al cura y los demás van por ir. Es verdad que hay mucho fan que va por la música, y otros que no".

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