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El éxito del UKIP deja malheridos a los tres grandes partidos británicos

EL PAÍS EL PAÍS 26/05/2014 Walter Oppenheimer

Es difícil encontrar otras elecciones en las que haya habido un solo ganador. El éxito del populista Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP en sus siglas en inglés) ha dejado malparados a los tres grandes partidos británicos hasta el punto de que no es fácil saber cuál de ellos lo ha hecho peor. Los conservadores han quedado terceros en unas elecciones nacionales por primera vez en la historia. Los laboristas han conseguido otro record histórico: es la primera vez que el primer partido de la oposición no gana las europeas, unos comicios en los que tradicionalmente los votantes castigan al Gobierno apoyando a su principal. Y el desplome de los liberales-demócratas ha desatado ya la polémica sobre el futuro de su líder, Nick Clegg.

Aunque en los días finales de campaña se intuía ya que el UKIP podía ganar las europeas, nada hacía pensar en una victoria de tales proporciones. Aunque los resultados en Escocia aún no son oficiales, es casi seguro que el UKIP ha conseguido allí su primer escaño, frustrando el objetivo de los independentistas del SNP de conseguir un tercer escaño. Dando por buenos esos resultados en Escocia, y a falta tan solo de atribuirse los tres escaños de Irlanda del Norte, el UKIP habría obtenido habría obtenido 24 escaños (11 más que en 2009), los laboristas 20 (+7), los conservadores 19 (+7), los Verdes 3 (+1), el SNP 2 (=), los liberales-demócratas 1 (-10) y los nacionalistas galeses 1 (=).

Más de 4,35 millones de británicos han acabado votando por el UKIP, lo que se traduce en un espectacular 27,5% de los votos emitidos, un crecimiento de casi 11 puntos respecto a 2009. Los laboristas han sufrido para conseguir la segunda plaza con el 25,4% de los votos gracias a última hora a la ventaja obtenida frente a los tories en Londres y en Escocia. Eso ha llevado a los conservadores a una humillante tercera plaza con el 23,9% de los votos. El desplome de los liberales ha sido espectacular: han caído a la mitad al pasar del 13,7% de hace cinco años al 6,8 este año, por debajo incluso de los Verdes (7,8%) a pesar de que estos han perdido votos respecto a 2009.

A un año vista de las elecciones generales de 2015, el laborismo no parece tener ni el liderazgo en el partido ni el suficiente apoyo en el electorado para pensar en una mayoría absoluta y quizás no siquiera una victoria en 2015. Para los conservadores el dilema es si centrarse en la economía y relegar Europa a un segundo plano para restar protagonismo al UKIP y decidir si la estrategia frente a Nigel Farage ha de ser de enfrentamiento o de cohabitación. Para los liberales-demócratas, el objetivo es la supervivencia y confiar en que la aritmética electoral les permita seguir siendo decisivos y poder aliarse esta vez con el laborismo en lugar de los conservadores.

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