Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El ‘bombardero’ deja el Bridge

EL PAÍS EL PAÍS 03/06/2014 Alejandro Ciriza
Frank Lampard. © ANDREW YATES Frank Lampard.

Aunque no pertenece a ninguna casta real, si acaso a aquella que ha gobernado el fútbol inglés en la última década, el corazón de Frank Lampard (Romford, Londres; 1978) bombea sangre azul. Capitán e icono del Chelsea triunfal de Roman Abrámovich, el medio ha defendido durante 13 temporadas la camiseta de los blues. A punto de cumplir los 36 años, ya escaso de combustible, considera ahora que su ciclo en Stamford Bridge, en el club con el que lo ha conquistado todo, debe terminar. "Sea cual sea mi próximo desafío, el Chelsea siempre será mi casa y lo llevaré en el corazón", señaló ayer el futbolista inglés, máximo artillero histórico del equipo con 211 en 649 partidos. Solo Ron Harris y Peter Bonetti contabilizan más encuentros que él.

La figura de Lampard concentra el romanticismo del fútbol británico, la esencia del fútbol de antaño. Es un One Club Man, uno de esos jugadores que entregan su alma a una entidad. Juró fidelidad al Chelsea, pese a que se formó en la zona este de la ciudad, en el suburbial East End londinense. Como su padre, correoso lateral del West Ham e internacional en dos ocasiones, se formó en The Academy of Football, una de las mejores escuelas de Inglaterra. Allí se pulieron talentos como Bobby Moore, Geoff Hurst, Martin Peters, Paul Ince, Río Ferdinand o su tío Harry Redknaap, ahora técnico del recién ascendido Queens Park Rangers. "Frank sigue valiendo su peso en oro. Siempre necesitas un tipo como él o Gerrard en tu equipo, hombres en los que puedan inspirarse los más jóvenes. Ellos son líderes", explica el preparador, al que le gustaría contar con su sobrino para la nueva andadura del QPR en la Premier League la próxima temporada.

En Inglaterra se le tiene respeto. Compañeros y rivales  le admiramos "

Carlos Cuéllar, exjugador del Aston Villa y el Sunderland

Lamps, como se le conoce de forma amistosa en su país, ingresó con 16 años en la cantera del West Ham. Defendió durante siete años la zamarra de los hammers, interrumpidos solo por un breve paréntesis para foguearse en el Swansea, en Gales. Disputó 155 partidos y firmó 24 dianas antes de abandonar a los martillos y cambiar de bando. Ambicioso, atendió la llamada de Claudio Ranieri en 2001 y aterrizó en el lujoso barrio de Chelsea. Allí encontró a un equipo alicaído y perdedor, incapaz de levantar un solo trofeo durante mas de 50 años, muy necesitado de jugadores ambiciosos y osados como él. Así lo refleja el día en el que le arrebató la pelota de las manos al furibundo Paolo di Canio, cuando compartían vestuario en Upton Park, para lanzar un penalti. Pese a que el italiano se salió con la suya e impuso sus galones fascistoides, ese descaro encajaba a la perfección en el engranaje combativo del Chelsea.

LA TRAYECTORIA DE LAMPARD

EQUIPOS
West Ham (1994-1995)
Swansea City (1995-1996)
West Ham (1996-2001)
Chelsea (2001-2014)

TÍTULOS
Tres Premier League (2005, 2006 y 2010)
Cuatro Copas (2007, 2009, 2010 y 2012)
Dos Copas de la Liga (2005 y 2007)
Dos Supercopas inglesas (2005 y 2009)
Liga de Campeones (2012)
Liga Europa (2013)

SELECCIÓN
103 internacionalidades. 29 goles
Participación en la Eurocopa 2004
Mundiales 2006, 2010 y 2014

Del granate y el celeste pasó a lucir el azul de los blues. Emigró a la zona oeste, al exclusivo distrito de Knightsbridge, pero mantuvo el espíritu obrero de su antiguo barrio. Bregador como pocos, a su despliegue físico y sus dotes de líder siempre les ha añadido su capacidad para irrumpir desde segunda línea. Porque Lampard, ante todo, ha sido la máxima expresión del box to box inglés. Un llegador total. Solo así se explica que un centrocampista pueda llegar a ser el máximo goleador de un club.

"Es un bombardero, un látigo", explica al otro lado del teléfono el español Carlos Cuéllar, que se enfrentó a él tanto con el Aston Villa como con el Sunderland. "Tiene un disparo perfecto, una derecha brutal. También es muy fuerte. Se ha cuidado mucho y eso se nota sobre el césped. Casi nunca sale perdiendo cuando va al choque. Es un jugador al que se le tiene un gran respeto en Inglaterra. Todos, compañeros y rivales, le admiramos muchísimo. Es todo un ejemplo", agrega el zaguero.

Inteligente, es votante del Partido Conservador y profesa devoción por la cocina mediterránea como herencia de la relación que mantuvo con una modelo catalana. También temperamental, se convirtió en el gran cacique del conjunto que moldeó Abrámovich a base de millones y que transformó la dinámica derrotista del Chelsea. Él, siempre con nobleza y aliado con la vieja guardia de pretorianos que formaban Drogba, Terry o Cech, fue la extensión de José Mourinho sobre el tapete. Indispensable igualmente para Avram Grant, Guus Hiddink, Carlo Ancelotti y Roberto di Matteo, tuvo una relación gélida con el español Rafa Benítez, que le sentó en la banqueta contra la opinión de la hinchada. "Es un magnífico profesional, muy centrado", reconoció pese a todo el español, ahora en el Nápoles. "Es el mejor profesional con el que he trabajado nunca. Es inconformista, muy competitivo. Nadie entrena como él. Es el compromiso. Si tiene un error en un partido, al día siguiente lo ejercita una hora extra", recalca Mourinho, que en su etapa en el Inter intentó arrastrarlo en vano hacia Milán.

Siempre con nobleza y aliado con la vieja guardia de Drogba, Terry o Cech, fue la extensión de Mou en el césped

Lampard deja el Bridge con el zurrón lleno de éxitos. Colecciona tres títulos de la Premier, cuatro Copas inglesas, una Liga Europa y sobre todo la Liga de Campeones que alzó en Múnich hace dos años. En el plano individual, los reconocimientos son extensos. Fue designado mejor jugador del Chelsea en tres campañas (2004, 2005 y 2009), dos veces mejor jugador de la Premier (2005 y 2006) y en 2005 logró el Balón de Plata, superado solo por la magia de Ronaldinho. El año pasado, redondeó su expediente al superar el récord anotador que ostentaba Bobby Tambling (202 tantos). "He conocido a muy pocos futbolistas como él", le elogió en su día Mata. Con Inglaterra ha disputado 103 partidos, en los que rubricó 29 goles, y brilló en la Eurocopa de 2004. Después participó en dos Mundiales (2006 y 2010), aunque es bien sabido que nunca llegó a mezclar bien con Steven Gerrard, su holograma en formato red, del Liverpool. Ambos figuran en la expedición confeccionada por Roy Hodgson que se batirá en unos días con el resto de selecciones en Brasil.

Después le espera un retiro dorado. Su destino apunta al otro lado del Atlántico, en concreto hacia Nueva York. La nueva franquicia impulsada por los Yankees y el Manchester City para la Mayor League Soccer (MLS), la liga estadounidense, reclama sus últimos servicios antes de colgar las botas y poner el broche a una carrera extraordinaria. Allí se uniría a David Villa, que fue presentado como el primer jugador del New York City. Después de 13 años en el conjunto londinense, la oferta a la baja del Chelsea para continuar un curso más le ha conducido al cambio de aires. "El club debe mirar adelante", argumenta él, cuyo sitio podría ser ocupado por otro volante con pegada como Cesc. "Con los jugadores que hay allí no tengo duda de que los éxitos del pasado volverán a repetirse", indicó en su despedida.

"¡Everybody wants him, everybody wants you, Frank! ¡Roman, sign him up! (¡Todo el mundo le quiere, todo el mundo te quiere, Frank! ¡Roman, renuévale!)", solían entonar esta última campaña los ruidosos supporters del Chelsea, que ya añoran a su guía y capitán, al bombardero del Bridge.

VÍDEO: Repasa los mejores momentos de la carrera de Frank Lampard.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon