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El ‘kick-off’ de Brasil

EL PAÍS EL PAÍS 12/06/2014 Ramon Besa
Un artista pinta un mural de Brasil en Río. © PILAR OLIVARES Un artista pinta un mural de Brasil en Río.

Aumenta la impaciencia para el kick-off de la Copa del Mundo. Las expectativas son que el saque de centro en el partido inaugural funcionará como un interruptor de la luz y la contienda futbolística sustituirá al contencioso social de Brasil. No ha habido hasta ahora más debate en el país anfitrión que el de saber quién será el rival de Brasil en la final del día 13 de julio en Maracaná. Hay apuestas a favor de Alemania, menos opciones se dan a España, derrotada en la final de la Copa Confederaciones, también se cuentan los que optan por Argentina y naturalmente son muchos los que querrían a Uruguay para acabar con el trauma del Maracanazo de 1950 porque la pentacampeona Brasil, a fin de cuentas, solo pretende ser campeona en Brasil.

Hoy se diría que a juicio de los brasileños el Mundial no se juega sino que se gana, de manera que habrá que ver cómo se afronta el entretiempo, los partidos de clasificación y los cruces, el día a día que hasta ahora ha estado protagonizado por una huelga de metro en São Paulo, por los atascos kilométricos, por las dificultades de comunicación, por las muchas dudas sobre las infraestructuras y la organización, y por las acusaciones de corrupción en la FIFA. No es casual que haya un cierto temor a que la protesta de la calle silencie la cancha, como si el fútbol fuera un deporte furtivo o anónimo, corrupto, alejado de la pureza original que le dio el propio en Brasil. Apenas hay rastro del Mundial, falto de iconografía, de simbología, de luz.

No podemos solucionar en 20 años los problemas que arrastramos durante los últimos 500”

Lula, expresidente de Brasil

No es que la gente esté contra del fútbol sino que muchos claman contra la organización y gigantismo económico de la Copa. Los maestros y profesionales liberales se han unido a los manifestantes para reivindicar más inversión en enseñanza y sanidad y menos despilfarro en el juego después de gastar 8.475 millones de euros en la Copa, 619 millones en seguridad, cinco veces más que en Sudáfrica, después que se asegure el despliegue de cerca de 100.000 policías y 57.000 militares. “Trabajamos mucho para atender a nuestras necesidades, modernizarnos y equipar al sector servicios, y si construimos 12 estadios de norte a sur fue para que el Mundial alcanzara a todo el territorio e integre a nuestra nación”, ha afirmado Dilma Rousseff.

La presidenta del país reitera que “hicimos esto por y para los brasileños” sin dejar de llamar, como si le diera voz al Cristo Redentor, a “los amigos del mundo entero”, a los 600.000 turistas que se aguardan en Brasil. “No podemos solucionar en 20 años los problemas que arrastramos durante 500”, ha intervenido también el expresidente Lula en una entrevista concedida a L’Equipe en donde, además, se expresa con contundencia sobre la evolución del juego: “Brasil tiene el fútbol en el ADN, pero ha perdido estilo, esencia. El fútbol se ha convertido en una máquina de producir dinero y privilegia el juego físico. Los europeos quizá no sepan bailar la samba, pero saben jugar a la pelota”. A Brasil ya solo le interesa ganar la Copa del Mundo en vísperas de los Juegos.

Asegura una de las últimas encuestas que el 53% de los 200 millones de brasileños están convencidos de que el Mundial les llevará más problemas que ventajas, pero no dudan de Felipao y Neymar, motivo que invita a pensar que cuando hoy se ponga la pelota en juego el fútbol despertará y las cosas funcionarán con mayor o menor entusiasmo en Brasil. “Los pesimistas ya empezaron a perder”, anunció ayer Dilma Rousseff el día antes de la inauguración del Mundial, el que se anuncia como el Hexa de Brasil.

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